El tiempo recobrado

Españoles, ¡a procrear!

La publicación de las predicciones demográficas del Instituto Nacional de Estadística para los próximos cincuenta años, que tuvo lugar a finales de octubre pasado, ha generado una considerable alarma por las sombrías conclusiones que se pueden extraer de sus datos. La Fundación Renacimiento Demográfico, que preside Alejando Macarrón, ha levantado la voz para lanzar una seria advertencia sobre las negativas consecuencias de nuestro aparentemente imparable declive poblacional. De acuerdo con las estimaciones del INE, España perderá de hoy a 2064 del orden de seis millones de habitantes, que serían diez sin la aportación de los extranjeros que el estudio supone que vendrán a nuestro país durante este período y de los hijos que tendrán. Otro dato deprimente es que a partir del año que viene, el número de fallecimientos superará al de nacimientos, fenómeno que ya venía ocurriendo para los españoles autóctonos y que se compensaba por el elevado porcentaje de inmigrantes en nuestro territorio.

España perderá de hoy a 2064 del orden de seis millones de habitantes, que serían diez sin la aportación de los extranjeros

Pues bien, de 2015 en adelante morirán en total más habitantes en nuestro país que nuevos españoles llegarán al mundo, sin que la contribución de los procedentes de más allá de nuestras fronteras pueda invertir la diferencia. Según los cálculos del INE, dentro de medio siglo nacerán en España menos de 230000 niños, un tercio de los que nacieron en 1964. España volvería así a un número de nacimientos similar al que tenía en la Edad Media, con una población entonces de siete millones de habitantes.

En cuanto al consiguiente envejecimiento de nuestra sociedad, si la edad media de los españoles actuales es de 43 años, será de 54 en 2064, y el porcentaje de mayores de 65 años, que es ahora del 18%, crecerá hasta el 40%. Los octogenarios alcanzarán el 21% de la población -actualmente son el 6%- y los nonagenarios y centenarios, que representan hoy menos del 1%, superarán el 8% dentro de medio siglo. En cuanto a la gente en edad activa, aunque por desgracia muchos de ellos desempleados, se encuentran en estos momentos en una proporción de 3.6/1 respecto a los mayores de 65 años. El INE afirma que dentro de tres décadas, este cociente se habrá reducido a 1.8/1, lo que significa el colapso del sistema de pensiones y de la Seguridad social. Las zonas rurales de regiones como Asturias, Castilla y León o Galicia pueden quedar completamente vacías en un futuro no tan lejano.

Los octogenarios alcanzarán el 21% de la población y los nonagenarios y centenarios el 8%

La España del mañana, si sigue existiendo como tal y ha sobrevivido a los embates del separatismo, será una nación despoblada, achacosa, desmoralizada y débil, sin capacidad de sostener a sus jubilados, con extensas partes de su geografía vacías de vida humana y plagada de hogares unipersonales en los que millones de compatriotas sufrirán una fría soledad.

Casi nadie habla de esta gravísima amenaza porque lo inmediato se apodera cada día de los medios y de los afanes de los políticos. Hay que agradecer a meritorias entidades como la citada Fundación Renacimiento Demográfico que nos avisen de lo que se nos viene encima si no reaccionamos con las medidas adecuadas. El tiempo para corregir este rumbo desastroso se agota y es mejor que los españoles de la segunda mitad del siglo XXI celebren el éxito de la rectificación que las generaciones precedentes supieron emprender a que se pierdan en lamentos y reproches estériles que sólo incrementarán su frustración.


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