Prietas las filas en torno a Rajoy frente a los ataques de Ciudadanos "Ciudadanos está con la izquierda": el PP enfila las elecciones con Rivera como objetivo

"Lo vamos a intentar", reconoció Rajoy al ser preguntado si el PP recuperará al votante que huyó en las generales rumbo a Ciudadanos. El objetivo es demoler la imagen centrista de Rivera y retratarle como inclinado a la izquierda. "Es la muleta del PSOE", repiten desde Génova. "Rajoy está en el búnker", dice Rivera.

"Mi idea es llamar al señor Sánchez esta semana. Si quiere venir con su socio de Ciudadanos, que venga", respondía este lunes Mariano Rajoy al ser preguntado sobre la oferta negociadora que pretende emprender el PP esta semana. El objetivo de los populares es muy claro: señalar a Ciudadanos, no como el componedor o puente de un futuro acuerdo a tres bandas, rumbo a la gran coalición, tal y como ocurrió con la composición de la Mesa del Congreso, sino dejar retratado a Albert Rivera como el segundón de Sánchez, su muleta, su 'coletilla'. Tras la decisión de Zarzuela de no mover ficha y dejar a los políticos que hagan su trabajo, suenan ya vientos preelectorales y en el PP se han puesto en modo de campaña.

El mensaje subliminal que pretende transmitir Génova es que C's ha abandonado su vocación de centroderecha y se ha decantado por la izquierda

Poco fían a un posible acuerdo en los dos meses que quedan antes de la convocatoria de nuevos comicios. El mensaje subliminal que pretende transmitir Génova es que Ciudadanos ha abandonado su vocación de centroderecha y se ha decantado abiertamente hacia la izquierda. Recuperar el casi millón y medio de votantes que abandonó a Rajoy en las generales y respaldó a la fuerza naranja es una de las prioridades. "Lo vamos a intentar", dijo Rajoy. Los altos dirigentes e Génova, muy escépticos en toda esta nueva fase, detectan un movimiento de rechazo hacia el tono agresivo que emplea Rivera. "Está entregado al PSOE, que es un partido desleal, que le ha regalado los ayuntamientos más importantes de España a Podemos", comentan.

“Rivera quiere lo mismo que Sánchez y que Mas: que se vaya Rajoy. Vaya compañía”. La ofensiva desatada desde Ciudadanos contra la permanencia de Rajoy al frente de su partido ha producido una reacción inversa, una inesperado movimiento de ‘prietas las filas’ en la formación conservadora en torno a su líder tan cuestionado. “Antes de las elecciones decían que no iban a hacerle las primarias a nadie. Y ahora sólo piensan en defenestrar a Rajoy”, comentaba este fin de semana un veterano militante popular. “Han pasado, en tres meses, de las bromas sobre ‘salvad al soldado Sánchez’ a perder el trasero para salvarlo’, añaden. Juan Vicente Herrera, nada partidario de la continuidad de Rajoy como evidenció en una emisora al reclamarle que, antes de presentarse candidato debía “mirarse al espejo”, ha salido como una pantera contra Ciudadanos este fin de semana. 

En presencia del jefe de su partido, Herrera dijo en voz alta lo que ahora piensa buena parte de los barones de su formación: “Ciudadanos se ha adherido al contrato de exclusión del PSOE contra el PP”. Tachó de ignorante a Rivera por proponer la supresión de las diputaciones, “porque nunca has pisado el territorio” y, ante medio millar de militantes congregados en Salamanca le anunció a Rajoy que “tienes todo el apoyo de los hombres y mujeres, concejales y alcaldes de Castilla y León”. Cierre de filas general, impulsado desde Génova, tras el debate de investidura en el que Rivera animó al PP a librarse de su presidente, a quien dio por acabado: “Señor Rajoy, dígame una sola razón para que los españoles confíen en usted en una nueva etapa política”. Incluso llegó a acusarle de haberle dado un jaque al Rey por no dar el paso al frente en la investidura.

Silencio sepulcral en público

Nadie en el PP cuestiona públicamente la continuidad de Rajoy, aunque son crecientes las críticas a la actual situación, con un partido sumido en la zozobra y el abatimiento. Todos dan por hecho que Rajoy será el candidato. No hay tiempo para cambios y Sánchez no lo está haciendo mejor. De cara a las elecciones, el riesgo creciente es Rivera, que redondeó una brillante primera jornada en la sesión de investidura. Los dirigentes de Génova señalan que la estrategia de Ciudadanos es idéntica a la de Podemos: descabezar al PP y el PSOE para así debilitar a sus partidos. “Todo el mundo es consciente de que si salta Rajoy, el PP entrará en una fase de incógnitas, nadie tiene previsto un relevo ordenado. Emergerían la divisiones, los codazos, de cara a un Congreso rebosante de incógnitas en el que podemos terminar como la UCD”, comenta una fuente con responsabilidades en el PP.

La segunda derrota de Sánchez ha abierto el camino a nuevas generales. Rajoy conversará con Sánchez y Rivera para intentar de nuevo su gran coalición. No confía en lograr su proyecto. El escepticismo emerge cuando se aborda este asunto, aunque hay que intentarlo. Rajoy pretende desprenderse de su imagen de político indolente, abotargado en la Moncloa, refractario a la negociación y al diálogo. “No es cierto, es Sánchez quien nos ha encerrado en su cordón sanitario”, se quejan en el PP. Pero la percepción general se mueve en su contra.

Las instrucciones son frenar en seco a Ciudadanos, sin abundar excesivamente en las críticas. Tan sólo insistir en que se ha alejado de su espacio natural

En Génova preparan ya la campaña. Las instrucciones son frenar en seco a Ciudadanos, sin abundar excesivamente en las críticas. Tan sólo insistir en que se ha alejado de su espacio natural, el centroderecha, y se ha inclinado hacia la izquierda. "Eso lo entiende todo el mundo", comentan. Tarde o temprano los van a necesitar. Antes o después de las urnas. “Somos los socios naturales”, explican estas fuentes, que subrayan que, hasta que llegue el momento, es preciso mantener al partido cohesionado, firme, alejado de disputas intestinas. Objetivo complicado porque ya se advierten movimientos subterráneos de algunos barones que se preparan para la operación relevo.

Núñez Feijóo es quien hace más ruido, aunque todas las miradas están puestas en Sáenz de Santamaría, que se pronuncia en términos algo distantes cuando se le pregunta por la necesidad de una salida de Rajoy. Dolores Cospedal acaudilla el movimiento de fuerzas en torno al líder. Los vicesecretarios generales la secundan, aunque se reparten las funciones. Pablo Casado es el encargado de mantener los puentes con Ciudadanos. Tiene buena relación con Rivera y ambos comparten perfil político, son jóvenes, con experiencia en el extranjero y muy hábiles en el manejo de la comunicación y en la presencia en los medios. Ahora es el momento de responder a las andanadas de Rivera, muy agresivo con el papel de Rajoy. Luego, Dios dirá.


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