La lideresa andaluza prepara su asalto a la secretaría general

Sánchez da con la fórmula anti Susana: sustituir el congreso por unas primarias

Pedro Sánchez siente el aliento de Susana Díaz en su nuca. La lideresa andaluza tantea dar la batalla por el control del partido. El secretario general estudia un regate en corto: sustituir el congreso de mayo por unas primarias para ser designado candidato

Susana Díaz y Pedro Sánchez.
Susana Díaz y Pedro Sánchez. EFE

Vientos de guerra en el vértice PSOE a dos meses del 39 Congreso Federal. Susana Díaz ahora va en serio, pregonan sus mensajeros. En el caso de que Pedro Sánchez no consiga ser investido, cinco semanas que tiene de plazo, la 'sultana andaluza' daría finalmente el paso al frente. ¿Ahora sí?. Nadie se fía, después de tres sonoros gatillazos. "Es la Esperanza Aguirre del PSOE, siempre amagando pero, llegada la hora de la verdad, se acobarda", comentan en Ferraz.

Sánchez, atribulado en su empeño por reunir los apoyos suficientes para entrar en la Moncloa, despreciaba hasta ahora los cantos de sirena procedentes del sur. Algo ha cambiado. "Tengo mucho aprecio por Susana, respeto su trabajo en la Junta, es ella quien ha de responder a esa pregunta, bastante tengo yo con formar Gobierno", argumentó esta semana, con la mandíbula apretada, a la incómoda pregunta. El asunto le enerva, la eterna cuestión le sulfura.

Un candidato para los nuevos comicios

El equipo de Ferraz estudia varios escenarios de cara a las próximas semanas, que serán cruciales. Una de las más habladas estriba en sustituir el anunciado Congreso Federal por unas primarias en las que la militancia elija al candidato a unas nuevas elecciones. Ya ganó unas primarias hace un año y medio y se encaramó al frente del partido. Díaz no se presentaría. No quiere ser candidata. Lo que la líder andaluza pretende es controlar el partido, hacerse con la secretaría general.

El calendario es demasiado ajustado para casi todo

El problema es el calendario, demasiado ajustado para casi todo. El comité federal del PSOE fijó la fecha del 8 de mayo para consultar a la militancia la elección de secretario general y el 21 y 22 para el congreso. La fatigosa liturgia de la formación de Gobierno se cruza por el camino. El 2 de mayo concluye el plazo para intentar una nueva investidura. Si no se logra, se abre la campaña electoral para el 26 de junio.

Voces destacadas del PSOE intentan evitar el choque de trenes, aplacar la embestida de Susana o aplazar el congreso. "Ante todo, haya paz. Si no hay gobierno a primeros de mayo, no podemos dedicarnos a abrir en canal el partido en plena campaña para las elecciones", comentaba un veterano dirigente.

Sánchez intentará a cualquier precio, como dice Rajoy, llegar a la Moncloa. Si no lo consigue, buscará la forma de aplazar el congreso y evitar así el pulso con Susana. Las primarias serían una buena opción. Pero también se agota el tiempo ya que el 11 de abril se abre el proceso de recolección de avales para la secretaría general. Es el momento de hacer públicos los nombres y las aspiraciones. Los plazos de acortan, el cronómetro se acelera.

Apoyos y respaldos

Los emisarios llegados del sur afirman en Madrid que Díaz no dejará pasar otra oportunidad. Cedería los trastos del Gobierno andaluz a uno de sus leales y se lanzaría a la conquista del puente de mando del PSOE. El 25 por ciento de la militancia es andaluza. Un punto de partida interesante. El actual secretario general cuenta con los cien mil apoyos que obtuvo su propuesta para la investidura. La mayoría da por hecha una victoria de Díaz, si es que al final se presenta.

"Sánchez debería centrarse únicamente en las negociaciones para la investidura", comentan en el partido

Relevantes miembros del PSOE tratan de apaciguar los ánimos. Consideran, y así se lo hacen saber a ambas partes, que Sánchez ha de ser el candidato a las nuevas elecciones y el congreso debería esperar a ver los resultados del 26 de junio. Si son buenos, el PSOE llegaría al Gobierno y Díaz debería mantenerse en su silla sevillana. Si no lo son, se celebraría el aplazado congreso y, entonces sí, la lideresa se haría con las riendas de su formación.

"Hacemos demasiado ruido en unos momentos clave. Sánchez debería centrarse únicamente en las negociaciones para la investidura", comentan en el partido. Las cosas no van bien. El acuerdo con Ciudadanos no va a ninguna parte sin la abstención del PP. Que no la habrá. Y la vía del gobierno del cambio, es decir, del frente de izquierdas, no arranca. Los líderes del PSOE y de Podemos ni siquiera son capaces de despejar la afenda para fiijar una cita.

Ante este panorama de agitadas aguas socialistas, Rajoy, desdeel apacible remanso de Doñana, se sonríe.


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