El tiempo recobrado

Las falacias del separatismo

Cuando un proyecto político es absurdo, nocivo e irracional y obedece únicamente a motivaciones egoístas o fanáticas de sus promotores, resulta incompatible con la verdad. La delirante operación secesionista en la que los nacionalistas han metido a Cataluña no responde a ningún criterio sensato y tan sólo traerá a los catalanes y a los españoles en general perjuicios y problemas.

Se analice como se analice el asunto, sea desde la perspectiva económica, con una probable pérdida del 20% del PIB de esa Comunidad, desde la social, con grave peligro de fractura violenta entre los partidarios de seguir siendo españoles y los que desean romper con España, desde la europea, con la seria perturbación que le causaría a la Unión la disgregación interna de uno de sus Estados-Miembro más grandes o desde la sentimental y humana, con el trauma que representaría la liquidación de antiguos y consolidados vínculos de afecto que durante siglos han conectado a los catalanes con los demás españoles, semejante propósito es un camino seguro a la ruina y al desastre.

Por eso es urgente, sobre todo teniendo en cuenta la pasividad del Gobierno central, poner  de manifiesto las numerosas inconsistencias, falacias y contradicciones de los planteamientos soberanistas, que causan rubor ajeno por el descaro y la falta de escrúpulos de sus propagadores.

En este terreno destaca  sobre el fondo lanar de voces sometidas al poder de la Generalitat un libro magnífico, Votaré no, de Juan Carlos Girauta, ese valiente periodista y ensayista barcelonés, que pertenece al escogido y reducido grupo de intelectuales que, lejos de claudicar ante las amenazas del nacionalismo, ha mantenido sin tregua un combate heroico por la libertad y el pluralismo pese al riesgo que tan noble conducta entraña en una Cataluña aplastada por el miedo y envilecida por la cobardía. Con una prosa fresca y brillante, Girauta va desgranando y desmontando una por una todas las falsedades de la argumentación separatista de manera tan contundente como irrebatible.

La inexistente analogía con los casos de Quebec y de Escocia, la deliberada confusión entre derecho de autodeterminación y derecho a decidir, la ruptura con la prudencia demostrada  por el catalanismo tradicional a lo largo de su historia, la deslealtad al pacto de la Transición, la antidemocrática presunción del resultado afirmativo del referendo, la construcción previa de "estructuras de Estado" antes de conocer la opinión mayoritaria de los ciudadanos y la ocultación de las perniciosas consecuencias de la separación, entre otras cuestiones igualmente relevantes, son sucesivamente examinadas y diseccionadas por Girauta, que nos proporciona así un bagaje impagable a la hora de afrontar este áspero debate en el que nos jugamos la pervivencia de España como Nación.

El día que se escriba el relato fiel de los años sombríos en los que Cataluña ha vivido infectada por el veneno identitario y expoliada por unas elites que envueltas en la enseña cuatribarrada han robado a mansalva, figuras como la Juan Carlos Girauta emergerán con la estatura que merecen y los catalanes del futuro, por fin libres del aldeanismo tribal que hoy les aniquila, les prestarán el homenaje que se debe a los auténticos patriotas.


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