El tiempo recobrado

Es un pato

El ministro de Hacienda se ha vanagloriado de que la disminución de empleo público desde su máximo en 2010 ha sido de 340000 puestos, con lo que hemos vuelto al nivel de 2004, cuando el Estado no tenía déficit. Esta evolución, ha señalado, demuestra que el esfuerzo realizado por parte de las Administraciones ha sido gigantesco y, por consiguiente, ya no procede seguir reduciendo la nómina de Ayuntamientos, Autonomías, Gobierno central y demás instituciones y organismos. Su satisfacción ha sido tan grande que ha devuelto graciosamente a los 2830600 españoles que cobran del erario un día de libre disposición de los que les habían sido retirados a causa de la recesión. El problema del exceso de gasto en el capítulo de personal queda, pues, según los cálculos de Cristóbal Montoro, resuelto. “Estas son las cifras” ha comunicado a la ciudadanía y ha añadido con su habitual tono de reproche “parece que las gente no se las lee”.

Una falacia muy frecuente en la argumentación lógica consiste en enunciar una verdad incompleta haciéndola pasar por entera estableciendo así una conclusión errónea que se pretende colar como indiscutible. Veamos lo que el ministro no nos dice: La cifra que resulta significativa no es la comparada con el pico de 2010, sino con la del inicio de la crisis en 2007, que indica que la bajada del empleo público ha sido solamente de 82.700 puestos porque éste se disparó entre 2007 y 2010, con un incremento irresponsable de 255.200 asalariados más. En cuanto al coste del personal de las Administraciones, su aumento entre 2004 y 2013 ha sido de un 44%, mientras que la variación del IPC durante este período ha sido de un 23%.

En otras palabras, que la nómina pública nos cuesta hoy en términos reales bastante más que hace nueve años, en una etapa, además, en la que el Estado, a diferencia de lo que sucedía en 2004, presenta un déficit muy abultado del orden del 6.5% del PIB. Si a este dato revelador se suma que la masa salarial del sector privado no financiero ha crecido un 18% desde 2004, menos de la mitad que la del sector público, y que en la actualidad uno de cada cinco asalariados en España trabaja para las Administraciones frente a uno de cada seis antes de la crisis, podemos establecer que el peso del ajuste ha recaído sobre familias, autónomos y empresas y no sobre el Estado, cuyos gestores han hecho todo lo posible para evitar los efectos de la caída de la actividad económica, prefiriendo imponer a los ciudadanos un alza tremenda de los impuestos antes que transformarlo en una estructura más eficiente.

Cuando un ave se mueve como un pato, tiene pico de pato y parpa como un pato, seguramente es un pato. Cuando un gobernante piensa como un socialista, utiliza conceptos socialistas y actúa como un socialista, lo más probable es que sea socialista. Y si no lo es, ¿se puede saber qué hace en el estanque equivocado?


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