OPERACIÓN MADEJA-ENREDADERA

Adif readmite por segunda vez a un directivo que se embolsó un millón de euros en 'mordidas'

Enrique Finch Ramos fue detenido por la Guardia Civil dentro de la 'Operación Madeja-Enredadera' en noviembre de 2014 por el supuesto cobro de comisiones entre 2003 y 2007. Tras salir en libertad, la empresa lo degradó de cargo y, más tarde, lo despidió. Ahora ha vuelto a su puesto de trabajo en Córdoba tras una sentencia del titular Juzgado de lo Social número de la ciudad andaluza.

Imagen de archivo de un guardia civil custodiando instalaciones de Adif.
Imagen de archivo de un guardia civil custodiando instalaciones de Adif. EFE

Nuevo quebradero de cabeza para el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias-Adif. El titular del Juzgado de lo Social número 1 de Córdoba, Juan de Dios Camacho Ortega, ha obligado a la compañía pública a readmitir por segunda vez en su puesto de trabajo a Enrique José Finch Ramos, su principal directivo en esta provincia andaluza que fue detenido hace ahora un año por la Guardia Civil en el marco de la 'Operación Madeja-Enredadera' que desmanteló una trama de amaño de contratos de la Administración. Imputado por la primera magistrada que instruyó la causa, Mercedes Alaya, por los delitos de prevaricación, malversación, cohecho, falsedad documental y asociación ilícita, este alto cargo de la compañía cobró presuntamente más de un millón de euros de Fitonovo, la empresa epicentro de la red de corrupción, a cambio de que ésta ganara concursos públicos de limpieza y mantenimiento de líneas convencionales y de alta velocidad. Graves acusaciones que mantiene el titular del Juzgado Central de Instrucción número 5, José de la Mata, después de que la causa recalara en la Audiencia Nacional el pasado mes de septiembre, pero que su colega de lo Social no ha considerado suficiente para ver procedente el despido.

Un juez de lo Social de Córdoba ha considerado "improcedente" el despido de Finch Ramos pese a que su colega de la Audiencia Nacional De la Mata le señala como uno de los principales implicados en el 'caso Madeja-Enredadera'

La reciente vuelta de Finch Ramos a Adif ha sido denunciada a Vozpópuli por varios trabajadores de la empresa pública y confirmada posteriormente por los propios portavoces oficiales de la misma. Éstos últimos aseguran que la empresa se ha visto obligada a reintegrarle en su puesto de trabajo en Córdoba por la sentancia del juez Camacho que ha considerado "improcedente" su despido del pasado 21 de enero. "El fallo nos obligaba a readmitirle o a pagarle una indemnización. Se ha optado por lo primero a la espera de que el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía resuelva el recurso que Adif ya ha presentado", añaden estas fuentes. Las mismas detallan que, aunque la sentencia es del pasado 12 de julio, su reingreso se formalizó la semana pasada. En concreto, el 23 de noviembre. Eso sí, ya no como "gerente de Mantenimiento de Adif en Córdoba", que era el puesto que ocupaba cuando supuestamente recibía las 'mordidas', sino como simple técnico. No obstante, en la ficha personal que sobre él aparecía este lunes en la intranet de la compañía aún figuraba como alto cargo, según han confirmado a este diario fuentes internas.

De este modo, Finch Ramos es readmitido por segunda vez en la empresa pública. La primera fue tras su paso por prisión, donde ingresó con carácter preventivo por orden de la juez Alaya el 13 de noviembre del año pasado. Entonces, la empresa pública también aseguró que le readmitía porque no le había quedado "más remedio", aunque en aquel momento ya recalcaron que lo hacía "de modo provisional" a la espera de resolver el expediente disciplinario que se le había abierto por su implicación en la trama. Curiosamente, las sospechas sobre las actividades presuntamente irregulares del directivo no eran nuevas dentro de la compañía. De hecho, Adif le degradó dos veces de cargo después de que en octubre de 2010 se presentara una denuncia contra él por cohecho en el cuartel de la Guardia Civil de Andújar (Jaén), según consta en el sumario. De este modo, Enrique José Finch pasó de ser el gerente de Mantenimiento de la compañía en la provincia de Córdoba a ser rebajado en abril de 2011 a jefe técnico de operaciones y, año y medio después, a ocupar una plaza de técnico de operaciones, cargo que es el que ahora ha vuelto a ocupar.

El mayor receptor de sobornos

Finch es, presuntamente, el mayor receptor de sobornos de la trama Madeja-Enredadera, según la investigación de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil. El reciente auto del juez José de la Mata con el que éste asumía la instrucción de la causa destacaba que este directivo había recibido entre octubre de 2003 y junio de 2012 "en concepto de dádivas y regalos" exactamente 1.025.608,16 euros, "según la información recopilada en los archivos informáticos intervenidos en las entradas y registros de las entidades Fitonovo SL y Fiverde SL", filial esta última de la primera. El magistrado, que sigue la línea marcada por su compañera Alaya, detallaba en el escrito que dichos cobros eran camuflados por el directivo de Adif a través de una empresa ajena al mismo, Viveros San Rafael, cuyo propietario supuestamente se quedaba con una parte de dicha cantidad como compensación.

Primero, la juez Alaya y, ahora, De la Mata creen probado que el directivo de Adif recibió 1.025.608 euros "en concepto de dádivas y regalos" camuflados en pagos a una empresa de jardinería

El auto también detallaba que Finch presuntamente adquirió a la trama Madeja-Enredadera dos vehículos, un Volkswagen Golf y un Jeep Gran Cherokee, "pagando Fitonovo SL los seguros de ambos vehículos durante varios semestres cuando los mismos ya pertenecían al señor Finch y a su esposa". Una nueva dádiva con la que supuestamente la empresa pagaba al directivo de Adif su "intervención en la adjudicación de contratos menores y de ejecución de los mismos" a la compañía andaluza. En total, Fitonovo habría sobornado a diez técnicos de Adif para hacerse con contratos. En sus mordidas, la empresa investigada habría discriminado el importe de los sobornos según el cargo que ocupara el receptor de los mismos en la empresa pública. Así, a los gerentes, como Finch, supuestamente les pagaba cantidades superiores a los 100.000 euros, mientras que a los técnicos los importes variaban desde los 30.000 a sólo 2.000 euros. Eso sí, siempre a cargo de la caja 'B'.


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