España

Susana Díaz descarta un pacto con Sánchez para facilitar la investidura de Rajoy

La presidenta andaluza no ve que un acuerdo con Pedro Sánchez que le garantice su continuidad al frente del PSOE después del 39º Congreso sea el camino para facilitar la investidura de Mariano Rajoy.

Pedro Sánchez junto a la presidenta del PSOE, la andaluza Micaela Navarro.
Pedro Sánchez junto a la presidenta del PSOE, la andaluza Micaela Navarro. EFE

A la espera de lo que suceda en las elecciones gallegas y vascas el 25S, en el socialismo andaluz siguen en pie de guerra contra Pedro Sánchez y no ve que un pacto con él para garantizar su continuidad en la secretaría general después del 39º Congreso sea el camino más acertado para facilitar la investidura de Mariano Rajoy y acabar con el bloqueo político que España arrastra desde el pasado diciembre.

La presidenta andaluza considera un peligro consolidar a Sánchez en las riendas del PSOE

En el Partido Socialista se da por hecho que uno de los motivos fundamentales por los que Sánchez se ha negado a pasar del ‘no’ a la abstención en la investidura de Rajoy, para ello tiene de plazo hasta el 31 de octubre, es su miedo a perder el liderazgo del partido en el próximo congreso federal, penalizado por una secuencia electoral que no necesita comentarios: pasó el 20 de diciembre, con 90 escaños y el 22% de los votos, del peor resultado de la historia del PSOE a un desenlace todavía más dramático que le llevó solo seis meses después a perder cinco escaños y más de 100.000 votos.

Algunos de los dirigentes territoriales más afines a Sánchez, como el vasco Patxi López o la presidenta de Baleares, Francina Armengol, consideran que si Susana Díaz diera el paso de renunciar públicamente a liderar el partido y a desalojar, por tanto, de su actual sillón al secretario general, la actitud de éste último sería distinta y podría mostrarse abierto a dejar que Rajoy gobierne para luego reconstruir desde la oposición, bajo su dirección, el resquebrajado edificio socialista.

Zapatero, un mediador fallido que no se habla con Sánchez

En cambio, no es este el parecer de Díaz y el de la mayoría de la federación andaluza, temerosa de que si Sánchez se afianza en las riendas del PSOE después del 39º Congreso, refuerce la campaña contra ella y también promueva con mayor empeño las operaciones para desestabilizar en sus respectivas federaciones a otros presidentes autonómicos que, como es el caso de Javier Fernández en Asturias, de Guillermo Fernández Vara en Extremadura o de Emiliano García-Page en Castilla-La Mancha, apuestan desde hace meses porque el PSOE desempeñe un papel protagonista en el desbloqueo de la situación política y facilite un Gobierno del PP en minoría.

Uno de los que están apostando con mayor ahínco por la mediación entre Sánchez y los barones más horrorizados por su gestión es el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, quien sigue manteniendo contactos frecuentes con Eduardo Madina, Susana Díaz y otros dirigentes territoriales para tratar de generar un clima interno en la organización que fuerce finalmente al actual líder socialista a aceptar que debe dar un paso atrás y permitir que gobierne el partido que ha ganado dos elecciones generales consecutivas. Hasta el momento, ha sido un trabajo inútil, entre otras razones porque la relación entre Sánchez y Zapatero es pésima y a los únicos que escucha el primero es a Felipe González y Alfredo Pérez Rubalcaba, “aunque luego sea para hacer lo contrario de lo que le aconsejan”, aseguran fuentes del partido.

¿Qué presidente autonómico puede atreverse a defender la continuidad de Rajoy en La Moncloa?, se pregunta un miembro de la dirección

En el PSOE hay quien todavía confía a estas alturas en que una conversación entre Pedro Sánchez y Susana Díaz después de las gallegas y vascas del próximo domingo 25 permita después la celebración de un comité federal pacífico en el que el primero encaje un cambio hacia la abstención en la investidura. Pero también hay, y estos son la mayoría de los diputados del Grupo Socialista, quienes no ven posibilidad alguna de una marcha atrás después de la dura descalificación a Rajoy pronunciada por Sánchez durante el reciente debate de investidura. Si el secretario general, en nombre de todo el partido, ha acusado al presidente del Gobierno de ser el cómplice principal de la corrupción, ¿qué dirigente regional del PSOE puede atreverse a defender su continuidad en La Moncloa?, pregunta con fruición un miembro de la ejecutiva próximo a Sánchez. 


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