El tiempo recobrado

Esto es lo que hay

El cierre de la televisión autonómica valenciana ha sido fruto de la necesidad. El gobierno de esa Comunidad se ha rendido a la evidencia de que no se puede permitir seguir endeudándose para sufragar la abultada nómina y los gastos de funcionamiento de su canal. En el año 2012 la aportación de las arcas de la Generalitat a su medio audiovisual fue de 73 millones de euros y para 2013 la cifra presupuestada es de 67 millones. La sentencia del Tribunal Superior invalidando el ERE con el que Alberto Fabra intentó salvar a la agonizante empresa ha asestado el golpe de gracia a  un empeño imposible.

Los sindicatos y la oposición están poniendo el grito en el cielo, pero se estrellan contra un muro infranqueable, el de la realidad. De hecho, el conjunto de las televisiones autonómicas creadas en España por partidos ávidos de disponer de instrumentos de propaganda y adoctrinamiento, es un puro disparate en términos financieros. Desde que se inició la crisis, las Autonomías han enterrado cerca de 7.000 millones de euros en sus canales de televisión públicos y su presupuesto anual destinado a este fin rondó el año pasado los 1.000 millones.

En momentos de necesidad como los actuales y con sombrías perspectivas de estancamiento para la economía española durante al menos  un quinquenio, el mantenimiento de estos entes absolutamente superfluos representa una irresponsabilidad manifiesta. Es muy doloroso para los afectados, pero esto es lo que hay.


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