Europa, parque temático

Acuerdo Repsol-YPF: ¿éxito o saldo?

Otra vez, y no será la última, en nuestra querida España se pasa por encima de los accionistas minoritarios, y otros no tan minoritarios. Efectivamente, tres Estados, Argentina, Méjico y España,  “llegan a un principio de acuerdo” que, en puridad, correspondería en todo caso a los propietarios de la Compañía afectada, esto es, como en cualquier entidad mercantil, a la Junta General de Accionistas previo conocimiento del Consejo de Administración. De nuevo aparece el fantasma de la recalcitrante inseguridad jurídica con la que cada día nos encontramos en nuestro país en los últimos años y muy particularmente en materia de política energética. No quiero traer hoy a colación los vaivenes regulatorios de las energías renovables. En las últimas horas, desde todas las instancias y medios de comunicación, se nos anuncian ‘a bombo y platillo’ las bondades del éxito del acuerdo al que han llegado los tres estados antes citados sobre la indemnización de la República Argentina a Repsol por la expropiación del 51% de YPF llevada a cabo por el parlamento de aquel país en mayo pasado.

Lo primero que a uno le viene a la cabeza, es el viejo refrán castellano que dice que más vale un mal arreglo que un buen pleito. Y si además si el pleito es con la Kirchner, “Dios nos pille confesados”. No hace mucho, la capacidad de influencia de España en el concierto internacional nos hubiera animado a ser más exigentes en la satisfacción a tamaño atropello, sin embargo, las urgencias de todas las partes afectadas por el expolio no han servido para sacar partido de la situación y, parece que ahora,  quieren hacernos comulgar con ruedas de molino  por el ¿logro? conseguido.

Dicho esto, quisiera recordar las palabras pronunciadas por un ministro de nuestro país al tiempo de la expropiación: Argentina se ha dado un tiro en el pie”. A la vista de cómo parece que se resolverá la controversia me inclino a pensar que más bien nos lo han dado en el nuestro. Me pregunto si la idea de que nos paguen –a la petrolera- con 5.000 millones de dólares, en bonos argentinos -los gestantes del pacto prefieren utilizar la expresión de “activos líquidos”- es una buena solución para los intereses de la compañía española.  No me contradiré y, obviamente, a quien tiene que parecer aceptable es a los propietarios de la misma, a sus accionistas, pero independientemente de ello, ¿es razonable que en las conversaciones previas al acuerdo se haya excluido al primer representante de Repsol? ¿No estaba de acuerdo Brufau con las gestiones? ¿O le parecía un acuerdo rechazable para la Compañía que preside?

Muy probablemente, y con independencia de su inestable presidencia,  piense que la liquidez de esos activos ofrecidos –bonos argentinos convertibles a medio y largo plazo- es más que dudosa. Y si no lo piensa él, no tengan duda de que yo sí. La solución seguro es buena para YPF, pero no para Repsol por  la iliquidez de los títulos y porque su cobro anticipado supondría la aceptación previa de una quita  siempre superior al 50% de su valor nominal. Luego nos encontramos en una operación en que hay un solo vencedor YPF y muchos vencidos: los accionistas de Repsol.

Lo lógico hubiera sido llegar a un acuerdo en el que no hubiera vencedores ni  vencidos. YPF en la época anterior a que fuera explotable Vaca Muerta por la técnica del fracking (técnica que posibilita aumentar la extracción de gas y petróleo del subsuelo) valía alrededor de 15.000MM de dólares, ya que su cotización rondaba los 40 dólares y su capital en circulación ascendía, en número de acciones, a 393MM de títulos,  por lo que la participación de Repsol  equivalía a 7.500MM de dólares.

Pero con el fracking su valor sería mucho mayor. Tengamos en cuenta que el yacimiento de Vaca Muerta, alrededor de 33.000 Km2, adjudicaba a YPF una superficie de exploración de 12.000 Km2 equivalentes a  tres millones de acres, de los cuales, por su participación en YPF a Repsol le corresponderían un millón y medio de acres. Pues bien, Chevron compró cien mil acres por 1.500MM de dólares. Este precio se descomponía en 250MM para pagar la investigación y 1.250MM como precio del área  explotada, con lo que el precio real de un acre ha sido de 12.500 dólares.

Si continuamos con la reflexión matemática, si a Repsol le pertenecían un millón y medio de acres y multiplicamos dicha superficie por 12.500 dólares obtendríamos un resultado de 18.750MM de dólares. Y si a esta cantidad le sumamos el valor de 7.500MM de dólares  de valor bursátil,  podríamos llegar a la cifra de 26.250MM de dólares. Y a pesar de todo esto, Repsol solo reclamaba como indemnización por la expropiación 10.000MM en metálico que gracias al exitoso logro de los representantes de los tres estados, se convertirán en 5.000MM y para mayor ‘regodeo’ de unos y otros, en bonos argentinos. ¿Es un precio justo? ¿No era mejor el acuerdo Pemex-Sacyr que beneficiaba a los accionistas, a los Estados, a Repsol, a Pemex y a YPF?

Sólo, para rematar mi desahogo, anticipar que el actual 12% que les resta a Repsol en YPF, más pronto que tarde,  valdrá más que lo que quieren que reciba la Compañía hoy por el 51% ‘expoliado’ con el acuerdo obtenido. Al tiempo.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba