El rincón austriaco

Los malos buenos datos del paro

Los datos de desempleo del segundo trimestre de 2013 han sido recibidos con enorme alborozo por el Gobierno y sus periodistas cortesanos. No es para menos: se trata de la mayor caída del paro desde que comenzó la crisis y el número de desempleados desciende de la fatal cifra de seis millones de parados. Desde luego, no se trata de afirmar que como tales sean malos datos, pero sí de aclarar que no son, ni mucho menos, tan buenos como el PP pretende hacernos creer. Básicamente por cuatro motivos:

1) Un tercio del descenso del número de parados (225.200 personas) se debe, simple y llanamente, a que la gente está dejando de buscar activamente empleo. La población activa se redujo en el segundo trimestre en 76.100 españoles. Se trata del cuarto trimestre consecutivo de caída, lo que implica que en los últimos doce meses 350.000 ciudadanos han tirado la toalla a la hora de buscar un trabajo dentro de nuestras fronteras. Especialmente destacable la caída de este trimestre, no por ser la mayor de toda la serie, sino por ser claramente anómala. Lo lógico y habitual es que la mayor parte dela gente busque empleo precisamente en los meses que anteceden a verano: en el segundo trimestre de 2011, la población activa aumentó 75.000 personas, en el de 2010 en 115.000 y en la fortísima recesión de 2009 apenas se redujo en 19.000. Este año, sin embargo, el desplome ha sido de 76.000: un dato que no termina de casar demasiado bien con el renovado optimismo y dinamismo que, según el Gobierno, empieza a mostrar nuestra economía.

2) Dejando de lado la reducción del paro debida al descenso de la población activa, la gente que realmente posee un empleo (la población ocupada) ha crecido en  149.000 personas. De hecho, el empleo en el sector privado ha aumentado en 151.000, el mayor repunte desde que comenzó la crisis: en el segundo trimestre de 2011, por ejemplo, el número de ocupados en el sector privado creció en 120.000. Sin embargo, si ponemos en relación el aumento del número de ocupados en el sector privado con el número de parados del trimestre inmediatamente anterior (no es lo mismo crear 1.000 empleos cuando el paro total es de 2.000 que cuando es de 100.000), las cifras ya no son tan excepcionalmente positivas: en número de empleos creados en el segundo trimestre de 2013 equivale al 2,4% de los parados del primer trimestre de este año… idéntico porcentaje al del empleo creado en el segundo trimestre de 2011. Mas existe otro dato todavía más preocupante: en términos desestacionalizados, el número de personas ocupadas no aumentó este trimestre, sino que cayó un 0,29%; un ritmo significativamente superior al descenso del 0,12% registrado en el segundo trimestre de 2011.

3) Las anteriores cifras ponen de manifiesto, en tercer lugar, que estamos ante una creación de empleo puramente estacional y vinculada a la temporada estival. No en vano, los contratos temporales han aumentado en 162.000 (una cuantía casi calcada al aumento de 157.000, acaecido en el segundo trimestre de 2011), mientras que los indefinidos siguen minorándose en 50.000 (frente al aumento de casi 15.000 en el segundo trimestre de 2011). Además, el empleo creado es fundamentalmente a tiempo parcial (56.000 a tiempo completo frente a los 130.000 del segundo trimestre de 2011) y, salvo excepciones, se halla concentrado en las comunidades autónomas marcadamente turísticas: Baleares crea 70.000 empleos en el sector privado (la ocupación crece un 16,5% en sólo en un trimestre) y Andalucía 61.000; el resto autonomías, a duras penas mantienen su nivel de empleo del trimestre previo, en algunos casos con la maquilladora influencia del sector público.

4) Y es que probablemente el elemento más negativo de los últimos datos de la EPA sea la constatación de que el ajuste en el empleo público se ha parado en seco. Si a lo largo de 2012, el número de ocupados en el sector público se había reducido entre 50.000 y 70.000 personas por trimestre, en los últimos tres meses apenas lo ha hecho en 3.000 personas. Algunas regiones incluso han exhibido incrementos notables del empleo público: en Castilla-La Mancha, aumenta un 6,5%; en Navarra un 3,8%, en Extremadura un 3,3%, y en Murcia un 1,6%; tres de ellas, por cierto, gobernadas por los ultraliberales austericidas del Partido Popular.

El riesgo de la autocomplacencia

Con las aparentemente buenas cifras de desempleo corremos el riesgo de caer en la autocomplacencia broteverdista: pensar no sólo que hemos tocado fondo, sino que la economía española sólo puede ir inevitablemente para arriba, de manera que se torna innecesario proseguir por la imprescindible senda de los ajustes y las reformas. No cabe ninguna duda de que el Gobierno se ha agarrado como clavo ardiendo a semejante discurso populista –pues gracias a él puede argumentar que el déficit público ya no supone ningún problema y que, en consecuencia, no son necesarios más recortes, como ilustra la parálisis del ajuste en el empleo público–, pero el Ejecutivo popular es desde hace tiempo un caso perdido del que nada bueno se puede esperar. En este caso el riesgo procede, en cambio, de que la población también se sume a semejante irreal percepción: en junio, por ejemplo, el Indicador de Confianza del Consumir que elabora el CIS ya experimentó un aumento histórico debido a que las expectativas de las familias españolas sobre su futuro (no sobre su presente) habían mejorado de manera muy notable. Nada necesitaríamos menos que un sector privado que paralizara los únicos escasos y saludables ajustes que han tenido lugar en la economía española durante los últimos años.

Pero a eso conduce la propaganda gubernamental aderezada de datos no demasiado catastróficos: a dormirnos en los laureles mientras los fundamentales de la economía, por mucho que en general estén mostrando una tímida mejoría, sólo nos indican que seguimos instalados en una zona de altísimo riesgo… especialmente si no continuamos corrigiendo los enormes desequilibrios heredados de la época de la burbuja y que ahora el PP se afana en consolidar con el propósito de exhibirlos urbi et orbi como inequívocos brotes verdes. Dejar de caer gracias a nuevas horneadas de crédito barato no es lo mismo que comenzar a crecer con salubridad. Pero a eso juega el PP: a crear una miniburbuja de optimismo infundado. Más dura será la caída.


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