El tiempo recobrado

Pactos

Todas las encuestas apuntan a una gran fragmentación de los parlamentos autonómicos y de los ayuntamientos de las principales ciudades tras el 24 de mayo. En Comunidades o municipios donde los dos primeros partidos, PP y PSOE, se han repartido los escaños durante dos o más décadas, ahora irrumpen nuevas formaciones con serias posibilidades de ser decisivas. Por consiguiente, la política española, que se había movido largo tiempo por los senderos del duopolio, deberá adaptarse a una dinámica compleja de acuerdos de variable geometría según las circunstancias específicas de cada consistorio o Autonomía. Los riesgos mayores de esos pactos que se avecinan no los correrán Rajoy y Sánchez, sino los actores que se disponen a estrenarse como figuras destacadas de ese elenco ampliado.

Albert Rivera y Pablo Iglesias deberán medir con cuidado sus pasos en las distintas circunscripciones sin incurrir en incoherencias que desconcierten a sus votantes

Si lo que se produce es un automatismo ideológico general, con Podemos apuntalando al PSOE y Ciudadanos al PP, los electores tomarán nota y en las generales de final de año regresarán en buena medida a sus siglas mayoritarias favoritas del pasado en detrimento de los emergentes. Por tanto, Albert Rivera y Pablo Iglesias deberán medir con cuidado sus pasos en las distintas circunscripciones de tal manera que su papel aparezca reforzado sin incurrir en incoherencias que desconcierten a sus votantes.

La obvia tentación a evitar es la de jugar al mejor postor de tal manera que la sensación que quede en los ciudadanos sea la de un mero reparto de sillones y de poder, con lo que la decepción que provocarían los partidos emergentes les restaría un apoyo considerable dentro de siete meses. Por otra parte, si se inhiben facilitando la accesión a la alcaldía o a la presidencia autonómica de opciones que sus bases sociales perciben como opuestas a sus convicciones y legítimos intereses, también pagarán un alto precio en diputados al Congreso y senadores. Por consiguiente, no se trata de que auspicien de manera uniforme pactos en un único sentido, sino que aquello que decidan en cada lugar sea perfectamente consistente con sus promesas y su programa.

Otro peligro radica en el desdibujamiento que sufre casi siempre el minoritario en un pacto de gobierno en el que el protagonismo lo asume el mayoritario. Es bien sabido que en tales arreglos, los méritos del pequeño se los apropia el grande y los fallos del grande suelen ser endilgados al pequeño. Un apoyo exterior condicionado en base a medidas concretas parece aconsejable en vez de quedar diluido en un equipo acaparado por el más votado. Por supuesto, si vara de primer edil o la presidencia autonómica son atribuidas al socio menor, entonces vale la pena que éste se suba al carro del gobierno compartido.

Podemos se encuentra hoy en mejor posición que Ciudadanos porque sus planteamientos son más claros y precisos que los de los de la organización naranja

Para aplicar estas sencillas reglas, evidentes en sí mismas, Podemos se encuentra hoy en mejor posición que Ciudadanos porque sus planteamientos son más claros y precisos que los de los de la organización naranja. La práctica de la ambigüedad permite movimientos más amplios, pero es más probable que incurra después en el mero oportunismo, con el consiguiente disgusto de los sectores sociales afines. Asistiremos, pues, a un espectáculo muy interesante de cuyo desenlace dependerá significativamente la evolución de los acontecimientos a corto y medio plazo. En cuanto al largo plazo, ya se sabe, todos en el camposanto.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba