Juicio Púnica Un agente niega el 'soplo' a Granados aunque admite mencionar la investigación de la UCO

El agente de la Guardia Civil acusado de dar el 'chivatazo' a Granados en 2014 niega haberle avisado de que le seguían pero reconoce haberle dicho que agentes de la UCO investigaban en Valdemoro

Francisco Granados
Francisco Granados EFE

"Yo le comento que estábamos pasando una época en la UCO (Unidad Central Operativa) con muchísimo trabajo y estaba convencido de que en Valdemoro se estaba haciendo algún seguimiento. Le dije: hay tanto trabajo que la unidad ha llegado hasta a Valdemoro". Con estas palabras ha intentado negar el agente del Instituto Armado José Manuel Rodríguez Talamino que diese ningún chivatazo al exsecretario general del PP madrileño Francisco Granados sobre las pesquisas que se estaban desarrollando contra él por sus negocios con la trama Púnica.

A lo largo de la vista oral que ha arrancado este martes en la Audiencia Nacional por la primera pieza dePúnica, el agente de la Guardia Civil ha insistido en que, a pesar de que deslizó la existencia de una investigación en la localidad madrileña, no entró en más detalles sobre la misma en la conversación que mantuvo con Granados en un local de Valdemoro durante las fiestas patronales de septiembre de 2014. 

"Yo había ido a tomarme una copa tranquilamente y coincidí con Francisco Granados", ha recordado Talamino a preguntas de la fiscal anticorrupción Carmen García Cerdá. Ha negado, en cambio, que hiciese referencia a cualquier tipo de instalación de vigilancia. "No le hago ningún comentario de la instalación de un medio de videovigilancia por parte de la UCO a nadie", ha sostenido en relación a las cámaras que fueron colocadas frente a las oficinas de Pinto del presunto 'conseguidor' de la trama, el empresario David Marjaliza. "Jamás relacioné el nombre de Marjaliza con la operación", ha añadido.

Sin embargo, Talamino sí que ha reconocido que al día siguiente se volvió a ver con el exmandatario popular madrileño, quien le preguntó si él trabajaba en ese operativo. El exagente -que formaba parte de una unidad de apoyo dedicada a medios de seguimiento- ha negado, en cambio, que Granados le preguntase de forma expresa si le estaban realizando seguimientos a él. En este sentido, ha dicho ante la sala que se limitaron a intercambiar "chistes de Whatsapp" en una conversación breve. "Hicimos comentarios jocosos, lo habitual en una noche de copas de unas fiestas patronales", ha aseverado Talamino. 

El agente se enfrenta a una petición de tres años de cárcel por parte de la Fiscalía, al igual que otro guardia civil en excedencia y el propio Granados. La acusación popular eleva la petición de prisión a seis años de cárcel para el exmandatario popular, que ya ha pasado dos años y medio en prisión preventiva. La comparecencia de Granados se reanudará este miércoles a las nueve de la mañana.

Junto a él se sienta en banquillo de los acusados por delitos de revelación de secretos el también guardia civil en excedencia desde 2007, José Luis Caro Vinagre, que fue fichado por Granados en 2007 como asesor de seguridad de la Comunidad de Madrid. Este último también ha prestado declaración este martes. "A mí cuando saltó todo esto me pareció increíble porque no tenía ni idea", ha señalado ante la fiscal Teresa Gálvez. Durante la sesión se han reproducido varias conversaciones telefónicas grabadas en las que Granados confesó que las palabras de Talamino le sonaron a "advertencia".

Las defensas de Granados y Caro había solicitado la nulidad de las intervenciones telefónicas ordenadas por el entonces juez instructor de Púnica, Eloy Velasco. La presidenta del tribunal, Manuela Fernández de Prado, las ha rechazado después de que tanto la Fiscalía como la acusación que ejerce la Asociación de Abogados Demócratas de Europa (ADADE) se opusieran a las cuestiones previas.


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