El impacto en la economía de la crisis en Cataluña ha dejado de ser una amenaza para convertirse en una realidad. Las tensiones de las últimas semanas ya se han traducido en una pérdida real para Cataluña, con la salida de más de 700 empresas desde el 1 de octubre. Pero la cosa no queda ahí, y amenaza con ralentizar toda la economía española. Así lo ha reconocido el propio Gobierno ante Bruselas. El Ejecutivo pronostica un crecimiento del PIB del 3,1% este año y de apenas el 2,3% en 2018, tres décimas menos de lo previsto inicialmente. La Autoridad Fiscal cree que el impacto en la economía puede llegar a ser cuatro veces mayor. Y hay empresas que creen que si se prolongan las tensiones España podría crecer hasta un punto porcentual menos en los próximos meses.

Más allá de las grandes cifras macroeconómicas, las tensiones se están dejando ya sentir en la economía real. Las asociaciones de hoteleros de Cataluña cifran la caída de reservas en un 20% durante octubre y temen que, si se prolonga la situación, se puedan perder hasta 1.800 millones.

Otro ejemplo son las hipotecas. La crisis institucional ha hecho que se frene a la mitad la firma de nuevos créditos inmobiliarios en Cataluña. Los particulares no quieren arriesgarse a firmar un préstamo a largo plazo sin saber qué va a ser de la economía catalana en los próximos meses.

Esta crisis de confianza también afecta a los grandes inversores, que han decidido paralizar operaciones corporativas en Cataluña a la espera de tener una mayor claridad.

Las tensiones en esta comunidad provocaron incluso un gran susto a los dos grandes bancos catalanes, CaixaBank y Banco Sabadell, que tuvieron que mover su sede social y fiscal para frenar la fuga de depósitos.

Otra de las consecuencias es debido a la fuga de empresas. Aunque inicialmente se ha visto como algo cosmético más que real, ya hay empresas planteando mover equipos y fábricas fuera de Cataluña, para cubrirse de un potencial empeoramiento de esta crisis.

Las tensiones han afectado incluso al Tesoro español, que esta semana ha tenido que pagar algo más por colocar deuda entre los grandes inversores.

Todas estas son consecuencias inmediatas a raíz de todo lo que ocurrió el 1 de octubre y la ausencia de una solución para esta crisis. Aun así, puede ser tan sólo la punta del iceberg, ya que lo que más temen todos los inversores y expertos es que la incertidumbre siga durante mucho tiempo. En tal caso, el daño será incalculable.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba