España

Junts Pel Sí propone ahora un ejecutivo presidido por Mas y con tres comisiones de gobierno

El presidente en funciones de la Generalitat y aspirante a la reelección ha logrado en poco menos de un año separar a CiU, descomponer a Convergència y ahora dividir a la formación asamblearia, cuyos diputados precisa para ser nombrado 'president' antes del 9 de enero.

Artur Mas y Oriol Junqueras.
Artur Mas y Oriol Junqueras. EFE

Junts pel Sí ha ofrecido a la CUP un gobierno de transición con un solo presidente y tres "comisiones de gobierno", una de ellas dirigida por un vicepresidente, que trabajarían de forma colegiada con el jefe del ejecutivo, que se sometería a una cuestión de confianza en 10 meses. Pese a este ofrecimiento, la CUP ha anunciado que ningún miembro de su formación hará valoraciones sobre estas propuestas hasta el domingo, cuando se celebre el Debat Nacional para trasladar a las bases los términos de las negociaciones.

En un comunicado, JxSí ha remarcado que en este gobierno el presidente de la Generalitat mantendría "sus atribuciones propias" y se nombraría un vicepresidente, que asumiría la comisión delegada de Economía, sin concretar nombres, aunque esta área recaería con toda probabilidad en el presidente de ERC, Oriol Junqueras. Las otras dos comisiones de Govern serían las de Asuntos Institucionales y de Exteriores, que asumiría en un principio Raül Romeva (exICV), y la del Estado de Bienestar, que sería para Neus Munté (CDC).

El presidente mantendrá sus atribuciones propias y nombrará un vicepresidente económico, previsiblemente Oriol Junqueras

La estructura presentada este jueves por JxSí profundiza en la propuesta que lanzó Mas en el segundo debate de investidura: una presidencia en sus manos pero con la dirección compartida con otras tres personas, que según fuentes de las negociaciones serían en principio Oriol Junqueras, Raül Romeva y Neus Munté.

La propuesta incluye, como nuevos detalles, que habrá un vicepresidente y tres comisiones de gobierno, una estructura que JxSí ve "suficientemente fuerte para hacer frente a las embestidas del Estado" y que otorga "el equilibrio necesario para encarar la difícil gestión del día a día y el cumplimiento del mandato ciudadano" de llevar a cabo el "cambio de legalidad". 

División en la CUP

La formación antisistema de la CUP, que sólo cuenta con 10 diputados en el Parlament pero como fuerza independentista tiene la llave para investir a Artur Mas como president, está dividida. Lo que sus dirigentes, encabezados por Antonio Baños, no lograron en la campaña electoral de las pasadas catalanas del 27S ahora lo ha conseguido Mas: crear fricciones internas a favor o en contra de su investidura. La formación asamblearia decidirá el próximo día 29 de noviembre el plan de gobierno que quiere imponer a Junts pel Sí -62 diputados que apoyan la investidura de Mas- para pactar con esta formación mayoritaria. La CUP siempre ha rechazado apoyar la investidura de Mas, pero esta semana han aparecido las primeras discrepancias.

Una corriente de jóvenes de la CUP, procedentes de colectivos de okupas y centros sociales de Barcelona, ha alzado su voz en contra de la investidura de Mas. "En la asamblea del próximo día 29 vamos a rechazar a Mas puesto que la investidura de una persona que ha estado salpicada por la corrupción no puede liderar el proceso hacia la República catalana que debe afirmarse lo antes posible y estar protagonizado por otras personas y con el programa de la CUP", explican a Vozpópuli fuentes de estos movimientos internos de la CUP.

Endavant y Poble Lliure, contra Mas

Las corrientes independentistas y de izquierdas de la CUP, Endavant y Poble Lliure, han expresado a este diario que "apreciamos matices" respecto a la posibilidad de investir a Mas, un asunto sobre el que algunos dirigentes admiten que ha "fracturado" al partido asambleario. En opinión del colectivo de Endavant, de la que forma parte la número dos de la CUP en el Parlament, Anna Gabriel, "la izquierda independentista y anticapitalista están librando una batalla clave que puede ser decisiva en la próxima etapa política en Cataluña".

Las bases de la CUP siguen negociando con Junts pel Sí para imponer su programa de gobierno antisistema y anticapitalista, algo que rechaza la sociedad civil y empresarial catalana

En los términos de "batalla", esta corriente de la CUP asegura que "en función de esta batalla, la confrontación con el Estado podría orientarse hacia una ruptura capaz de abrir las puertas a transformaciones más profundas; o bien, se orientará, prácticamente de forma definitiva, hacia escenarios de pacto entre élites".

Endavant y Poble Lliure se mantienen firmes en su rechazo a investir president a Mas ya que, "contrariamente a quien cree que Mas representa un sector alejado de las voces críticas de su ejecutivo, es la persona que mejor representa los intereses de estas voces, aunque en un complejo juego de espejos apuesten ahora para dibujar perfiles diferenciados".

Estos colectivos reconocen que Mas "ha conseguido dividir a la CUP", algo que "era impensable" en los últimos meses. Las bases de la CUP siguen negociando con Junts pel Sí para imponer su programa de gobierno antisistema y anticapitalista, algo que rechaza la sociedad civil y empresarial catalana entre otros sectores sociales. Según fuentes conocedoras de las negociaciones, la CUP quiere imponer "nacionalizaciones de empresas catalanas del sector de las infraestructuras y de la gestión del territorio y del agua", así como "un aumento de impuestos para grandes empresas y las rentas más altas en Cataluña".

Las negociaciones para la formación de un posible gobierno independentista y enfrentado a las leyes españolas e instalado en la desobediencia han obligado a Junts pel Sí a someterse a los métodos de negociación de la extrema izquierda separatista. La CUP ha impuesto que haya varias comisiones negociadoras a la vez y que los interlocutores se vayan turnando. Hasta cuatro comisiones están negociando al mismo tiempo y dejando, para el final, lo que para Junts pel Sí es la máxima prioridad: la cuestión de si Mas debe o no presidir el próximo gobierno.

La candidatura de la izquierda radical ha creado un grupo negociador en el que, además de algunos de los diputados electos, están miembros de la dirección del partido. Esto ralentiza cualquier decisión y todo apunta a que no habrá acuerdo antes de las generales del 20 de diciembre donde la CUP no concurre pero sí ERC y Democràcia i Llibertat (la antigua CDC de Mas).

La CUP quiere que la "desconexión" del Estado empiece por desobedecer leyes como la ley Wert o la reforma de las administraciones locales

La CUP ha insistido en poner encima de la mesa algunos de los puntos estrella de su campaña. El precio del acuerdo es aceptar los tres grandes ejes, que pasan por un "proceso constituyente hacia la república catalana", un "plan de choque contra la pobreza" y la "ruptura democrática". El mensaje rupturista fue abonado por todos los dirigentes que intervinieron en la conferencia. Anna Gabriel insistió en una idea que ya lanzaron en campaña: “No habrá un gobierno autonómico, habrá un gobierno hacia la República catalana”, dice la formación de la CUP.

Romper con las leyes españolas

Está por ver si Junts pel Sí podrá asumir el planteamiento de la CUP. Benet Salellas, diputado electo por Girona, ha insistido en este aspecto. "No obedeceremos ninguna otra decisión del Tribunal Constitucional", aseguró al tiempo que restaba toda legitimidad a esta institución. "Tenemos que declarar institucionalmente la absoluta incompetencia del Constitucional porque su presidente es militante del PP", recordó. También llamó a dejar claro antes de la investidura que no acatarán "los envites contra los derechos fundamentales que son fruto de larguísimas luchas y esfuerzos colectivos". En este capítulo citó la LOMCE, la llamada ley mordaza o la reforma de la ley del aborto. "Hemos iniciado la destitución de un régimen", explican en la CUP.

El partido redactó un programa cuyo objetivo es "acabar con un capitalismo que genera miseria y que se enfrente con el patriarcado" y que defiende establecer una "democracia socialista" en el que la política sea más cercana al ciudadano. Entre otras medidas, proponen "impulsar servicios públicos de amplio alcance promoviendo la colectivización de la propiedad privada"; nacionalizar los bancos que reciban capital público; o la salida del euro y de la Unión Europea tal como está planteada ahora.

Las negociaciones entre Junts pel Sí y la CUP han empezado por el programa, que a parte de las medidas sociales también aborda los pasos hacia la independencia. La CUP quiere que la "desconexión" del Estado empiece por desobedecer leyes como la norma educativa del exministro de Educación José Ignacio Wert, o la reforma de las administraciones locales. El debate sobre la presidencia se deja para el final. La CUP busca la fórmula para que Mas pueda tener el papel relevante que desea Junts pel Sí sin pasar por el mal trago de votarle como presidente.


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