España

La posible suspensión de la autonomía catalana divide a los barones del PSOE

Pedro Sánchez ha cerrado un pacto con Mariano Rajoy sobre la gestión del desafío soberanista hasta la celebración de las elecciones generales sin tener  atada la unanimidad dentro de su partido sobre las medidas de excepción que el Gobierno podría tomar en caso de que Artur Mas desoiga al Tribunal Constitucional.

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez (c-fondo) con los presidentes autonómicos socialistas, y el líder del PSC, Miquel Iceta (primer término).
El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez (c-fondo) con los presidentes autonómicos socialistas, y el líder del PSC, Miquel Iceta (primer término). Efe

El secretario general del PSOE comprobó ayer cómo el acuerdo cerrado el martes con Mariano Rajoy para caminar unidos en la respuesta al reto soberanista, flojea ante el abanico de matices con el que los presidentes autonómicos socialistas, reunidos en Ferraz, han acogido este cierre de filas con el Gobierno. Pedro Sánchez concluyó tras entrevistarse con Rajoy hace dos días que no es conveniente suspender la autonomía catalana antes del 20 de diciembre, fecha de las elecciones generales, a no ser que la CUP apoye la investidura de Artur Mas y el presidente de la Generalitat intente poner al Estado contra las cuerdas desobedeciendo las órdenes del Tribunal Constitucional. Al Gobierno no le interesa encarar la campaña con revueltas callejeras en Cataluña asomadas a las pantallas de televisión de medio mundo y al PSOE tampoco le agradaría tener que avalar antes de las legislativas una medida tan excepcional como la aplicación del artículo 155 de la Constitución.

Los presidentes autonómicos del PSOE no se ponen de acuerdo sobre el momento en que habría que aplicar el artículo 155 de la Constitución.

Al margen de las apariencias y de la versión pactada al final del encuentro, en la reunión celebrada ayer tarde por los barones socialistas se evidenció cuánta razón tiene Pedro Sánchez para temer un escenario de este tipo, ya que en su propio partido no hay acuerdo sobre el momento en que habría que aplicar este precepto constitucional. El líder del PSC, Miquel Iceta, dejó claro que solo cabría pensar en la suspensión de la autonomía catalana si se quebranta "gravemente" la legalidad, algo que, en su opinión, todavía no se ha producido. Iceta considera que esto significaría llegar a un punto de no retorno y dejar en herencia al próximo Gobierno una situación realmente envenenada.

Fuentes socialistas confiesan que la reunión de ayer tenía como objetivo enviar un mensaje de unidad de todo el PSOE frente a la bravata independentista, para lo que era clave llegar a un equilibrio entre las actitudes del PSC, sobre todo, y las que defienden los socialistas andaluces. Iceta, que es partidario de responder a este desafío con una reforma constitucional que incluya el reconocimiento de Cataluña como nación, choca con Susana Díaz, presente también en la reunión, contraria a cualquier tipo de solución que genere agravios al resto de las comunidades. Coincidieron con sus criterios los presidentes de Castilla-La Mancha y Extremadura, Emiliano García-Page y Guillermo Fernández Vara, convencidos de que hay que andarse con menos remilgos a la hora de aceptar el posible uso del 155 y la suspensión de la autonomía catalana. “A las bombas hay que contestarlas con bombas, no con petardos”, ha llegado a decir el extremeño, partidario de analizar todas las posibilidades que ofrece este artículo de la Constitución. El presidente asturiano, Javier Fernández, evitó opinar sobre el 155 y se limitó a comentar que había habido un respaldo unánime al aval que Pedro Sánchez está dando al Gobierno.

Ni modelo federal ni reforma constitucional en campaña

La mayoría de los barones opina que ni el modelo federal que vende la cúpula del partido ni tampoco la reforma constitucional, ayudarán a ganar las elecciones generales, por lo que defienden una mayor contundencia en la gestión de la carpeta catalana y la introducción en la campaña, cuanto antes, de propuestas pensadas para combatir el paro y la corrupción, los dos problemas que más preocupan a los españoles.

Al cónclave presidido por Sánchez asistieron, además de Iceta, Díaz, García-Page, Fernández y Vara, el presidente de Aragón, Javier Lambán, así como la exministra Carmen Chacón, cabeza de lista por Barcelona al Congreso, y el exlendakari Patxi López. Excusaron su ausencia por motivos de agenda el presidente valenciano, Ximo Puig, y la presidenta balear, Francina Armengol. Pocas horas antes de que esta cita se celebrara en Madrid, el secretario de Organización del PSOE, César Luena, se reunía en Sevilla con los secretarios provinciales de Andalucía para pedirles también unidad durante las escasas semanas que restan hasta las elecciones.

El líder del PSC, Miquel Iceta, es el más reacio a responder al desafío secesionista con la suspensión de la autonomía

En las críticas que algunas federaciones han hecho a la ejecutiva federal por cuestiones relacionadas con el programa electoral que se aprobará este fin de semana, Pedro Sánchez ha visto la mano negra de Susana Díaz. A la andaluza se la reprocha en Ferraz que sea “la más nacionalista” en su tierra y, sin embargo, en Madrid, se envuelva en la bandera española. También se la acusa de haber convertido la polémica sobre la reforma laboral en una palanca de desgaste del secretario general, “una deslealtad” que no se observa en otros barones regionales.


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