España

Llega el sorpasso: Galicia y País Vasco cavan la tumba de Pedro Sánchez

El PSOE quedó en la noche del domingo reducido a cenizas en Galicia y el País Vasco, en tercera y cuarta posición respectivamente, pésima noticia para el conjunto del partido y, sobre todo, para Pedro Sánchez, a punto de arrancar una semana decisiva para su futuro inmediato.

Pedro Sánchez.
Pedro Sánchez. EFE

Después de acumular cinco derrotas electorales desde que Pedro Sánchez es secretario general, los resultados conocidos en la noche del domingo en las dos comunidades del norte español donde se han celebrado elecciones consolidan el fuerte declive socialista iniciado tras la pérdida de las legislativas de 2011, traducido en un severo retroceso del poder institucional y en la cesión de posiciones a favor de la izquierda nacionalista y radical. En el nuevo Parlamento gallego, el PSOE tendrá que jugar desde la oposición como tercera fuerza política -hasta ahora era la segunda-, mientras que en la Cámara vasca retrocede al cuarto lugar cuando hasta ahora ocupaba la tercera plaza. En ambas comunidades, Podemos y sus organizaciones afines se han colocado por encima del Partido Socialista, haciendo así realidad en estos territorios el temido 'sorpasso' que Pedro Sánchez pudo evitar en el conjunto de España en las generales del pasado 26 de junio.

Podemos y En Marea aventajan a los socialistas en el País Vasco y Galicia, dejándoles fuera de juego

Al haber quedado de nuevo fuera de juego en Galicia con una limpia mayoría absoluta del PP, y a expensas de que el PNV pueda solicitar su colaboración en el País Vasco, el grueso del poder territorial del PSOE sigue dependiendo del humor de Podemos en Asturias, las dos Castillas, Extremadura, Baleares, Aragón y la Comunidad Valenciana, mientras que en Andalucía permanece cautivo de Ciudadanos.

Este domingo se dieron el batacazo dos candidatos expresamente identificados con Sánchez: el coruñés Joaquín Fernández Leiceaga y la bilbaína Idoia Mendia. El primero le ha hecho perder a su partido cuatro escaños en Galicia y más de dos puntos en porcentaje de voto con respecto a los comicios celebrados hace cuatro años. El PSOE se queda en este territorio con 14 asientos en el Parlamento regional, los mismos que En Marea, que obtiene una ventaja superior a un punto. La segunda se ha dejado en el País Vasco siete diputados – ahora se ha quedado en 9– y siete puntos desde 2012. Podemos la ha aventajado en dos escaños y casi tres puntos.

Una semana decisiva para Sánchez y su partido

Con estos mimbres tiene que trabajar el líder socialista a partir de esta semana en la que se juega su supervivencia, consciente de que si llega todavía como secretario general al comité federal del sábado, los siete barones que gobiernan en las comunidades antes citadas atronarán sus oídos recordándole la penosa secuencia electoral que arrastra el partido desde que llegó al cargo, con siete derrotas consecutivas, incluidas las dos de ayer. En las generales de 2015 le dejó con 90 escaños, 20 menos de los conseguidos en 2011, y en las celebradas en junio pasado lo humilló hasta los 85 diputados en el Congreso, dando al PP la mayoría absoluta en el Senado.

Anoche, la reacción de la dirección federal del partido a los resultados de Galicia y el País Vasco se limitó a una breve comparecencia en Ferraz del secretario de Organización, César Luena, en la que los calificó de “negativos” y trasladó la responsabilidad en ellos a los barones del partido que en las últimas semanas han cuestionado a Sánchez. Este lunes, están convocados los 29 responsables de la comisión permanente, a la que pertenecen los 24 encargados de área más el propio Sánchez, la presidenta del partido, los portavoces en el Congreso y el Senado y el secretario general de las Juventudes. Este último, Nino Torre, es uno de los pocos que podrán cantar las cuarenta al líder socialista, junto al secretario de Política Federal, Antonio Pradas, afín a Susana Díaz, y la exministra Carmen Chacón, que compatibiliza su actividad privada en el bufete Ramón y Cajal con la secretaría de Relaciones Internacionales de Ferraz. El resto de los convocados a esta reunión son seguidores de Sánchez, aunque algunos de ellos desafinan en privado con los pasos que está dando y le ven próximo al precipicio. El clima que se respira lo definía anoche en twitter la secretaria general del PSOE sevillano, Verónica Pérez: “Harta de ‘resultados históricos’ del partido al que quiero tanto, harta de volver a pulverizar nuestros peores resultados... ¿Y ahora qué?”

En breve sabremos si la ofensiva que preparan los barones contra Sánchez, pilotada personalmente por Susana Díaz en contacto permanente con las distintas federaciones, se encauzará mediante un golpe de mano que aboque a la formación de una gestora provisional o, por el contrario, el secretario general dispondrá de tiempo para convocar unas primarias, sostenerse al frente del timón del PSOE y adelantar el 39º Congreso a primeros de diciembre, dos semanas antes de que los españoles acudan de nuevo a las urnas en caso de que tengan que ir a terceras elecciones.

Las dos facciones enfrentadas en el partido han mostrado sus armas –voladura de la ejecutiva elegida en 2014, en un caso, y consulta a la militancia, en otro –, pero hasta el momento no las han utilizado. En la mentalidad de la mayoría de los barones pesa la urgencia en deshacerse de un secretario general con el que ni se hablan ni se entienden. En la de Pedro Sánchez prevalece el sentimiento victimista de quien no se ha sentido arropado casi nunca por las estructuras del partido, a pesar de haberse hecho cargo de una herencia envenenada, la que dejó José Luis Rodríguez Zapatero, empeorada más todavía por Alfredo Pérez Rubalcaba. Ninguno de los dos está previsto que asistan el sábado al comité federal, pese a que pueden hacerlo en calidad de ex secretarios generales, al igual que Felipe González. Sánchez les tiene ganas, sobre todo a los dos primeros, porque sabe que no han parado de enredar en la sombra en contra de sus intereses apostando por una lideresa, Susana Díaz, hasta ahora temerosa de acreditar su liderazgo de Despeñaperros para arriba.

Susana Díaz ha contactado personalmente con distintas federaciones para rematar la ofensiva contra Pedro Sánchez

Esta semana, dependiendo del éxito o el fracaso que tenga Sánchez a la hora de cocinar la empanadilla que prepara con Podemos, la antigua Convergencia, Esquerra y el PNV, se sabrá si el PSOE aspira a seguir siendo un partido de Gobierno comprometido con la Constitución y acaba con el parón político que España arrastra desde hace nueve meses o, por el contrario, escoge un atajo temporal que sacuda su cohesión interna, le haga cada día más rehén de los antisistema y, posiblemente, no sirva ni siquiera para evitar una tercera comparecencia a las urnas en Navidad.


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