España El PNV obtiene una holgada victoria y puede elegir al PSE o al PP para gobernar

El PNV vence son solvencia e incrementa su distancia sobre la segunda fuerza, EH Bildu, que evita el temido sorpasso de Podemos, que entra con fuerza en la Cámara de Vitoria pero por debajo de sus expectativas. El PSE se derrumba, el PP pierde fuerza, aunque consigue salvar los muebles, y Ciudadanos fracasa en su intento de entrar en el Parlamento vasco.

El PNV ha conseguido una holgada victoria sobre el resto de partidos y no solo se mantiene como fuerza hegemónica y vence en los tres territorios históricos, sino que mejora sus resultados con respecto a los comicios de 2012, al pasar de 27 a 29 escaños pese a haber una formación más en liza. También dobla su distancia con EH Bildu, que pasa a ser de 12 escaños, por los 6 de las anteriores elecciones, al perder la izquierda abertzale 4 representantes (pasa de 21 a 17) y 55.000 votos.

La formación que lidera Arnaldo Otegi se mantiene como segunda fuerza política y consigue evitar el temido sorpasso de Podemos, que se ha desinflado a última hora y se queda a 6 escaños de distancia, con 11 representantes. La formación morada, que venció al PNV en número de votos y escaños en las pasadas elecciones generales del 26J, irrumpe con fuerza en la Cámara de Vitoria, pero ve frustradas sus expectativas de disputar a la izquierda abertzale la segunda posición. Ni siquiera un pacto entre ambas formaciones conseguiría superar al PNV.

Podemos se desinfla, y aunque entra con fuerza en el Parlamento vasco no consigue superar a EH Bildu como segunda fuerza política

El PSE, tal y como vaticinaban todas las encuestas, sufre su peor resultado histórico y pierde prácticamente la mitad de sus apoyos al pasar de 16 a 9 escaños. El PP salva los muebles y cae tan solo un escaño (pasa de 10 a 9), y Ciudadanos, que aspiraba a entrar en la Cámara de Vitoria al menos con un escaño, el de UPyD, que no concurría a los comicios, continuará siendo una fuerza extraparlamentaria. Obtuvo tan solo 21.000 sufragios y poco más del 2% de los votos.

De los resultados pueden extraerse dos conclusiones: que serán necesarios pactos para gobernar con estabilidad, y que los partidos que defienden el derecho a decidir (PNV, EH Bildu y Podemos) suman una muy amplia mayoría en el Parlamento con 57 escaños sobre 75. Pese a ello, los peneuvistas no están dispuestos a volver a la política de frentes (nacionalistas versus no nacionalistas), lo que permite descartar, casi con total seguridad, un hipotético acuerdo con EH Bildu y Podemos. Al contrario, el partido de Íñigo Urkullu puede elegir entre el PSE y el PP para gobernar (con ambos alcanzaría la mayoría absoluta), aunque sus dirigentes se decantan por un acuerdo transversal con los socialistas, dando continuidad a la etapa de estabilidad que protagonizaron los ejecutivos de José Antonio Ardanza. Ambos partidos gobiernan ya en las tres diputaciones forales y en numerosos ayuntamientos, lo que, sin duda, facilitará el acuerdo.

El PSE se derrumba, pero sus 9 escaños le permiten negociar un gobierno de coalición con el PNV

Los peneuvistas han señalado de manera reiterada al PSE como socio preferente, y pese al derrumbe de la formación liderada por Idoia Mendia, la suma de ambos partidos (29 y 9) da para alcanzar la mayoría absoluta y abre la puerta a un posible gobierno de coalición. El PSE, que ha perdido prácticamente la mitad de sus representantes y 90.000 votos, está necesitado de recuperar protagonismo político, lo que conseguiría sin ninguna duda ostentando alguna de las consejerías del futuro gobierno vasco. Su derrota, unida a la sufrida por el PSG en Galicia, es un duro revés para Pedro Sánchez, que el próximo 1 de octubre verá sometida su gestión al escrutinio de los barones territoriales en la reunión del Comité Federal.

El PP se convierte en la última fuerza política vasca, y su papel en el futuro Parlamento parece abocado a la insignificancia si socialistas y peneuvistas suscriben un gobierno de coalición. Una situación que permite al PNV prescindir del apoyo de los populares y, en consecuencia, evita el hipotético apoyo a Mariano Rajoy en Madrid. Los peneuvistas han reiterado desde las elecciones generales del 26 J que no van a apoyar al presidente del Gobierno en funciones ni antes ni después de los comicios del 25S. Sólo un inesperado acuerdo con los populares de Alfonso Alonso daría la vuelta a la tortilla.


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