El tiempo recobrado

La investidura andaluza

Susana Díaz ha iniciado su ronda de consultas con los restantes grupos parlamentarios surgidos de las urnas del pasado 22 de marzo. El Partido Popular sólo ha planteado un tema: la salvación de su poder municipal y para ello ha exigido a cambio de su abstención un acuerdo con el PSOE en virtud del cual ambas formaciones se comprometan de ahora en adelante a respetar la lista más votada.

Nada en relación a la corrupción de la Junta, nada en cuanto a medidas de simplificación y adelgazamiento de la administración autonómica, nada respecto a los miles de millones empleados todos los años en subvenciones puramente destinadas a crear una sociedad dependiente del poder, nada sobre un alivio de la presión fiscal sobre familias y empresas, nada sobre una mejora del desastroso sistema educativo andaluz, nada, en definitiva, sobre cualquiera de los factores que han condenado, tras tres décadas de gobierno socialista, a la mayor Comunidad de España a un nivel de desempleo muy superior a la media nacional, a un crecimiento raquítico y a un endeudamiento público gigantesco. Lo único que parece importar a los populares es el mantenimiento de sus Diputaciones y Alcaldías, desde las que practican, por cierto, análogos vicios a los que en el plano autonómico vienen exhibiendo sus principales adversarios.

Lo único que parece importar a los populares es el mantenimiento de sus Diputaciones y Alcaldías

Ciudadanos, por su parte, ha marcado como condición necesaria la renuncia de Manuel Chaves y José Antonio Griñán a sus escaños en las Cortes al tratarse de los dos máximos responsables del latrocinio perpetrado durante sus respectivas presidencias a costa del contribuyente mediante la creación de un fondo de reptiles extraído ilegalmente del erario. Sin duda, se trata de un requerimiento más que justificado, pero no basta. Debe ir acompañado de manera explícita de todo un conjunto de medidas en la línea de transformar Andalucía, hoy esclerotizada por un intervencionismo asfixiante, en una sociedad libre, abierta y competitiva. Si este capítulo de la negociación no adquiere el suficiente relieve, Ciudadanos habrá perdido una excelente oportunidad de demostrar de manera creíble su voluntad regeneradora.

Podemos ha puesto por delante una serie de cuestiones que ofrecen la ventaja de ser precisas y concretas, pero como les sucede siempre a las huestes de Pablo Iglesias, sus recetas son contraproducentes. La petición de disminuir el número de cargos de confianza y de puestos nombrados a dedo está muy bien, pero si a la vez se solicita que los recursos liberados se destinen a incrementar la nómina de la Junta en áreas no productivas, estamos en las mismas porque el gasto público no bajará.

El proceso que conduzca a la elección de Susana Díaz como presidenta presenta un marcado interés porque nos dará significativas pistas de cara al futuro y nos permitirá comprobar si los nuevos y pujantes partidos que dicen traer el cambio frente a los viejos y fracasados, tienen de verdad la claridad de ideas y la determinación necesarias para acabar con la partitocracia podrida que nos ha arrastrado a la actual crisis institucional abriendo así paso a una  saludable democracia constitucional.


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