El tiempo recobrado

El separatismo desenmascarado en la Eurocámara

La llegada de seis nuevos diputados españoles al Grupo de la Alianza de Liberales y Demócratas del Parlamento Europeo, cuatro de UPyD y dos de Ciudadanos, representa un cambio cualitativo de gran alcance en la capacidad de los separatistas de CiU y del PNV de maniobrar en el seno de las instituciones comunitarias a favor de su delirante proyecto de destrucción de la unidad nacional de uno de los Estados miembros de mayor peso demográfico y económico de la Unión.

En la mejor tradición del placaje en rugby, a partir de ahora cada vez que Ramón Tremosa o Izaskun Bilbao intenten presentar iniciativas o montar espectáculos en apoyo del fantasmagórico derecho a decidir, caerán sobre ellos enarbolando la verdad y la racionalidad media docena de excelentes jugadores del bando constitucionalista que les harán morder el césped y les arrebatarán el balón. Hasta tal punto son conscientes de que su monopolio de la opinión de los liberales europeos respecto al problema nacionalista en España se ha acabado que los particularistas catalanes están estudiando seriamente la opción de abandonar el que ha sido su grupo parlamentario durante dos décadas y pasarse al Verde o incluso acabar recalando en el infierno de Dante que son los no inscritos.

La mayoría aplastante para incorporar a Ciutadans y UPyD al grupo liberal ha sido una tremenda humillación para Tremosa y Bilbao de la que difícilmente se recuperarán

No solamente han fracasado estrepitosamente en sus enrabietados intentos de vetar la entrada de UPyD y Ciudadanos en el Grupo Liberal, sino que han dado un espectáculo lamentable que ha puesto en evidencia, sobre todo en el caso de CiU, su absoluta falta de elegancia y su incontrolable sectarismo. Los argumentos que han esgrimido contra sus nuevos colegas les han cubierto de ridículo porque las impecables credenciales democráticas de los recién incorporados y su compromiso evidente con los principios y valores del pluralismo, de la tolerancia y de la sociedad abierta, les hacían inmunes a las críticas histéricas de la cúpula convergente. La idea de que el Grupo Liberal en el Parlamento Europeo rechazase reforzar sus disminuidas filas con tropas de refresco de la calidad de los representantes de las dos formaciones españolas sólo podía caber en la mente febril cegada por la frustración y la envidia de personajillos de tercera como los que hoy integran la dirección de CiU. El resultado de la votación en el Grupo Liberal sobre la aceptación de los electos por UPyD y Ciudadanos, con una mayoría aplastante a favor de su incorporación, ha significado una tremenda humillación para Tremosa y Bilbao de la que difícilmente se recuperarán.

Es una obviedad que si hay incompatibilidad entre los ideales liberales y una doctrina política, esta es el nacionalismo de identidad, fanático, excluyente y vulnerador de derechos y libertades fundamentales, que propagan e impulsan los separatistas catalanes y vascos. Por consiguiente, la presencia en el Grupo Liberal del hemiciclo europeo de un apreciable número de diputados auténticamente liberales que neutralicen el veneno totalitario que durante demasiados años ha emponzoñado sus aguas ha der vista como una de las consecuencias más positivas para nuestra Nación de las recientes elecciones europeas.


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