El tiempo recobrado

Naufragio del independentismo

Ya se vislumbra el final de la aventura secesionista de Artur Mas, que se inició hace tres años contra toda lógica política, económica, social e internacional. A pesar de la pasividad y el entreguismo de los dos grandes partidos nacionales que durante décadas han contribuido con su pusilanimidad y sus continuas concesiones a los avances del separatismo en Cataluña, el proyecto de aniquilacion de la unidad nacional del actual Presidente de la Generalitat es un disparate de tal calibre que se está destruyendo a sí mismo. Es realmente interesante comprobar como ni la propaganda oficial masiva ni el adoctrinamiento de tres generaciones sucesivas de niños y jóvenes catalanes ni la sumisión comprada de los medios de comunicación ni el clientelismo inmisericorde aplicado a una sociedad moralmente deshuesada ni la coacción descarada han podido vencer a la realidad que, tozuda e impasible, se dispone a imponerse sin remedio.

Mientras las encuestas muestran el retroceso permanente del apoyo popular a la secesi

ón, la división interna debilita a las huestes nacionalistas

El panorama presente del campo independentista es una combinación de caos y esperpento. Mientras las encuestas muestran el retroceso permanente del apoyo popular a la secesión, la división interna debilita a las huestes nacionalistas. El divorcio traumático entre Convergencia y Unió, el enfrentamiento cainita entre las distintas formaciones separatistas y el desprecio de la ANC, del Omnium Cultural y de la ACMI hacia los políticos, dibujan un cuadro desolador para los impulsores del nuevo Estado catalán. Porque en definitiva ¿quien mínimamente en sus cabales querría emprender un camino que conduce a la pérdida del 20% del PIB, a la salida de la Unión Europea, del euro, de la ONU y de todas las organizaciones internacionales serias, a la escisión de la Comunidad catalana en dos partes con alto riesgo de violencia en las calles y a la degradación de Cataluña a la condición de paria entre los pueblos del mundo? Sólo los fanáticos irredentos o los dispuestos a sacrificar al conjunto de sus compatriotas con tal de ser cabeza de ratón se empeñarían en semejante barbaridad. La mayoría de los ciudadanos de Cataluña han empezado a advertir, despertando de la pesadilla emocional y mentirosa en la que han querido sumergirles, que lo único seguro que les puede aportar la independencia es la ruina material y el empobrecimiento espiritual. 

Un cuarto de siglo de latrocinios del clan Pujol es mucho tiempo y muchos millones birlados como para exhibirse al mando del desfile

Vaya papelón el de un Moisés al que su pueblo en pleno recorrido hacia la tierra prometida le dice que no aparezca en cabeza de la expedición porque su presencia desprestigia la misión sagrada que deben cumplir. En estas circunstancias, lo mejor sería subir al monte Sinaí y quedarse arriba para siempre,aunque hay conductores de hombres de pacotilla que andan tan carentes de dignidad como de inteligencia. Y es que un cuarto de siglo de latrocinios del clan Pujol es mucho tiempo y muchos millones birlados como para exhibirse al mando del desfile. 

Como esos navíos cuyo capitán los ha metido imprudentemente en una tormenta de grandes dimensiones, el barco independentista va perdiendo arboladura y su casco se va cuarteando bajo el castigo inclemente de los vientos y las olas desencadenados por la incompetencia, la venalidad y la falta de visión de sus líderes, que no son otra cosa que una banda de iluminados, corruptos y fracasados que intentan compensar sus delitos y sus frustraciones lanzándose a una aventura irresponsable cuya grandeza épica es comparable a la de una excursión al Montseny con alpargatas.


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