Rivera apoya en Sevilla los presupuestos del PSOE

Génova camufla sus broncas internas con una ofensiva frontal contra Ciudadanos

Génova zozobra y las bases del PP alucinan. Para superar las turbulencias, la dirección del partido lanza su artillería sobre Ciudadanos. Rivera acaba de sacarle los presupuestos a Susana Díaz. Andalucía es el talón de aquiles de la fuerza naranja.

Juan Marín y Albert Rivera.
Juan Marín y Albert Rivera. EFE

El Partido Popular intenta tapar sus serias averías de los últimos días (dimisión de Arantza Quiroga, estrepitosas declaraciones de Montoro, renuncia preventiva de Cayetana Álvarez de Toledo, el vídeo de la joven España resucitada...) con una ofensiva en toda regla sobre Ciudadanos, al hilo del apoyo prestado por la formación naranja a los presupuestos del PSOE en Andalucía.

El acuerdo andaluz entre Albert Rivera y Susana Díaz es el punto flaco de Ciudadanos según los análisis internos de Génova

Desde Génova han señalado el objetivo: hay que insistir en el acuerdo de Albert Rivera con Susana Díaz, algo que no entienden los votantes de Ciudadanos en media España. Y menos aún, los simpatizantes del PP que han emigrado hacia el partido naranja. Este miércoles se concretó la aprobación de los presupuestos andaluces, con la presencia en Sevilla del propio Rivera, acompañado de buena parte de sus lugartenientes. Se trataba de 'vender' en la buena dirección este respaldo al socialismo andaluz, asaeteado de casos de escándalos y corrupción por todas las esquinas. Rivera quiso poner distancia con las corruptelas de Susana Díaz, y recordó que ha apoyado la comisión de investigación de los Eres y exigió en su día las renuncias de Chaves y Griñán.

Las encuestas no castigan

Las encuestas, recordó el dirigente de Ciudadanos, "no nos castigan, sino que valoran una forma de fiscalizar a un Ejecutivo". Los sondeos publicados en los últimos días apuntan a un crecimiento espectacular del partido naranja, mientras que el resto de sus rivales se atascan o retroceden. Por eso Rivera habla del acuerdo andaluz como 'un oasis de entendimiento' e incluso llegó a apuntar una expresión muy significativa: "este acuerdo en Andalucía marca el camino en el país". Se refería a la política del diálogo y el consenso que defiende Ciudadanos, pero se entendió de otra forma más amplia. Es decir, lo que puede ocurrir en Moncloa a partir de diciembre.

El PP considera que este es el auténtico y quizás único punto débil de Rivera. El nuevo equipo de Génova ha orientado el tiro hacia el flanco sur de Ciudadanos. Javier Maroto, convertido ahora en el ariete mediático del partido, lanzó este miércoles un severo puyazo en un asunto ríspido: el alejamiento de la jueza Alaya de la instrucción de los ERE. Acusó al PSOE de 'presunta injerencia' en el poder judicial, insinuó las relaciones del presidente del Tribunal de Justicia andaluz con miembros de la Junta y reclamó al presidente de Ciudadanos que no se quede callado y no "consienta más de lo mismo".

Los tiempos del 'naranjito'

Génova había apaciguado sus ataques a Rivera tras el atronador resultado de las autonómicas, en las que los experimentos de 'naranjito' y similares fallaron estrepìtosamente. Se había impuesto la estrategia de Moragas-Arriola: a Ciudadanos, sólo leves críticas, pero los palos, al PSOE, único enemigo a batir.

En Génova lamentan la escasa potencia de fuego del PP andaluz, donde solo Esperanza Oña parece lograr elevar el tono

A dos meses de las generales, otra vez cambio de libreto. Ofensiva sin matices contra Ciudadanos, pero sin chistes ni bromas absurdas. Así lo hizo Maroto, quien subrayó que si Rivera se cree eso de 'la nueva política' y hace bandera de la lucha contra la corrupción, tiene un auténtico 'papelón' en Andalucía. El PP quiere convertir a Ciudadanos en cómplice de los desmanes de treinta años perpetrados por el PSOE en Andalucía.

Fuentes de Génova, sin embargo, lamentan la escasa potencia de fuego que tiene el partido en la región. Su líder, Moreno Bonilla, no ha conseguido cuajar, al menos de momento. Y sus colaboradores más estrechos resultan escasamente eficaces. Tan sólo Esperanza Oña, alcaldesa de Fuengirola, logra elevar la voz con el tono y la fuerza requerida, algo que enerva a Javier Arenas, su tradicional enemigo.

De aquí a las urnas, se escucharán con más intensidad las andanadas del PP sobre el ejército naranja. Rajoy ha dado el visto bueno. Nunca le agradó contemporizar con Rivera, un político al que le dedica, siempre que puede, comentarios displicentes sobre el 'amateurismo' y 'los políticos de tertulia' sin experiencia siquiera en una concejalía. Desde el Parlamento andaluz algo dijeron los portavoces populares. Carlos Rojas, por ejemplo, criticó el 'pacto exprés' entre Ciudadanos y PSOE para sacar los presupuestos y habló de 'un bipartito' en la práctica en el gobierno en la comunidad.


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