España

"Roma nos roba": la corrupción acabó con el delirio secesionista del nacionalismo padano

La Liga Norte y el nacionalismo catalán tienen raíces distintas, pero elementos comunes, como el descrédito de la dinastía de los fundadores, un parecido discurso identitario y la perversión alucinógena de la interpretación de la historia.

Uno de los gestos más recordados de Umberto Bossi.
Uno de los gestos más recordados de Umberto Bossi. EFE

Se puede convenir que el 15 de septiembre de 1996 marca el comienzo de la apuesta secesionista de la Liga Norte italiana. Su entonces líder, Umberto Bossi, proclamó en Venecia la denominada República Federal de Padania. Diez mil simpatizantes jalearon la declaración, realizada en el marco de actos simbólicos como arriar la bandera tricolor (“Pliéguese, y mándese a Roma”, exclamó un histriónico Bossi) e izar la bandera padana, una flor verde de seis pétalos con fondo blanco. No se privó Bossi tampoco de redactar una Constitución Transitoria, en la que proponía al Gobierno italiano que suscribiera un “tratado de separación consensual”. Entre las propuestas se hablaba de la creación de una Guardia Nacional Padana. A esta opereta acudió como invitado Ángel Colom, entonces secretario de Esquerra Republicana de Cataluña (ERC)

Los movimientos populistas surgen por la debilidad de los partidos tradicionales. La Liga Norte nace cuando la operación Manos Limpias destapó toda la corrupción de las alcantarillas del sistema. Bossi había concentrado en 1991 distintas agrupaciones del norte y centro de Italia y constituye la federación de la Liga Norte con la Liga Lombarda, la Liga Véneta, Piamonte Autonomista, la Unión Ligur, la Liga Emiliano-Romañola y la Alianza Toscana.

Uno de los lemas de la Liga Norte era "Roma ladrona", similar al "España nos roba"

El sueño loco se topó con la ley y también con el desapego paulatino de los electores. En las elecciones de febrero de 2013 consiguió poco más del 4% de los votos. Uno de los lemas de la Liga Norte era “Roma ladrona”, similar al usado por el independentismo catalán de “Espanya ens roba” (“España nos roba”). Lo que terminó de desprestigiar a la Liga Norte (hasta el punto de que la ciudadanía empezó a burlarse del lema y popularizar el de “Liga ladrona”) fue el escándalo que salpicó al propio Bossi por usar dinero del partido en beneficio de su familia (estafa y apropiación de bienes le imputan los tribunales). Bossi, el otrora azote contra la corrupción,empezó su decadencia apoyando a Berlusconi. Pero la puntilla fue caer en lo que había criticado.

Los “asuntos” de Bossi y 'famiglia' emparentan con los problemas judiciales de otra estirpe, también fundadora de un partido nacionalista: los Pujol y Convergencia Democrática de Cataluña. Era tal el oprobio al que se enfrentaba Bossi que no le quedó otra que dimitir. Su sucesor, Matteo Salvini, por una parte marca distancia con el gran hacedor de la Liga Norte y por otra pretende dar un nuevo impulso a la secesión con mociones que invitan Lombardía a hacer un referéndum consultivo sobre la independencia.

En un gesto de simpatía hacia el “procés”, el 11 de septiembre de 2013, los parlamentarios de la Liga Norte mostraron su cercanía con la “causa” y se enfundaron camisetas con la bandera catalana. Así lo justificó el líder, Matteo Salvini: “La Liga Norte expresa cercanía al pueblo de Cataluña”. Las elecciones europeas de mayo de 2014 dejaron para la Liga Norte un 6,15% de apoyo. Del suflé apenas queda nada.

El nacionalismo padano pretende fijar la capital de su Estado en Milán

La tergiversación de la historia es otro de los rasgos que emparentan al nacionalismo catalán con el padano. La Padania es una invención de Bossi, un trasunto de la Arcadia feliz, neologismo que pretende describir unas tierras en torno al río Po habitadas por personas muy trabajadoras. Este delirio independentista en una nación como la italiana, cuya unificación data de 1860, resulta aún más pueril. Quizá el único elemento integrador del afán diferenciador de las regiones del norte sea el de pagar menos impuestos, el gozar de autonomía fiscal.

El nacionalismo padano aspira a convertir la ciudad de Milán en la capital de su Estado. El territorio que reivindica este movimiento alcanza el 53,44% del territorio de Italia. Como el nacionalismo catalán, se mueve en territorios de ilegalidad: en 2007 creó la selección de fútbol de Padania, que no ha sido reconocida por las autoridades deportivas. Junts pel Sí, la coalición de Convergencia, ERC y movimientos sociales a favor de la independencia, recibió el apoyo expreso de la Liga Norte para las elecciones del 27S.


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