La recuperación económica pasa a segunda fila

La unidad de la patria, el castellano y la bandera, ejes del programa electoral del PP

El programa electoral del PP hace particular referencia a la unidad de la patria, a la defensa del castellano y a los símbolos nacionales. La sublevación separatista en Cataluña será el telón de fondo de la campaña electoral. El PP ha modificado su libreto. España y el castellano serán dos de sus ejes. La economía pasa a segunda fila.

Mariano Rajoy.
Mariano Rajoy. Archivo

El programa electoral del PP hará referencias explícitas tanto a la defensa del actual modelo territorial, así como a los elementos y símbolos de la nación, como la lengua o la bandera, de acuerdo con lo que ha trascendido en fuentes fiables. Andrea Levy, vicesecretaria general del partido en el Gobierno, prácticamente ha concluido la elaboración del esqueleto de este texto programático, diseñado con aportaciones de diferentes instancias de la formación, así como de sectores económicos y sociales. 

La insurrección independentista en Cataluña es el telón de fondo de una parte muy sustancial, por su relevancia, del programa, que se dará a concocer esta semana en un acto al que el PP pretende conferirle una trascendencia superlativa. El guión de la plataforma electoral gira en torno a dos sólidos puntales: la defensa de la unidad de la nación y la recuperación económica. Ambas líneas argumentales circularán en paralelo en las actividades e intervenciones de los diferentes candidatos cara a la cita del 20D. 

Un mensaje unívoco en toda España

El PP pretende seguir apareciendo como el único partido que emite el mismo mensaje en todos los rincones del país, en contraposición con los bandazos que protagoniza el PSOE, con posturas muy diferentes según las voces o los territorios. Se trata de un planteamiento bifronte ya que por un lado pone en evidencia las fuertes contradicciones internas de los socialistas, muy divididos cuando se aborda la cuestión nacional y, al tiempo, le arrebata a Ciudadanos la bandera de ser el partido más beligente con los nacionalismos.

No se toca la reforma constitucional en el documento

Nada de reforma constituconal en este documento, que elude uno de los asuntos que más polémica desató desde que Mariano Rajoy dejara abierta esta posibilidad tras su encuentro estival con el Rey en Mallorca. "Aquello no fue oportuno y nos ha traído serios inconvenientes", se escucha en fuentes veteranas de la formación. El presidente siempre ha insistido, desde entonces, en que la reforma constitucional se abordará cuando haya un consenso amplio entre las fuerzas políticas, tanto en los contenidos como en los objetivos y en los tiempos. 

El equipo de Génova ha recogido aportaciones "nuevas y potentes", según estos comentarios. Es el PP de siempre, con sus puntales ideológicos tradicionales pero con algunas innovaciones 'con impacto y repercusión'. La incidencia en la defensa firme de la unidad nacional es una de las 'ideas fuerza' del programa, potenciada ahora, en forma coyuntural, por los acontecimientos que tambalean la estabilidad política en Cataluña. "No es un programa contra los nacionalismos, sino en abierta defensa de nuestro ordenamiento jurídico y nuestra Constitución", subrayan. Siempre ha sido así.

En defensa del castellano en las aulas

En este mismo ámbito también se hace hincapíé en la defensa del castellano como lengua común de todos los españoles, un punto en el que el PP ofrece diversos talones de Aquiles, como, muy especialmente, en Cataluña, donde se le reprocha que no ha sido capaz de defender ni las sentencias del Supremo y ni siquiera su propia ley de Enseñanza, elaborada por el ministro Wert antes de poner rumbo a París. La imagen de Inés Arrimadas, jefa de filas de Ciudadanos en Cataluña, exponiendo con brillantez sus argumentos en castellano durante los debates de la sesión de investidura de Artur Mas, han tenido un efecto nada favorable al PP. En otras comunidades como la valenciana o la balear, el PP ha incurrido en actitudes demasiado laxas en cuanto a la educación y la propia defensa del castellano como lengua vehicular en las aulas. 

El programa incorporará, con casi toda seguridad, un desarrollo de la ley de símbolos nacionales

Otro punto que con casi toda seguridad incorpore el programa es un desarrollo de la ley de símbolos nacionales, como la bandera o el himno, para clarificar lo que ocurre últimamente tanto en consistorios o coliseos deportivos. La defensa de la bandera nacional todavía es una cuestión pendiente y aún beligerante en muchos puntos de nuestro país. De ahí la idea de poner orden en la regulación de su uso y exhibición y en la clarificación del castigo o la penalización al incumplimiento de esta norma. La actual regulación legal se remonta a los tiempos del presidente Calvo-Sotelo. No se trata tan sólo de perseguir las pitadas al himno en los estadios donde compite la selección española, sino de poner algo de orden en un asunto que no es problema alguno en casi ningún país del entorno europeo.

El programa también desarrollará especiales aspectos de enorme incidencia social, como ayuda a la familia (no habrá mención a la ley del aborto) y a los sectores menos protegidos de la sociedad, como los ancianos, la infancia y, desde luego, la mujer maltratada. El departamento del ministro Alfonso Alonso ha sido un colaborador muy importante al perfilar este costado social del texto, posiblemente uno de los más olvidadados por el PP en otras oportunidades.

La recuperación y la creación de empleo

La recuperación económica es un fijo en el 'menú de campaña'. Pero ha perdido su faceta de 'prima donna'. Seguirá siendo referencia indiscutible en los mensajes mitineros, muy en particular en lo que toca a la creación de empleo y al cambio del panorama en estos cuatro años. De la quiebra al alivio, viene a ser el resumen del discurso. El presidente, en este sentido, sigue pensando que es el bolsillo el que decide unas elecciones, de acuerdo con la teoría arriolesca, ahora tan en baja. Pero la turbamulta catalana ha modificado algunos esquemas. 

El cuerpo final del texto pergeñado por Andrea Levy y su equipo se ha enviado a Moncloa para su supervisión

El cuerpo final del documento pergeñado por Andrea Levy y su equipo se ha enviado a Moncloa para su supervisión y para la incorporación de aportaciones varias. Un trabajo orquestal, con muchos insrumentos pero una melodía común, subraya esta fuente. La vicepresidenta Sáenz de Santamaría ha puesto particular interés en sumarse a esta tarea, para evitar algunos traspiés en los que incurrió su partido en ediciones electorales anteriores. La cantinela de que el PP ha cumplido el 93 por ciento del programa con el que se presentó en 2011"suena muy bien pero no todo el mundo se lo cree", comentan en el partido. Se trata ahora de resultar "contundente y convincente", añaden. 

Otras formaciones han presentado ya buena parte de su programa. En Génova deslizan que se trata de aportaciones decepcionantes, de posturas inconcretas o inalcanzables. Se muestran muy críticos por ejemplo con el de Ciudadanos, algo nebuloso en lo económico y disparatado en lo político. Esta semana le llega la hora del verdasd al del PP. 


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