España

El relevo en UGT y el enfado del PSC enturbian el pacto entre el PSOE y Ciudadanos

El pacto firmado por el PSOE y Ciudadanos antes de la fallida investidura de Pedro Sánchez puede llegar con dificultades a la campaña electoral cuando en cuestión de días Cándido Méndez abandone la dirección de UGT y aflore el malestar que se acumula en el Partido Socialista de Cataluña (PSC).

Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo, junto al presidente del Congreso en la pasada sesión de investidura.
Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo, junto al presidente del Congreso en la pasada sesión de investidura. EFE

El líder del PSOE compareció en el debate de investidura con un amplio respaldo al acuerdo que días antes había firmado con Albert Rivera. Dos fueron los apoyos a los que dentro del partido se concedió, por razones distintas, una importancia especial: el de los sindicatos UGT y Comisiones y el del PSC. El hasta ahora responsable de la primera central, Cándido Méndez, será relevado en breve y uno de los que mejor colocado está para sustituirle es José María Álvarez, secretario general de UGT Cataluña. Sus perfiles son tan diferentes que éste último es un firme defensor de la celebración de un referéndum independentista en esta comunidad –“El derecho a decidir es hijo de la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña” – asunto completamente vetado en el acuerdo alcanzado por Pedro Sánchez con Albert Rivera.

A la UGT que salga del 42º Congreso le puede chirriar el acuerdo del PSOE con Ciudadanos

El conflicto catalán no fue el asunto estrella en el debate de investidura, pese a las posturas tan divergentes que mantienen Podemos, favorable al referéndum y a la creación de un Ministerio de Plurinacionalidad, Ciudadanos, opuesto a que se toque una sola coma del artículo de la Constitución que recoge que la soberanía reside en el conjunto del pueblo español, y el PSOE, obligado a convivir primero con un PSC que exigió el derecho de autodeterminación y después se olvidó de él.

Con Cándido Méndez al frente de UGT, Sánchez no ha tenido problemas, pues ambos hicieron la vista gorda a la ambigüedad con la que el sindicato ha jugado todo este tiempo la baza soberanista en Cataluña. Ahora, si Álvarez se hace con el control del sindicato, la situación puede cambiar de forma radical y el pacto sellado con Ciudadanos perdería en la próxima campaña electoral este importante acompañamiento.

Fuentes socialistas recuerdan, además, que si las centrales mayoritarias decidieron acompañar a Pedro Sánchez en esta excursión fue porque el pacto defiende la recuperación de la influencia que antaño tenían los sindicatos en las empresas y que la reforma del PP les quitó, no porque estén de acuerdo con la reducción a tres de las modalidades de contratación ni porque traguen tampoco con la reforma que hizo José Luis Rodríguez Zapatero en 2010 y que Podemos quiere también derogar.

Cambio de planes en las centrales sindicales

De hecho, al principio de la negociación entre Sánchez y Rivera, tanto Méndez como Toxo hicieron saber al PSOE su firme oposición a un concierto de este tipo con Ciudadanos, una de las razones por las que, más tarde, no volvió a hablarse del contrato único. Al final, en UGT y en Comisiones prevaleció la complicidad, con la esperanza de que Sánchez superara la investidura y se convirtiera en presidente del Gobierno. “Sabemos que la situación política es tan diversa y compleja que un documento que pase por la plantilla de las organizaciones sindicales es una expectativa que no se corresponde con la realidad”, respondió una UGT sumisa al pacto.

"El pacto con Ciudadanos le ha hecho al PSC un roto de incalculables consecuencias", aseguran fuentes socialistas

Otra circunstancia que puede enturbiar en la próxima campaña electoral el acuerdo entre el PSOE y Ciudadanos es el estallido del malestar que anida dentro del PSC. Con Miquel Iceta al frente del partido, el pasado septiembre se vio superado en más de 200.000 votos y en 9 escaños por Ciudadanos, quedando relegado a la tercera posición. Las elecciones fueron ganadas por la coalición Juntos por el Sí (Convergencia más Esquerra), con 62 diputados, el partido de Albert Rivera obtuvo 25 y los socialistas 16, seis más que la CUP. El respaldo ofrecido desde el principio por Iceta a Sánchez fue recompensado con la integración de la diputada Meritxell Batet en el equipo negociador de la investidura, pero ha generado una seria controversia interna, sobre todo después del pacto sellado con Ciudadanos. El PSOE quiere convertirlo en uno de los ejes de su campaña y puede achicar todavía más el espacio electoral en el que tradicionalmente ha venido jugando el PSC. “Este acuerdo le ha hecho un roto al partido en Cataluña de incalculables consecuencias”, reconocen fuentes socialistas.


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