OPINIÓN

Fabricantes de odio

Desde que esta tropa de vándalos ha llegado a puestos de responsabilidad institucional, el ambiente de hemiciclos y platós de televisión se ha degradado con toda suerte de groserías, ataques personales y carencia absoluta de formas en sus ofensivas dialécticas.

Fabricantes de odio.
Fabricantes de odio. EFE

Cuando se recorren las redes o se escucha en los medios audiovisuales a personajes destacados del populismo, sea este separatista o podemita -Dios los cría y ellos se juntan- produce escalofríos la cantidad de odio que destilan. Dejando aparte sus ideologías siniestras, que nos llevarían a la miseria y a la pérdida de las libertades que nos permiten vivir como seres humanos, en el terreno puramente emocional y estético se distinguen por su permanente incitación a la destrucción de todo lo bello, elegante y superior para exaltar lo feo, lo soez y lo rastrero. Son expertos en la fabricación de enemigos, los españoles, la religión, la banca, la casta, el ejército, la policía, los políticos y los periodistas que denuncian sus delirios arrasadores y ponen en evidencia sus mentiras.

Su agresivo sectarismo ya se pone suficientemente de manifiesto en cuanto atrapan una parcela de mando municipal o autonómico como para no hacer todo lo posible para barrarles el paso a estratos más elevados

En mi cuenta de twitter jamás he hecho una afirmación, emitido un juicio o realizado una crítica que, aunque en ocasiones susciten polémica, utilizase una palabra gruesa, una expresión insultante o un ataque ad personam. Procuro invariablemente argumentar y ajustarme a hechos comprobados. Pese a este comportamiento estrictamente correcto por mi parte, el alud de injurias, de blasfemias y de vocablos tabernarios con que la horda nacionalista-bolivariana responde a mis reflexiones o advertencias revela tal acumulación de maligno rechazo que estremece pensar lo que harían con sus oponentes si un día consiguiesen apoderarse de las instituciones del Estado. Su agresivo sectarismo ya se pone suficientemente de manifiesto en cuanto atrapan una parcela de mando municipal o autonómico como para no hacer todo lo posible para barrarles el paso a estratos más elevados de influencia y de decisión. 

La gigantesca ola de pútrida maldad desplegada por las hordas de Junts pel Sí y de la CUP con motivo del trágico accidente del Eurofighter, ha despertado la indignación y la náusea de millones de nuestros conciudadanos

La gigantesca ola de pútrida maldad desplegada por las hordas de Junts pel Sí y de la CUP con motivo del trágico accidente del Eurofighter que venía de participar en el desfile del 12 de Octubre ha despertado la indignación y la náusea de millones de nuestros conciudadanos. El fallecido piloto, un militar ejemplar que muy probablemente ha sacrificado su vida para evitar dañar a civiles, no ha recibido de esta chusma innoble ni siquiera el homenaje mínimo del silencio. Se han precipitado con ansia carroñera a profanar con burlas o muestras de júbilo el dolor de sus compañeros de armas, de su familia y de la mayoría de sus compatriotas consternados por tan dolorosa pérdida. La constatación de que nuestra sociedad alberga a miles de estos energúmenos nos avisa de que hemos de estar preparados a defendernos porque es evidente que si se les diera la oportunidad transformarían su tremenda violencia verbal en eliminación física de los que perciben enfermizamente como sus adversarios.

Las sociedades abiertas formadas por individuos receptivos ante la pluralidad y tolerantes con la discrepancia se caracterizan por el respeto en el trato a los demás

Las sociedades abiertas formadas por individuos receptivos ante la pluralidad y tolerantes con la discrepancia se caracterizan por el respeto en el trato a los demás y en el mantenimiento de ciertas fórmulas de cortesía que amortiguan con la práctica de la buena educación la dureza del debate público. Desde que esta tropa de vándalos ha llegado a puestos de responsabilidad institucional, el ambiente de hemiciclos y platós de televisión se ha degradado con toda suerte de groserías, ataques personales y carencia absoluta de formas en sus ofensivas dialécticas. Cadenas de radio y de televisión colonizadas por simpatizantes de estas doctrinas deletéreas y únicamente atentas al incremento de la audiencia contribuyen diariamente a infectar a espectadores y oyentes con este embrutecimiento del lenguaje y del comportamiento.

Esta cuadrilla de bárbaros deseosos de derruir el orden constitucional y de dinamitar la legalidad que nos protege del caos hacen gala de gestos y actitudes ofensivas hacia las más altas magistraturas del Estado, a las que no pierden ocasión de vejar con su vestimenta inadecuada, su apariencia desaseada o sus provocaciones innecesarias.

Por desgracia, padecemos un Gobierno que, si no fuera porque André Malraux escribió L´Espoir en 1937, parecería el inspirador de la frase “He visto a las democracias intervenir contra casi todo, salvo contra los totalitarismos”


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