OPINIÓN

¿Parpadean los musulmanes?

Debería ser obvio que hablar en alguna lengua que no sea “cristiano”, o profesar una religión diferente a la mayoritaria en Europa, no es algo problemático siempre que se haga en libertad y respetando la libertad de los demás.

Musulmanes rezando en una mezquita de Madrid.
Musulmanes rezando en una mezquita de Madrid. EFE

Se cuenta que iba un grupo de estudiantes junto a su profesor en un tranvía en Mataró cuando dos falangistas se dirigieron a ellos pidiéndoles que hablaran “en cristiano”. El profesor, un hombre educado y proclive siempre a complacer el más insignificante deseo expresado con educación, se lanzó a rezar el Padrenuestro en latín.

Debería ser obvio que hablar en alguna lengua que no sea “cristiano”, o profesar una religión diferente a la mayoritaria en Europa, no es algo problemático siempre que se haga en libertad y respetando la libertad de los demás. Paradójicamente, son los nacionalistas catalanes los nuevos falangistas que tratan de que todo el mundo en Cataluña se someta al “waterboarding” educativo. También paradójicamente, los cristianos, una vez que han dejado de matarse entre ellos por quítame allá la Santísima Trinidad, ahora se plantean problemas sobre si el Islam es compatible con la democracia. Que es como considerar a Juan Manuel de Prada el representante paradigmático del catolicismo contemporáneo.

Cada vez que hay un atentado islamista se produce cierta tendencia a culpar a los musulmanes como un todo o al Islam como ideología religiosa peligrosa en sí

Cada vez que hay un atentado islamista se produce cierta tendencia a culpar a los musulmanes como un todo o al Islam como ideología religiosa peligrosa en sí. Y como no hay acción sin reacción, desde la trinchera contraria se procura tapar lo máximo posible cualquier tipo de vinculación entre ciertas doctrinas islámicas y la violencia como si el Islam fuese evidentemente una religión “de paz”. Esta aversión que suele suscitar lo que se percibe como radicalmente diferente es lo que explica la polvareda levantada ante la fotografía de una chica ataviada con velo y usando el móvil mientras pasaba al lado del lugar de los asesinatos causados por un fanático musulmán en Londres.

En el relato La sombra sobre Innsmouth, H. P. Lovecraft nos cuenta la llegada de un turista a un extraño pueblo que no sale en los mapas y a cuyos habitantes les tienen los pobladores de los alrededores una aversión radical a causa de su presunta “degeneración moral y cultural”, que les habría llevado a celebrar ciertos rituales secretos que habían llegado a terminar con el culto a las iglesias ortodoxas. Cuando el turista por fin llega a la extraña a priori localidad también él siente una instintiva aversión

“Había algo en aquella gente que resultaba más inquietante aún que los lúgubres edificios. Casi todos tenían los mismos rasgos faciales y los mismos gestos, cosa que producía una repugnancia instintiva e irremediable (...) Los cultos que se practicaban eran muy extraños (...) Eran huidizos; se les veía raramente y vivían como los animales en sus madrigueras, de modo que resultaba muy difícil imaginarse a qué se dedicaban (...) Parecían unidos por una especie de misteriosa camaradería, y sentían un gran desprecio por el resto del mundo, como si fueran ellos los elegidos para otra vida mejor. Su aspecto -en particular aquellos ojos fijos e imperturbables que no pestañeaban jamás- era lo que más le repelía de ellos. Después, sus voces roncas de acento inhumano. Era lo más desagradable del mundo oírles cantar por la noche en la iglesia, en especial durante sus grandes festividades (...) Por otra parte, no podía sustraerme a la sensación de que en todo momento me vigilaban unos ojos ocultos, taimados y fijos que no parpadeaban jamás (...) Su intención es extenderse por toda la superficie del globo, y para ello cuentan con algo terrible que les ayudará en la lucha.”

Del mismo modo que a los helenos clásicos les parecían “bárbaros” todos los que no hablasen el griego, los habitantes de Innsmouth presentan variedades dialectales que parecen herejías del “hablar cristiano”

Los “otros” de Innsmouth presentan un origen racial sospechoso, se insinúa un apareamiento hombre-animal, se adivina la influencia diabólica, la metamorfosis es una posibilidad, la religión tiene ribetes satánicos y, planeándolo todo, un mal olor dota de un aurea mefítica a la localidad… Del mismo modo que a los helenos clásicos les parecían “bárbaros” todos los que no hablasen el griego, los habitantes de Innsmouth presentan variedades dialectales que parecen herejías del “hablar cristiano”. Sin embargo, finalmente la aversión inicial se transforma en atracción morbosa y emuladora:

“Ya no temo a las regiones submarinas (...) Creo que no debo esperar como los demás a que me venga la metamorfosis. (...) Un futuro prodigioso me aguarda en los abismos, y no tardará. (...) Y allí, en compañía de los Profundos, viviremos por siempre en un mundo de maravilla y de gloria.”

Como explica Rahil Raza “El islam es tan bueno como lo sea la forma en que sus fieles lo practiquen"

Como explica Rahil Raza “El islam es tan bueno como lo sea la forma en que sus fieles lo practiquen, y si éstos han creado campos de exterminio en nombre de su religión, entonces al islam se lo conocerá por el silencio de quienes no alzaron la voz cuando su fe era masacrada para masacrar a la humanidad.” El converso termina exclamando “¡Iä-R'lyeh! ¡Cthulhu fhtagn! ¡Iä! ¡Iä!”. Que vete tú a saber lo que significa en cristiano. ¿Quizás “¡Cthulhu es grande!”?


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