España Los barones se enredan: García-Page se postula ahora como candidato para sustituir a Sánchez

El pelotón que prepara el fusilamiento de Pedro Sánchez se mueve como un ejército aturdido. El todavía presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, también aspira junto a Susana Díaz al trono de Ferraz.

No existe unidad de acción entre los barones regionales que quieren destronar a Pedro Sánchez antes o durante el comité federal del sábado, ni tampoco acuerdo alguno sobre quien es el más indicado para sustituirle en la secretaría general y, quizás, en el cartel electoral una vez hubiera pasado el tiempo de la gestora. El todavía presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page ha comenzado a postularse como posible relevo, consciente de los problemas que encuentra la presidenta andaluza, Susana Díaz, para dar el paso. Ayer, ella misma lo planteó en términos ambiguos: “Estaré donde quieran mis compañeros, en la cabeza o en la cola del PSOE”.

García-Page trasladó a Lambán el pasado viernes una imagen desastrosa de Pedro Sánchez

García-Page empieza a dar señales sobre sus ambiciones justo cuando Podemos le ha retirado el apoyo que permitió su investidura y su Gobierno ha quedado a expensas del PP. En tono irónico, al presidente castellano-manchego se le conoce en su partido como “el sobrino de Bono” debido a la estrecha relación que le vincula a su antecesor y los métodos parecidos que emplea para hacer política. La federación a la que pertenece, al igual que la andaluza, ha presentado el divorcio con Podemos en este territorio como producto de un acuerdo secreto entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias para ajustar cuentas con los dirigentes territoriales que cuestionan la continuidad del líder socialista. Fuentes del PSOE conocedoras de sus entresijos no solo desmienten este pacto sino que argumentan los motivos por los que sería del todo incoherente: en primer lugar, la caída de García-Page y del resto de los barones sostenidos por Podemos, solo puede contribuir a aumentar la presión sobre Sánchez para que dimita o se avenga a facilitar la investidura de Mariano Rajoy. Y, en segundo lugar, pone más obstáculos de los que ya había a la posibilidad de que prospere el “Gobierno del cambio” que quiere abanderar el propio secretario general.

Lo cierto es que el pelotón que prepara el fusilamiento de Pedro Sánchez empieza a moverse como el ejército de Pancho Villa. El órdago de fijar las primarias para octubre y el 39º Congreso en diciembre, ha pillado con el pie cambiado a Susana Díaz, a quien le gustaría que le tendieran una alfombra roja hacia el trono de Ferraz, pero sin someterse a la dura prueba de ser candidata a unas hipotéticas terceras elecciones. Esta es la barrera que, precisamente, estaría dispuesto a saltarse García-Page, a la vista del duro recorrido que tendría que hacer en Castilla-La Mancha para agotar la legislatura en 2019 teniendo que contar con la generosidad del PP.

Solo un miembro de la ejecutiva regional de García-Page apoya al líder socialista

García-Page dirige una ejecutiva regional en la que Pedro Sánchez cuenta solo con un apoyo y, por tanto, es mayoritariamente favorable al cambio de líder en el partido. Su visión del actual secretario general es desastrosa: cree que hasta ahora había evitado el sorpasso a manos de Podemos imitando a la propia formación morada, que manda en el Partido Socialista menos que Albert Rivera en Ciudadanos, que de celebrarse el próximo congreso en diciembre habrá que ir a él a cara de perro para que Podemos no acabe influyendo en él más que el PSOE y, además, es partidario de enterrar cuanto antes las primarias porque considera que han sido un cáncer para su organización ya que no le ha aportado ni votos ni militantes. Por si fuera poco, califica de obsceno intentar gobernar el país con 85 diputados.

En este trabajo de García-Page de dejarse querer enmarcan algunas fuentes socialistas la reunión que el pasado viernes celebró con el presidente de Aragón, Javier Lambán, en el parador de turismo de Cuenca, donde advirtieron a Sánchez de la irresponsabilidad de adelantar el 39º Congreso. Ninguno de los dos tuvo éxito en este empeño. En este encuentro fue donde el presidente castellano-manchego trasladó a Lambán sus opiniones sobre Sánchez, conocidas también por otros barones con los que está hablando para fijar posiciones.

En el PSOE se considera al presidente de Castilla-La Mancha "un muñeco" de José Bono

Mientras tanto, las federaciones del PSOE están a la espera de que Susana Díaz emita la señal de zafarrancho de combate para saber a qué atenerse en el comité federal del sábado, conscientes de que si ella no da el paso de ofrecerse claramente como alternativa, tendrían que elegir entre García-Page, al que la mayoría ve como un muñeco de José Bono, o el presidente asturiano, Javier Fernández, el más respetado en estos momentos dentro del partido. Este último es el preferido como presidente de la gestora que sustituiría provisionalmente a la actual ejecutiva en caso de que se consiguiera la dimisión de Sánchez antes del sábado. Eduardo Madina sería su brazo derecho y ambos facilitarían la investidura de Mariano Rajoy para romper el bloqueo político.

Ayer se reunió el grupo parlamentario a puerta cerrada y los diputados reflejaron la división existente en el partido. La mayoría de los que se pronunciaron lo hicieron en contra de los planes del secretario general. En paralelo, diferentes plataformas de militantes recogen firmas a favor y en contra de Sánchez para intentar influir en el comité federal. Pese a que no se plantea su dimisión, la mayoría de los diputados ve difícil que aguante en su cargo si en la reunión del sábado quedara desautorizado.

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