La líderesa movilizará a sus fieles contra un pacto con los separatistas Los 22 diputados de Susana Díaz bloquearán un acuerdo de Sánchez con los independentistas

Susana Díaz movilizará a sus fieles en el caso de que Pedro Sánchez pretenda sacar un acuerdo con Podemos y los separatistas. Los 22 diputados andaluces no respaldarían, llegado el caso, esa jugada. El líder socialista se verá esta semana con Pablo Iglesias para hablar del 'gobierno del cambio'.

Susana Díaz no mueve ficha, por ahora. Prepara a sus huestes por si se ha de intervenir. Llegado el momento, la líder andaluza no dudaría en abortar una investidura de Pedro Sánchez con el apoyo de Podemos y los separatistas catalanes. Los 22 diputados andaluces, controlados por la sultana del Sur, no respaldarían esta jugada en el Congreso. Votarían en contra. Una escisión que se descarta en Ferraz pero de la que se habla en Sevilla. Díaz se prepara con vistas a atajar drásticamente ese escenario que considera inasumible.

La comunicación entre el secretario general y la 'lideresa' andaluza no ha mejorado. Sánchez no le consulta y Díaz no transige

La comunicación entre el secretario general y la 'lideresa' andaluza no ha mejorado. Sánchez no le consulta y Díaz no transige. Los recelos aumentan en las dos direcciones. En el equipo de la presidenta de la Junta se da por hecho que, en el caso de que Sánchez pretenda lograr su investidura con el frente de izquierdas, lo que incluye a los independentistas, se actuaría en consecuencia. Y ahí entra la jugada de los 22 diputados andaluces en el Congreso que responden como un sólo hombre a las órdenes de Díaz. Un bloque monolítico, un equipo sin fisuras. Se trataría de un paso que nadie contempla pero que se ha estudiado, según estas fuentes, por si fuera necesario utilizarlo. "Susana no pestañearía", comentan en su entorno.

El rápido paso del tiempo

El líder de los socialistas contempla con cierto nerviosismo el avance del reloj. Estamos a cinco semanas para que se cumpla el plazo constitucional de alcanzar un acuerdo antes de convocar elecciones. La vía Ciudadanos, que algunos han bautizado como 'el gran centro', no avanza. Albert Rivera carga insistentemente contra el PP para poner evidencia quién es el culpable del bloqueo. Sus invectivas contra Rajoy apenas consiguen el fruto deseado. Hay movimientos de malestar en el PP pero nadie pone en cuestión que vaya a ser el candidato en caso de elecciones anticipadas. Menos aún, un relevo en la cúpula del PP para que sea posible alcanzar el 'gobierno de coalición' con el PSOE en Moncloa. Sánchez no renuncia a nada y amaga ahora con un giro a estribor, hacia Podemos y las formaciones separatistas.

Ahí entraría en juego Susana Díaz, que se prepara también para hacer notar su fuerza en las importantes citas de mayo. El PSOE celebrará un cónclave importante para designar candidato y, quince días después, reunirá a todos sus dirigentes nacionales y regionales en el Congreso federal. Todo es posible, salvo que Susana se presente a las generales. Sus lugartenientes tienden las redes y los contactos con otros barones, muy reacios a cualquier tipo de acuerdos con los independentistas. El secretario general ofrece ahora una imagen muy distinta a la que exhibió durante el mes de negociaciones antes de la investidura. Entonces, Sánchez era el protagonista y Rajoy se quedó en la cuneta. Dos votaciones fallidas y algunos movimientos muy torpes, como la visita a Puigdemont o la súplica a Tsipras, le están pasando factura. Ahí desveló su nerviosismo y su debilidad.

Sánchez no renuncia a nada y amaga ahora con un giro a estribor, hacia Podemos y las formaciones separatistas

Su encuentro con Iglesias, previsto para esta semana, quizás el miércoles, puede ser el principio de algo o la ratificación de la nada. Entre los socialistas se confía en que "la presión sicológica" del tiempo que se esfuma puede hacer mella en Podemos, que quizás se ablande y acceda a negociar desde un planteamiento mucho más 'razonable'. Las encuestas no les favorecen y hay quien apunta que pretendan esquivar la nueva cita con las urnas. Antes, Sánchez debería esquivar la presión de Díaz, algo que ahora mismo se antoja complicado. Hay líneas rojas evidentes. Nada ("y cuando digo nada, es nada") con los secesionistas  y nada de facilitar un gobierno del PP. Es decir, un callejón sin salida.

Rajoy viaja a Doñana ajeno a estos bailes de los pactos. Sánchez le tiene vetado y la actitud de Rivera empieza a sonar repetitiva. Incluso molesta. El lunes el PP respondió con una nota inaudita a una afirmación del líder de Ciudadanos sobre una presunta oferta de vicepresidencias de Rajoy a Sánchez y Rivera. Lo que fue un desliz del vicesecretario Maroto en una intervención periodística, lo esgrimió hábilmente el líder naranja como 'el juego de las sillas' que supuestamente lleva a cabo el PP. Mera esgrima dialéctica. Una torpe pérdida de tiempo ante el bloqueo de la situación y el avance del cronómetro. El tiempo huye. Y Zarzuela no moverá un dedo hasta que haya un candidato con garantías de salir investido. Susana, vigila. Y afina su artillería. 


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