El rincón austriaco

Las empresas españolas no tributan al 3,5%

Reza un muy extendido mito que las empresas españolas apenas pagan en concepto de Impuesto de Sociedades el 3,5% de sus beneficios anuales: un escandaloso chollo tributario que contrastaría con la (innegable) asfixia fiscal a la que son sometidas las clases medias y que explicaría los insufribles recortes del gasto público que hemos padecido desde el año 2010.

Ciertamente, se trata de un mito que, a diferencia de otros, sí posee cierta base: la propia Agencia Tributaria nos ofrece datos oficiales para el año 2011 donde se observa que los holdings empresariales apenas le abonaron al Fisco español 3.012 millones de euros sobre unos beneficios contables de 85.948 millones, es decir, el 3,5% que tanto retumba en toda tertulia política que se precie. En cambio, las compañías que no formaron ningún grupo consolidado padecieron una mordida fiscal del 16,7%. Conclusión: las grandes empresas evaden impuestos a través de los holdings y las pymes soportan en solitario la dura carga del Impuesto de Sociedades. Pero que, como decimos, el mito posea una cierta base no significa que se ajuste a la realidad: más bien al contrario, se está haciendo un populista y manipulador uso de estas cifras para justificar la voracidad tributaria de Montoro.

A la postre, si uno observa las cifras con un poco más de detenimiento, comprobará que los grupos empresariales consolidados abonaron un tipo del 3,5% sobre sus resultados contables positivos; ahora bien, sobre su base imponible positiva los holdings pagaron el 17,7%, una cifra muy cercana al tipo que soportaron las empresas que no formaron parte de ningún grupo (19,2%). Pero, ¿en qué se diferencia el resultado contable de la base imponible? El Impuesto de Sociedades no se paga a partir del resultado contable, sino de la base imponible, la cual se calcula aplicando al resultado contable los ajustes extracontables que establece la ley. En el caso que nos ocupa, los dos ajustes que contribuyen de un modo más notable a minorar un beneficio contable de 85.948 millones de euros hasta dejarlo en una base imponible de 17.058 millones de euros son dos: los ajustes por consolidación (43.399 millones de euros) y la exención por doble imposición (21.123 millones de euros).

El primero, los ajustes por consolidación, se refiere a las operaciones necesarias para integrar los resultados contables de las distintas sociedades individuales que forman parte de un grupo: al cabo, la golosa cifra de 85.948 millones de euros en resultados contables positivos surge de añadir, sin corrección alguna, los beneficios individuales de cada empresa inserta en un grupo y con un resultado positivo. Pero esta cifra debe ser enmendada especialmente en dos instancias: la existencia de resultados contables negativos por parte de otras empresas que integran ese mismo grupo (si dentro de un grupo se hallan la empresa A y la empresa B, y la primera gana 100 y la segunda pierde 25, el holding ha ganado 75, no 100) y las operaciones entre empresas del grupo (por ejemplo, las distribuciones de beneficios entre empresas del grupo no tributan hasta que son repartidos a terceros).

El segundo, la exención por doble imposición, se refiere a los beneficios que las empresas del grupo han obtenido en países extranjeros y que ya han tributado en el extranjero. Dicho de otra manera, los beneficios contables de 85.948 millones de euros a los que se refiere la Agencia Tributaria son los beneficios obtenidos por el holding en todo el mundo (renta mundial) y sobre los que, en parte, ya ha pagado impuestos allende España, por lo que se les exime de volver a tributar sobre la parte ya gravada. Así pues, no es que el holding no pague impuestos, es que no los paga todos en España: una partida que resultará especialmente significativa en unos momentos de crisis interna en los que, por tanto, los grandes grupos empresariales obtienen porciones crecientes de sus beneficios fuera de nuestro país.

Con estos dos ajustes (y otros de importe mucho menor), el resultado contable positivo de 85.948 millones de euros queda reducido a una base imponible positiva de 17.058 millones de euros y, sobre esos 17.058 millones de euros, los grupos consolidados abonaron en España 3.012 millones de euros, es decir, el 17,7%. Querer que los grupos consolidados tributen sobre todos sus resultados contables equivale a querer que paguen impuestos sobre las pérdidas de parte de sus sociedades y sobre los beneficios que han obtenidos —y por los que ya han tributado— fuera de España.

Pero, ¿cuánto pagan realmente?

Es probable que los argumentos anteriores no resulten del todo convincentes para muchos lectores. De hecho, la razón que suele aducirse para explicar por qué las grandes empresas apenas pagan impuestos es que optimizan su fiscalidad canalizando parte de sus operaciones a través de paraísos fiscales y redistribuyendo sus ganancias entre aquellos países con un menor yugo fiscal. Es decir, lo que podría estar confirmando la explicación anterior es que, en efecto, las grandes empresas se escaquean de pagar impuestos a través de diversas lagunas legales. Pero, ¿es así? Nada más sencillo para verificarlo que acudir a las cuentas anuales consolidadas de los grandes grupos empresariales y calcular cuántos impuestos están realmente pagando sobre los beneficios contables cosechados.

En la siguiente tabla he recogido los beneficios mundiales antes de impuestos que obtuvieron en 2011 las compañías que actualmente forman parte del Ibex 35 así como los impuestos que abonaron en todo el mundo (un impuesto con signo negativo significa que la compañía obtuvo un crédito fiscal).

Beneficios antes de impuestos (millones de euros)

Impuestos (millones de euros)

Tipo efectivo (sobre resultado contable)

Santander

7.939

1.776

22,4%

Telefónica

6.488

301

4,6%

BBVA

3.770

285

7,6%

Inditex

2.351

580

24,7%

Iberdrola

3.454

549

15,9%

Repsol

4.058

1.514

37,3%

Amadeus

668

213

31,9%

Caibabank

1.159

106

9,1%

Abertis

1.025

249

24,3%

AIG

542

-40

Bankia

-4.369

-1.339

Popular

444

-39

Ferrovial

440

61

13,9%

Sabadell

187

-48

Gas Natural

2.022

496

24,5%

Grifols

80

29

36,3%

REE

683

223

32,7%

ACS

1.243

181

14,6%

MAPFRE

1.636

414

25,3%

Enagás

520

155

29,8%

Bankinter

240

58

24,2%

DIA

177

83

46,9%

ArcelorMittal

2.680

882

32,9%

Mediaset

151

38

25,2%

OHL

542

194

35,8%

Bolsas y Mercados Españoles

219

63

28,8%

Técnicas Reunidas

155

19

12,3%

Ebro Foods

143

-9

Indra

233

52

22,3%

Jazztel

37

-12

Gamesa

69

18

26,1%

Acciona

224

53

23,7%

Viscofan

127

26

20,5%

Sacyr

-2.141

-539

FCC

54

27

50,0%

Es fácil observar que la mayoría de compañías sufren un carga fiscal superior al 20% y, desde luego, muy por encima del tan popularizado 3,5% (algunas excepciones como Telefónica o BBVA son meramente coyunturales, ya que en 2010 abonaron tipos superiores al 20%). De hecho, si agregamos todos los resultados contables positivos y sacamos el tipo medio efectivo del conjunto de empresas, llegamos a la conclusión de que, en 2011, las empresas del Ibex 35 soportaron una carga fiscal del 19,5%... dieciséis puntos más de lo que suele predicarse (y, para más inri, por encima del tipo efectivo que abonaron las empresas que no integraron un holding): en concreto, su resultado contable agregado fue de más de 43.000 millones de euros y los impuestos pagados superiores a 8.500 millones. Por supuesto, lo anterior no significa que estos 8.500 millones de euros se ingresaran a las cuentas del Fisco español, sino que se los pagaron a algún gobierno del resto del mundo: en otras palabras, fueron más de 8.500 millones de mordida fiscal arrebatados a sus legítimos propietarios. 

A la vista está, pues, que el tan manido tipo efectivo del 3,5% constituye una grosera distorsión de la realidad dirigida a justificar el insaciable apetito tributario del Estado. Las mayores empresas de España pagaron en 2011 un 19,5% de impuestos sobre su resultado contable positivo. Teniendo en cuenta que el tipo medio efectivo del IRPF de 2010 (último dato conocido y anterior a la mordida del PP) fue del 17,34% (y en rentas de hasta 18.000 euros, inferior al 10%), no parece ser cierto que las empresas se estén yendo de rositas mientras los salarios son esquilmados fiscalmente. La realidad es que tanto beneficios como salarios están siendo esquilmados por el Estado: ojalá fuera cierto que todos, empresas y trabajadores, pagáramos el 3,5% de impuestos. Pero para ello necesitaríamos una revolución liberal que reformulara el mastodóntico modelo de Estado que sufrimos.


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