España Alberto Garre, el afable abuelo murciano que fue defenestrado por Génova

Detrás de las palabras del expresidente murciano, que ostentó el cetro tan sólo un año y tres meses, hay despecho por la posición irrelevante a la que su partido lo ha relegado en favor del desimputado Pedro Antonio Sánchez.

Nada hay como no tener nada que perder para actuar con libertad. Alberto Garre (Torre Pacheco, 1952) se sabe desahuciado de la vida política con esta dirección del PP y por ello este miércoles habló con total sinceridad, verbalizando en público lo que muchos en el Partido Popular opinan en privado: "Hay un clamor silencioso" en los populares para que Mariano Rajoy se marche, lo cual ayudaría a desencallar la situación de bloqueo.

Cuando Valcárcel se marchó a Bruselas, sus números 2 y 3 estaban imputados y ahí apareció el incorrupto Garre

En Génova rápidamente se han aventurado a hablar de vendetta: Garre ha hecho estas declaraciones porque no se le incluyó en la lista de diputados que salió elegida el 20 de diciembre. Algo de esto podría haber porque el desaire al sucesor de Ramón Luis Valcárcel por parte del propio Valcárcel y de la dirección del PP ha sido notable. Garre, que nunca participó en el gobierno autonómico durante los casi 20 años de égida de Valcárcel, pues entonces era diputado en el Congreso, acudió presto a sustituir al histórico dirigente murciano cuando, en un partido acosado por la corrupción, decidió finalmente marcharse a Bruselas como vicepresidente del Parlamento Europeo. Ocupó la presidencia de la Región en un momento muy complicado y cuando el descrédito más atizaba al Partido Popular en Murcia. Tanto era así que el actual presidente y 'delfín' de Valcárcel, Pedro Antonio Sánchez, estaba imputado por un caso relacionado a la compra de una casa en su municipio y, lógicamente, no podía ser el sustituto.

El veterano Garre, sin embargo, venía sin casos de corrupción conocidos, lo cual lo convertía en un outsider en el PP murciano, donde lo más habitual es que los grandes líderes estuvieran bajo investigación judicial. Como ejemplo, el número 3 de Valcárcel y exalcalde de la capital, Miguel Ángel Cámara, completaba la terna de sospechosos junto por su imputación en el caso Umbra, relacionado con la construcción del estadio Nueva Condomina por parte del recientemente fallecido Jesús Samper, apodado 'del gran poder' en la capital murciana por sus múltiples negocios y décadas presidiendo el Real Murcia CF.

Año y pico de difícil gestión

Cuentan que cuando Alberto Garre cruzó la puerta del Palacio de San Esteban, sede del gobierno murciano, en 2014, se quedó asustado por las irregularidades que presenciaba. Y este intento por hacer borrón y cuenta nueva con un grupo de políticos con los que no había hecho camarilla acabó de certificar su condena al ostracismo. Varios meses antes de las elecciones autonómicas en mayo de 2015, el Tribunal Superior de Justicia de Murcia archivaba el caso de Pedro Antonio y dejaba al joven político el camino libre para presentarse como candidato a los comicios. Muchos en Murcia no entendieron que al afable Garre, un perfil poco agresivo y muy dialogante, se le orillara de esa manera. "Para uno que merecía la pena y lo destituyen", se escuchó en más de una ocasión en la Región.

Garre no formaba parte del grupo de Valcárcel que hoy sigue controlando el PP murciano

El político popular se ha visto también desautorizado observando como algunas de sus promesas, como la de abrir el aeropuerto de Corvera entre septiembre y diciembre de 2014, no pudieron llevarse a cabo pese a que a Garre se le juró y perjuró que iban a cumplirse. En una entrevista en RNE, llegó a asegurar que la apertura se produciría para regocijo de sus ciudadanos tras reunirse con el jefe de Estado, entonces el rey Juan Carlos I. Finalmente, las circunstancias le hicieron tener que incumplir esta promesa que para él era importante.

Pero el verso libre que ha sido Garre en el PP (llegó a salirse de la disciplina de partido en votaciones referidas a la política de agua, algo casi excéntrico en su partido) ha salido este miércoles con más fuerza que nunca. El político ha considerado que los partidos "no son una secta" y que no se puede limitar la libre expresión de sus integrantes. Ha recordado que él siempre ha tenido la maleta preparada y ha apuntado a Soraya Sáenz de Santamaría, que según él "debería hacer lo mismo porque lleva más de ocho años en esto".

"Le puedo decir por propia experiencia que hay vida fuera de los partidos", ha asegurado el pachequero, que ha señalado a otros "que tienen problemas de estómago y hay demasiados pollos sin cabeza, pero bien alimentados". Garre sabe bien de lo que habla pues fue defenestrado por el equipo de Valcárcel, un tradicional aliado de Rajoy y por tanto de Génova.


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