España

Consenso en Convergencia: el juicio del ‘caso Palau’ puede dar la puntilla a Mas

Con seis procesos sobre sus espaldas y casi una veintena de sedes embargadas, la familia Jordi Pujol y Convergencia aguardan con inquietud la próxima apertura del juicio oral por el ‘caso Palau’, pues consideran que puede significar la puntilla para Artur Mas, incluso en el supuesto de que consiga finalmente el aval de la CUP a su investidura.

Félix Millet declara por el 'caso Palau'.
Félix Millet declara por el 'caso Palau'. EFE

En Convergencia se distinguen bien tres frentes judiciales pendientes que afectan a su estabilidad. En primer lugar, el que atañe directamente a Jordi Pujol y a su familia por el patrimonio descubierto en el extranjero de procedencia dudosa. Luego está el que deriva de la trama de corrupción del 3% que anida, sobre todo, en el nivel municipal. Y, por último, el conocido como ‘caso Palau’, que se centra en el desvío a Convergencia de casi siete millones a través de una institución que hasta ahora había sido emblemática para la alta burguesía catalana.

En Convergencia se teme que el extesorero octogenario Daniel Osàcar tire de la manta durante el juicio oral

De estos tres focos judiciales, el que más preocupa en estos momentos en Convergencia es este último, por cuanto puede comprometer directamente en el juicio oral a altos cargos del partido y al propio Artur Mas, dando la puntilla a su continuidad como presidente de la Generalitat si las cuerdas vocales de los procesados, sobre todo de Félix Millet, Jordi Muntull y Daniel Osàcar, se afinan tanto que comprometen a los que durante años fueron sus superiores.

Las pesquisas judiciales apuntan a que Convergencia ingresó casi siete millones de euros procedentes del Palau de la Música, una institución hasta ahora venerada por la clase media alta catalana que habría servido de tapadera para el cobro de comisiones abonadas por una docena larga de constructoras, Ferrovial entre ellas, adjudicatarias de obra pública durante el último Gobierno de Jordi Pujol. La acusación de la fiscalía Anticorrupción deja poco espacio para la duda: los principales responsables de la trama delictiva se valieron de 11 empresas para el saqueo, ellos se quedaban con una parte del dinero y el resto iba a parar a las arcas de Convergencia en la etapa en que el partido tenía como tesorero a Daniel Osàcar. En opinión de uno de los colaboradores de Mas, será un juicio contra el conjunto de Convergencia, puesto que el juez la acusa de ser la responsable a título lucrativo de este latrocinio, camuflando durante años como donaciones el dinero procedente de las mordidas.

Apellidos como los de Montull, Garicano, Millet o Vallés se pondrán pronto de actualidad de nuevo en Cataluña durante la averiguación del paradero de casi 10 millones de euros todavía sin localizar. Aún se desconoce también qué hicieron los responsables del expolio con los 18 millones de dinero público recibidos entre 2000 y 2009.

"El juicio puede ser letal para Convergencia"

En Convergencia se admite que éste y otros casos de corrupción explican la ocultación de siglas con la que Artur Mas quiere arrancar su nuevo periplo secesionista después del 20 de diciembre. “El juicio del Palau puede ser letal para nosotros si se llega a demostrar que hubo desviación de dinero hacia el partido”. Otras fuentes del nacionalismo templado van más allá y aseguran que si el octogenario extesorero Daniel Osàcar, para el que se pide siete años y medio de prisión y el pago de 20 millones de multa, pone en marcha el ventilador, el juicio acabará en un proceso a toda Convergencia, que ahora comparece a las generales bajo el nombre de Democracia y Libertad. Hay algo evidente y es que la financiación presuntamente irregular tuvo que contar con otros altos responsables del partido y de la Generalitat, en particular de los departamentos donde se decidían qué obras se adjudicaban y a qué empresas.

Estas fuentes recuerdan que hace un mes escaso, la Guardia Civil tuvo detenido al histórico militante de Convergencia Josep Antoni Rosell, director general de Infraestructuras dentro del ente público  encargado de gestionar la obra pública de la Generalitat. Rosell fue el brazo derecho del todavía consejero de Justicia, Germà Gordó, al que el juez acabó dejando fuera del ‘caso Palau’, a juicio de algunos conocedores de la trama, “de forma bastante sorprendente”. En esta operación, Convergencia pagó el silencio de su ahora tesorero, Andreu Viloca, con una fianza de 250.000 euros que le sacó de prisión, después de que éste transmitiera a sus superiores que no estaba dispuesto a “comerse el marrón”.

"Mas tuvo una oportunidad de oro para retirarse nada más conocer los resultados del 27-S", advierten fuentes nacionalistas

El arranque del juicio por el ‘caso Palau’, advierten fuentes nacionalistas, le coincidirá a Mas, en el mejor de los casos, con el estreno de un Gobierno altamente inestable, atrapado por la CUP, y posiblemente abocado a nuevas elecciones autonómicas en menos de un año. “Mas tuvo una oportunidad de oro para retirarse nada más conocer los resultados del 27-S y la desperdició. Ahora solo le queda demostrar que puede marcharse habiendo enterrado vivo a Pujol, pero sin hacer saltar por los aires a todo partido y sin regalar la hegemonía a Esquerra, aunque pueda que sea tarde”, concluyen las fuentes.


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