CRÓNICAS DESDE LA SALA

Reencuentro en el banquillo de los acusados: Blesa se rodea de su antigua corte y cruza apenas dos palabras con Rato

Rodrigo Rato y Miguel Blesa protagonizaron su segunda gran foto juntos tras la de enero de 2010.
Rodrigo Rato y Miguel Blesa protagonizaron su segunda gran foto juntos tras la de enero de 2010. Efe

Si a los 65 acusados por el escándalo de las tarjetas les hubieran dicho hace siete años que hoy estarían sentados en el banquillo de la Audiencia Nacional, les parecería una broma. Pero especialmente a dos de ellos, a Miguel Blesa y Rodrigo Rato, que a finales de 2009 estaban protagonizando una de las mayores batallas empresariales de los últimos años, para ver quién se quedaría al mando de Caja Madrid.

Una lucha que implicó al mismísimo Mariano Rajoy y a Esperanza Aguirre, y que ganó al primero, logrando situar a Rato. Muchos de los protagonistas de aquella batalla están entre los 65 acusados del juicio de las tarjetas black. Las diferencias entre unos y otros se ha hecho palpable durante las más de dos horas que han tenido que aguardar en los pasillos de la Audiencia Nacional, antes de entrar en la sala donde van a ser juzgados. 

Salvo por ese destino que les aguardaba, la espera podría haber sido una reunión de viejos alumnos de alguna universidad de prestigio, o los prologómenos de alguna cita del consejo de administración de la caja o Bankia.

Tras una entrada accidentada, en la que un grupo de preferentistas le increpó y tuvo que ser contenido por la Policía, Blesa se rodeó de los suyos a la espera de sentarse en el banquillo. Charló largo y tendido con Rafael Spottorno, exdirectivo de la caja durante su época y ex jefe de la Casa Real, que tuvo que dimitir tras el estallido del escándalo.

 

Blesa pasó gran parte de la espera charlando con Spottorno, De la Torre y Moral Santín, algunos de sus principales colaboradores en Caja Madrid

Blesa también estuvo especialmente cercano con Enrique de la Torre, exsecretario del consejo de Caja Madrid, y una pieza clave en el juicio, ya que la investigación se originó a raíz de uno correo de De la Torre a Blesa.

Blesa también ha tenido un rato para José Antonio Moral Santín, exconsejero de la caja a propuesta de Izquierda Unida. Fue el administrador que más gastó -solo por detrás del exdirectivo Ildelfonso Sánchez Barcoj- y quien le abrió la puerta a la presidencia de Caja Madrid a Blesa en 1996.

El encuentro de los dos expresidentes fue breve y casual. Blesa y Rato estaban espalda con espalda hasta que se encontraron en el mismo grupo, e intercambiaron apenas dos palabras antes de seguir cada uno con los suyos.

 

Díaz Ferrán entró a la Audiencia en furgón y ha solicitado ausentarse al resto de declaraciones por cuestiones médicas

Curiosamente, Rato estuvo la mayor parte del tiempo charlando con la exconsejera María Enedina Ávarez, vinculada al PSOE, y con el exdirector de comunicación de Caja Madrid en la etapa de Blesa, Juan Astorqui. Blesa y Rato tienen tres meses por delante para limar asperezas del pasado, ya que estarán sentados codo con codo durante todo el proceso.

El que no tiene contacto con sus excompañeros es Gerardo Díaz Ferrán, quien llegó al juzgado en furgón procedente de la prisión de Soto del Real y se sienta apartado del resto. El expresidente de la CEOE solicitó a través de su abogado faltar al resto del juicio, al estar en prisión y tener la salud delicada. Un médico forense determinará si la petición es justificada.


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