Independencia de Cataluña "Els carrers seran sempre nostres!": el separatismo redoblará su pulso en la calle

Los anticapitalistas y las entidades soberanistas pretenden agitar de nuevo las calles tanto si Puigdemont mantiene en el aire la independencia como si el Gobierno acaba aplicando el artículo 155. 

Agentes antidisturbios de la Policía Nacional
Agentes antidisturbios de la Policía Nacional EFE

"No hay derrota que valga, empezamos una etapa de lucha". De esta forma preconizaba el pasado martes la líder de la CUP, Anna Gabriel, el nuevo escenario que se abre en las calles de Cataluña tras la declaración 'en diferido' de la independencia por parte del presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont. Los anticapitalistas consideran que el ultimátum dado por el Gobierno al jefe del Ejecutivo catalán hace necesario que proclame la República catalana de inmediato, antes de que el Mariano Rajoy aplique el artículo 155 de la Constitución que le permite retirar la autonomía.

En este sentido, la organización Endavant -que forma parte esencial de la Candidatura de Unidad Popular (CUP)-, aprobó el miércoles un texto en el que pone de manifiesto que "el proceso de autodeterminación sólo avanza en la calle", enfatizando el éxito de las concentraciones desde el 20 de septiembre y en particular las del 1 y el 3 de octubre. Dicen los antisistema que con esas movilizaciones -donde se coreaba Els carrers seran sempre nostres!-, "grandes capas de la población tomaron conciencia de la necesidad de desbordar las instituciones para poder generar cambios en profundidad". Además, llaman a "la desobediencia del marco constitucional y europeo" para hacer caso únicamente "al mandato popular".

Por su parte, la entidad soberanista Asamblea Nacional Catalana (ANC) -cuya vicepresidenta Natàlia Esteve ha dimitido en plena tensión interna- también ha pedido que se "levante" la suspensión de la declaración de independencia. Este mismo viernes, su presidente Jordi Sánchez -defensor de la reculada de Puigdemont-, sugería nuevas movilizaciones en los próximos días o incluso convocar una nueva huelga general. Por su parte, Jordi Cuixart, el líder de la otra entidad soberanista -Òmnium Cultural-, tampoco rechazaba la posibilidad de organizar un nuevo "paro de país" si "no se respeta la voluntad del pueblo". "Son instrumentos para presionar a los gobiernos que no respetan las decisiones mayoritarias", justificaba en Rac1

Citados por sedición

Los dos presidentes de las entidades soberanistas -que han manejado los resortes de la calle en los últimos años- están citados de nuevo el próximo lunes en la Audiencia Nacional para comparecer por un presunto delito de sedición junto al mayor de los Mossos d'Esquadra, Josep Lluís Trapero. La juez Carmen Lamela instruye la causa por los incidentes del pasado 20 de septiembre en el registro de la Consejería de Economía de la Generalitat, donde un grupo de guardias civiles quedaron atrapados en el edificio por una gran masa de gente movilizada por la ANC que rodeó el edificio ante la inacción de los agentes de la policía autonómica. 

Los dos líderes de las entidades civiles se ubican, según los investigadores, en medio de "una estrategia compleja" encaminada a la consecución "de la hoja de ruta diseñada para obtener la independencia de Cataluña". De hecho, la Guardia Civil pidió el 5 de octubre el bloqueo de las cuentas de ambas asociaciones como adelantó Vozpópuli. No en vano, un informe aportado a la causa sostiene que 'los Jordis' "forman parte de un comité estratégico con unas funciones concretas a ejecutar", situándolos "en una posición decisoria similar" a la de los máximos responsables del Ejecutivo catalán.

Los Mossos d'Esquadra custodian las puertas de la consellería de Economía.
Los Mossos d'Esquadra custodian las puertas de la consellería de Economía. EFE

Su segunda declaración ante el alto tribunal -tras la que la magistrada podría decretar medidas cautelares contra ellos- coincide con el día en que previsiblemente Puigdemont agotará el plazo para responder al requerimiento del Gobierno. Por lo pronto, este viernes desfilaron por el Palau de la Generalitat ambos líderes además de varios consejeros para analizar junto al president los posibles escenarios que se presentan.

Sánchez lamentaba en una carta dirigida a los afiliados tener "la sensación" de estar siendo utilizado junto a Cuixart "como rehenes por parte de la Fiscalía y otras altas instancias españolas" y daba por hecho que el Ejecutivo aplicará el 155. "El lunes el Gobierno Rajoy decidirá con mucha probabilidad dinamitar las instituciones de la Generalitat para ponerlas bajo su control", rezaba la misiva.

Lo cierto es que la maniobra de Moncloa ha conseguido hacer mella en el seno del independentismo y en las relaciones entre el Govern y los propios partidos, al obligar a Puigdemont a salir de la medida ambigüedad que empleó para seguir ganando un tiempo que ahora sus socios le deniegan. Mientras que unos sectores piden al president que eche el freno, otros le apremian para que deje claro cuanto antes que la independencia está declarada. El expresidente Artur Mas les respondió a todos ellos en una entrevista en TV3 que la responsabilidad de tomar decisiones sólo recae en Puigdemont.

¿Respuesta pacífica?

En previsión de lo que pueda ocurrir a partir de ahora, Sánchez insiste en reclamar a sus bases una respuesta pacífica "ante la más que probable actitud represiva y violenta de las fuerzas policiales". Hasta ahora los únicos incidentes se han registrado en los escraches frente a los hoteles donde se alojaban los policías nacionales y guardias civiles en Pineda de Mar y Calella, en el cerco a la consejería de Economía y en los desalojos de los colegios el 1-O. La pelea entre ultras de este jueves al término de la manifestación por el 12 de octubre en Plaza Cataluña ha sido uno de los pocos episodios de violencia, que nada tenía que ver con la crisis secesionista. 

Sin embargo, desde Arran (las juventudes de la CUP) comienzan a difundirse mensajes en sus canales internos en los que llaman a recuperar la movilización callejera que estos días se ha aplacado tras el jarro de agua fría del martes. Desde esta organización llegaron a calificar como una "traición inadmisible" la jugada de Puigdemont en el Parlament, de la que los anticapitalistas se enteraron apenas una hora antes del comienzo del Pleno. 

La "indefinición del Govern es un error y el pueblo debe contrarrestarlo con más presión y movilización que nunca"

La portavoz de la organización juvenil anticapitalista Mar Ampurdanés señala en un artículo publicado este jueves que la "indefinición por parte del Govern es un error que hay que resolver y es papel del pueblo contrarrestarlo con más presión y movilización que nunca". En este sentido, otorga una "vital importancia" a los Comités de Defensa del Referéndum. De hecho, estos instrumentos -ahora renombrados como Comités de Defensa de la República- fueron esenciales para la consecución de la consulta ilegal del 1 de octubre.

A ellos correspondió organizar las ocupaciones de los colegios durante la madrugada así como formar los muros humanos para impedir el acceso a los agentes. Están integrados por jóvenes muy activos con gran capacidad de movilizar a miles de personas a través de las redes sociales en cuestión de minutos. Por otro lado, durante los últimos meses algunos integrantes de esta especie de guerrillas urbanas se preparan al igual que grupos anarquistas para responder ante las intervenciones policiales y para tomar infraestructuras una vez que se declare la República. Son varios los manuales que se transmiten de unos a otros y que aleccionan sobre estrategia de una lucha callejera que, de momento, no ha estallado.

Carles Puigdemont.
Carles Puigdemont. EFE

Nadie es capaz de vaticinar lo que ocurrirá a partir de ahora en las calles ante la nueva etapa de movilizaciones que se abre sea cual sea el escenario por el que se opte. Son muchas las posibilidades, tanto por el sentido de la respuesta que dé el presidente de la Generalitat como por la intensidad de la del Gobierno de Rajoy, que puede terminar en una convocatoria de elecciones anticipadas. En el caso del 155, los independentistas ya prevén tomar las calles de nuevo y planean resistir ante la posibilidad de que el Estado despliegue a los agentes de la Guardia Civil y a la Policía Nacional. 

Por lo pronto, la CUP -consciente de la desmovilización- ha reunido a su consejo político este sábado para decidir definitivamente si sus diputados abandonan la actividad parlamentaria ordinaria hasta que Puigdemont reactive la declaración de independencia. Esto hace perder a Junts Pel Sí (PDeCAT y ERC) la mayoría independentista en el Parlament. Tras seis semanas sin sesiones de control, la Cámara catalana tiene previsto celebrar un pleno el miércoles y jueves. Mientras tanto, se mantiene la incertidumbre sobre qué cariz pueden adoptar las nuevas protestas en el próximo escalón del conflicto separatista. 


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