España Salvador Monedero: "A mi hijo le estoy haciendo un daño terrible. No porque yo esté en Vox, es por causa vuestra"

El padre de uno de los fundadores de Podemos, Juan Carlos Monedero, recibe a Vozpópuli en su bar Casa Gala. Su candidatura por el partido de derechas VOX es tan sólo uno de los temas de los que habla en este entrevista.

Al bar Casa Gala no paran de llegar clientes. Se agolpan todas alrededor de una barra donde igual se exponen para la venta botellas descoloridas de coñac, cupones de lotería y rascas de la Liga de Fútbol. Al otro lado, con un grueso jersey, Salvador Monedero, el padre de Juan Carlos Monedero, no para de trajinar: va de la máquina de café al hornillo, de la pequeña alacena a los frigoríficos donde guarda algunos fiambres. Son las nueve de la mañana, huele a pan recién tostado y afuera sopla un viento que congela hasta los semáforos de Argüelles.

Desde que el padre de Monedero manifestara su simpatía por la líder popular Esperanza Aguirre, la prensa no ha dejado de recalar en el bar Casa Gala. Ahora que ficha por VOX, todavía más.

Salvador Monedero hace lo mismo de ayer: sirve los cafés a sus clientes mientras un equipo de reporteros de la tele espera para hacer un directo. Hoy somos menos, pero hemos venido a hacer más o menos lo mismo. Salvador Monedero atiende a quienes vienen buscando un titular con la misma educación que dedica a quienes acuden a pedirle un vaso de agua. Pero los periodistas no quieren agua, ni café, ni tostadas. Ansían una ocasión para echarle el lazo del micrófono corbatero y conseguir que se quede quieto.

Desde que Salvador Monedero, el padre de uno de los fundadores de Podemos y antiguo número tres de la formación morada, manifestara su simpatía por la líder popular Esperanza Aguirre, la prensa no ha dejado de recalar en el bar Casa Gala, para muchos una especie de bastión de un Madrid vetusto, aparcado en el pasado. En los 33 años que lleva al frente de este local, Salvador Monedero no ha visto pasar por Casa Gala tantos y tan bien pertrechados reporteros: micrófonos, libretas y dientes afilados. Un interés cernícalo sobrevuela al asturiano de 83 años, todavía atornillado en ese bar con vista a los edificios militares del Ejército del Aire.

Que este hombre es noticia nadie lo duda, todavía más cuando el pasado 20 de noviembre se unió a las filas de VOX, el partido más a la diestra del PP y por el que Salvador votó en las municipales. Ocupa ahora el número 34 de la lista con la que la formación se batirá en las generales del 20 de diciembre. El anuncio se hizo por las redes sociales. Monedero padre apareció en una fotografía hecha en Casa Gala mientras firmaba su adhesión como fichaje de Santiago Abascal, el candidato más a la derecha del cuadrante electoral. Todo ocurrió la semana siguiente a la noticia de la incorporación de Carmen Lomana a la formación política.

Ha aceptado la oferta de VOX porque quiere ayudar a impulsar un cambio en España, dice Salvador Monedero. Cambiar el país… desde la orilla opuesta a la de su vástago. Que eso genere roces familiares, asegura, no es su culpa. "A mi hijo le estoy haciendo un daño terrible no porque yo esté en VOX ni él sea el fundador de Podemos, es por causa vuestra, de los periodistas", dirá sin acritud, con tono afable y ligeramente eufórico, en mitad de la entrevista.

"A mi hijo le estoy haciendo un daño terrible no porque yo esté en Vox ni él sea el fundador de Podemos, es por causa vuestra, de los periodistas", dice Salvador Monedero.

De momento, Salvador Monedero termina de despachar los desayunos que quedan. El bar se vacía. Ha llegado el momento de comenzar a hablar. Elige para la entrevista unas mesitas próximas a la barra y opuestas a la máquina tragaperras en la que un hombre se funde veinte euros y un cartel, escrito a mano, reza: "Reconozco que Monedero no es moneda de oro que pueda gustar a todos. Venezuela el problema. Ni fue Chávez ni es Maduro. El problema es estar tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos". Al mensaje, en mayúsculas, lo acompaña una firma: Juvenal.

El bar entero está tapizado con estos folios que aluden a Podemos, la política, España… Una dialéctica de rotulador que a veces esconde el precio de los platos combinados y las fotos de fútbol de copas conquistadas hace años. Que la merluza con croquetas y ensalada cuesta 6.50 euros y que 'Venezuela pagó 3,5 millones a la cúpula de Podemos' es algo que cualquiera que entre a este bar puede leer en sus paredes.

Salvador Monedero al fin consigue un minuto libre y se sienta. Que no siempre anda así de liado. Ha sido hoy. El encargado se ha retrasado. "Estoy jubilado al 100%, lo que ocurre es que este local lo alquilé y ahora lo lleva mi pareja. Soy viudo del 92, pero esto lo mantengo más bien por ella", asegura Monedero casi de reojo, no del todo convencido del amable cacareo y la preguntadera. Y sin embargo responde.

-Antes de los bares, me dedicaba a vender a las cafeterías, los pubs, los raturantes. Tengo todavía mercancías de las que escasean en el mercado. Creo que ha llegado la hora de sacar a la venta todo eso.

-¿Por eso hay tantas botellas de coñac?

-Sí. Las estoy liquidando. Por eso estoy también aquí.

-Algunas son muy antiguas

-Sí, son lo que llaman, sabe usted, espirituosos.

Algo en el tono de voz y el rostro de Salvador hace eco de los gestos de Juan Carlos Monedero, el "famoso" de sus seis hijos. Salvador comparte con él no sólo el tono de voz, también una cierta teatralidad que brota de a poco, como si una vez agarrada confianza, Monedero padre dejara a un lado la distancia y se subiera a un podio imaginario. Habla rodeado de aquellos papeles escritos con la misma caligrafía de la tabla de precios; en ellos  reverbera una ideología de derechas. Algo en aquellos folios tiene el aspecto estropeado de un torrezno barnizado de grasa y polvo -casi todo luce así en Casa Gala-. Mirándolos, entra la duda. ¿Los habrá escrito todos él?

"No es que yo decida meterme en política, es que considero que si puedo servir y aportar mi granito de arena. Igual que Podemos es imprescindible para este país, Vox también"

Nacido en Asturias, llegó a Madrid hace sesenta años. Trabaja desde que tiene 11, dice, y desde entonces no ha parado. “Este bar lo tengo desde 1982; el otro, el de Ferraz, lo compré en 1955, pero ahora está alquilado”, explica. Salvador Monedero lo ha visto todo. Ahora Casa Gala abre de siete de la mañana a doce de la noche, pero antaño su horario era ininterrumpido. Por su barra pasaron desde taxistas hasta prostitutas, dependiendo de la hora.

Algunos de los que estudiaron en la Complutense recuerdan ese bar como "El guarro de Argüelles, el de la última copa". Era mítico, dicen quienes hablan de ese lugar en el que tiempo parece no haber transcurrido. En él, todo permanece inalterable bajo esa capa de aceite y mugre. En aquel entonces, el padre de Monedero recibía a quienes llegaban al comenzar el día pero también a los que recalaban allí a punto de acabar la noche: policías, conductores, estudiantes, juerguistas. A todos sirvió desde un carajillo hasta un cubata con un aperitivo de salchichón cortado en rodajas.

En los dos locales se ha deslomado. Tanto él como los suyos, porque sus hijos también se fajaron con él a cortar embutidos, servir anís o repartir la compra a las familias del barrio. Él sabe lo que dice. Y por eso cree que con Franco se vivía mejor. Y sanseacabó.

-Usted ha trabajado desde los 11. Hoy tiene 83 años, 60 de ellos en Madrid y de esos 33 al frente de este bar; sin contar el de Ferraz, que abrió en 1955. Toda una vida trabajando. ¿Por qué un hombre como usted decide meterse en política?

-No es que yo decida meterme en política, es que considero que si puedo servir y aportar mi granito de arena a una buena causa como la que esta gente realiza, pues lo haré. Es una voz que necesita ser oída. Igual que Podemos es imprescindible para este país, Vox también. Para que una bombilla alumbre tiene que tener dos polos: unos positivo y otro negativo. Sin esos polos, es imposible.

-Lo curioso es que usted se ha declarado militante del PP. ¿Por qué no eligió esa opción? ¿Por qué se va a Vox? ¿Por qué aceptó su invitación?

-Porque desgraciadamente son ya treinta y tantos años de PP-PSOE o PSOE-PP. Nosotros teníamos un país que era la envidia del mundo: por nuestra gastronomía, nuestro sol, nuestras verbenas. Un país en el que el trabajador podía decirle a su jefe ‘quiero que me suba el sueldo’ y si no lo conseguía buscaba un trabajo mejor, porque tenía otros tres esperándolo. ¿Adónde nos han llevado quiénes han gobernado España, el PP-PSOE o el PSOE-PP? Han hecho desaparecer aquella España esplendorosa que teníamos. Han surgido unos nuevos partidos que son los que pueden regenerar España. Ni en una familia, ni en una empresa ni en una nación se puede gastar más de lo que ingresas. Fuimos una España muy rica: Telefónica era del gobierno, Renfe era del gobierno, Iberdrola, Iberia y Repsol eran del gobierno. Teníamos un gobierno rico y apenas pagábamos impuestos. Todo funcionaba. Lo han vendido todo y como ya no hay nada qué vender…

-¿Cree que se vivía mejor? ¿Echa de menos la España de hace cuarenta años?

-Y en la España de los sesenta, los setenta y hasta los ochenta, hasta que ganó las elecciones Felipe González en 1982. Fue él quien abrió el melón con  Matesa, Filesa, los fondos reservados, los Gal … Y en lugar de corregir lo que había pasado, los partidos que continuaron gobernando fueron a ver quién se llevaba el tercio más grande del melón.

"Fuimos una España muy rica: Telefónica era del gobierno, Renfe era del gobierno, Iberdrola,Iberia y Repsol eran del gobierno. Teníamos un gobierno rico y apenas pagábamos impuestos"

-Pero aquella España tenía unas carencias importantes, entre ellas democráticas. En los últimos 30 años el país ha avanzado en muchos aspectos…

-¡En absoluto, en absoluto! Antes había más respeto, había más cariño, más trabajo, más alegría. Cuando una persona me dice lo que dices tú, siempre respondo lo mismo. Yo trabajaba en una tienda de ultramarinos y cuando iba a llevar los pedidos a las casas, al subir las escaleras oía a las amas de casa cantando mientras hacían sus labores… La una la colada, la otra la limpieza, ¡cantando! La gente cantaba, ¿quién canta hoy? Hoy el 58% de la población padece de estrés, una enfermedad que nadie conocía.

-¿Se ve usted en el Senado?

-No, no, no…porque además yo no aspiro a estar en el Congreso, ni quiero tampoco. No tengo preparación ni edad, pero si puedo aportar mi grano de arena para reformar este país, lo hago con muchísimo gusto.

-¿No teme que su presencia en VOX esconda un arma arrojadiza? Es decir, está usted entrando en el terreno de su hijo...

-Yo a mi hijo le estoy haciendo un daño terrible pero no es porque yo esté en Vox ni porque él sea el fundador de Podemos, es por causa vuestra, de los periodistas.

-¿Cómo es eso?

-Por ejemplo –Salvador Monedero se levanta de la pequeña silla de metal y busca un ejemplar entre los periódicos amontonados sobre una nevera llena de gaseosas-. Este es el diario La Razón de ayer –dice abriéndolo vigorosamente-. Aquí hay un artículo que se llama El submarino, que no está firmado, y que es tan absurdo… -lee el texto íntegro y hace énfasis en aquellos trozos que parecen indignarlo más: “las relaciones con su hijo parecen ser muy poco fluidas, tan malas como para que el otrora número tres de la marca morada se enterara por la prensa del salto de su progenitor a la actividad política”-. ¡Yo no me he integrado en la actividad política, a mí me han pedido mi parecer, han solicitado mi voto y se lo he dado pero eso no quiere decir en absoluto que esté mal con mi hijo! Al contrario, tengo la suerte de haber criado seis hijos a pesar de ser viudo, a todos los saqué adelante, les he dado a todos carreras universitarias. Ellos me quieren mucho y yo los quiero mucho a ellos, cosa que me gustaría saber si este señor que escribe el artículo del submarino puede decir lo mismo.

"Juan Carlos me dijo:  Padre, yo creo que no debes hacerlo, porque me vas a hacer daño a mí, pero ya tú eres lo suficientemente mayor para que sepas lo que tienes que hacer"

-¿Monedero se enteró de su candidatura por la prensa o usted se lo había comentado?

-Sí, claro que se lo dije.

-¿Y qué le respondió?

-Me dijo: ‘Padre, yo creo que no debes hacerlo, porque me vas a hacer daño a mí, pero ya tú eres lo suficientemente mayor para que sepas lo que tienes que hacer’. Vosotros los periodistas, algunos, lo maleáis todo. No sé si es porque venden más o por la circunstancia que sea, pero en cambio aquí tenemos a Santiago, de Vox, que no tiene inconveniente ninguno en hablar con mi hijo, porque coinciden además en muchos puntos. Si ahora mismo se defiende al obrero desde la derecha, todo el mundo dice ‘Ay qué bueno’; si lo defienden desde la izquierda entonces es que son unos rojos. Es la forma de expresar las cosas. Si defiendes al obrero, pues bien defendido sea… desde la izquierda o desde la derecha. Bienvenido sea.

-Sí, pero entienda una cosa: en un momento estratégico, como son estas elecciones, usted ha ido posicionarse en la orilla contraria a la de su hijo.

-Ha dejado a un lado el corazón y he actuado con la razón. Cuando se estableció la democracia... Democracia, a la cual yo voté no, porque pensaba que si mantener un gobierno es caro, cómo sería mantener 17 autonómicos, más el central son ya dieciocho, más el europeo diecinueve. Eso no se podía mantener. Bueno, me decidí por la derecha porque consideraba que era la gente mejor preparada para gobernar y. El tiempo me dio la razón.

-En una visión crítica, ¿qué le reprocha al PP y PSOE?

-La connivencia del uno con el otro; uno perdona el Gürtel, el otro los ERE de Andalucía; el uno el Bárcenas y los otros los cursos de formación. En lugar de luchar contra la corrupción se han adaptado y nos han llevado a la situación actual.

"Me decidí por la derecha porque consideraba que era la gente mejor preparada para gobernar y. El tiempo me dio la razón"

-¿Y a VOX, Podemos y Ciudadanos? ¿Qué les critica?

-No puedo hacer crítica negativa, porque afortunadamente gracias a esos partidos ha salido a relucir la corrupción. Y son ellos los que están interviniendo para tratar de mejorar el país y recuperar este país maravilloso. Lo que hacen esos partidos hay que agradecérselo. Me preguntaron una vez si yo era Católico y si creía en Dios. Dije que sí, pero también dije que si Dios no existía, había que inventárselo. Me pasa igual con Podemos, me pasa igual con Vox. Si no existieran tendríamos que crearlos. Se lo dije: una bombilla no alumbra si no se le alumbra el polo positivo y el negativo.

-Usted que se dice conservador, ¿qué le parece Albert Rivera?

-Albert Rivera, francamente, me ha decepcionado. Dije: qué bien, un partido que surge, maravilloso. Sus determinaciones me han parecido tan nefastas que me ha decepcionado totalmente. Tenemos que agradecer a la ex presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, la abolición del impuesto de sucesiones. Este señor quiere volver a ponerlo otra vez. El IVA mayoritario aporta poco, porque son pocos los que compran los diamantes o aviones y a ese señor le da por bajar ese IVA y en su lugar subir el pan, subir la leche, el aceite… Me parece tan absurdo… ¿No tuvimos bastante PP-PSOE que han destruido a la clase media y ahora que estos se han terminado ahora quiere este hacernos pasar hambre?

-Oiga, en la cena de navidad de este año con la familia, asumo que no hablaréis mucho de política…

-¿Y por qué no? Si eso es lo que hay que hacer. Por eso me gusta tanto Santiago Ascal –se refiere a Santiago Abascal-, una persona abierta al diálogo, alguien que quiere mejoras para el obrero, que los españoles vivamos con más holgura. Pero si piensa igual que los otros, lo que hay es que ponerse de acuerdo.

Un joven con tres bulldogs franceses atraviesa la puerta. Los chuchos no van atados. Merodean por todo el bar, como si buscaran algo en las baldosas. Al tropezar uno con el taburete que ocupa, a Salvador Monedero se le destiñe un poco el tono de arenga que comenzaban a tener sus palabras. Como si saliera de un mundo y entrara en otro, Monedero comienza a distraerse, desvía la mirada hacia la barra, donde se agolpan dos clientes más. Y entonces la conversación se apaga, de a poco. El bar vuelve al modo que tenía 20 minutos antes. La entrevista termina. Salvador Monedero vuelve a ocupar el mando de la barra. Afuera, dos hombres se sientan en las sillas dispuestas en la calle. Será el propio Salvador quien salga a atenderlos, aunque el viento congele los semáforos de Argüelles.


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