El rincón austriaco

Oxfam: propaganda pro-voracidad fiscal

La semana pasada, la ONG proestatal Intermon Ofxam presentó un nuevo informe que dio pábulo a amarillistas titulares de prensa con un mensaje común: "las familias pagan 50 veces más impuestos que las grandes empresas". Ante semejante inequidad fiscal, Oxfam proponía que la carga tributaria recayera de manera mucho más gravosa sobre el entramado empresarial, incrementando notablemente el Impuesto de Sociedades.

Sin embargo, como suele suceder, este tipo de informes contiene diversos errores y, lo que es peor, numerosas medias verdades que conducen a conclusiones engañosas.

Qué dice el informe Oxfam

El informe de Intermon Oxfam es un informe sobre fiscalidad bastante más amplio de lo que trascendió a los medios de comunicación. Nosotros nos vamos a limitar a analizar el mensaje central que copó los titulares de prensa: a saber, que las familias soportan una carga fiscal 50 veces superior a las grandes empresas.

Para llegar a este conclusión, Oxfam toma la recaudación debida fundamentalmente cuatro figuras tributarias: IRPF, IVA, Especiales y Sociedades. Dado que la recaudación conjunta de los tres primeros tributos ascendió en 2011 al 91,5% del total (excluyendo de su cómputo a las cotizaciones sociales) y la de Sociedades al 8,5%, Oxfam concluye que las familias abonan 10 veces más impuestos que las empresas; como, a su vez, este gravamen societario sobre las grandes empresas sólo aporta un 2% del total de recaudación (casi el 25% de la recaudación total por Sociedades), Oxfam concluye que las familias pagan unas 50 veces más impuestos que las grandes compañías (en concreto, 46 veces).

Los problemas de los datos de Oxfam

De entrada, las cifras que presenta Oxfam yerran por cuanto equiparan indebidamente la recaudación conjunta de IRPF, IVA y Especiales con los impuestos abonados por las familias (o incluso, llega a decir Oxfam, por la "clase media asalariada") y el Impuesto de Sociedades con los impuestos abonados por las empresas.

Esta equiparación es insostenible por varios motivos. Primero, las empresas también pagan impuestos especiales: por ejemplo, el impuesto sobre hidrocarburos. Segundo, es verdad que el obligado tributario del IVA no son las empresas, sino los consumidores, pero las rentas que se gastan en consumo (y que pagan IVA) no proceden sólo de los salarios, sino también del reparto de beneficios empresariales (parte de las rentas del capital, como son los dividendos o los intereses). Tercero, el informe Oxfam no tiene en cuenta la influencia de la traslación fiscal: es decir, el obligado tributario no coincide necesariamente con quien soporta la carga tributaria.

Por ejemplo, un incremento del IVA no tiene por qué pagarlo efectivamente el consumidor cuando el empresario no puede trasladar ese incremento de la fiscalidad indirecta a subidas de precios (cuando la demanda de un producto es muy elástica, no es posible incrementar los precios sin perder sobreproporcionalmente la cantidad de bienes vendidos). Si el IVA sube del 18% al 21%, pero el precio de un producto no varía (o se incrementa menos que la subida del IVA), esa mayor fiscalidad indirecta se come los márgenes empresariales y, en tal caso, su naturaleza es asimilable a la que se le atribuye al Impuesto de Sociedades (y digo que "se le atribuye" porque, precisamente por la traslación fiscal, el Impuesto de Sociedades lo pueden terminar pagando consumidores o trabajadores con mayores precios de venta o menores salarios).

Por consiguiente, las cifras que ofrece Oxfam son erróneas: ni toda la recaudación por IVA y Especiales procede de las rentas del trabajo ni la recaudación por figura tributaria coincide con las cargas fiscales de los distintos obligados tributarios.

España, ¿excepcional en el contexto internacional?

Dejando de lado los problemas anteriores y asumiendo que la tributación sobre los beneficios empresariales es, como dice Oxfam, una buena medición de los impuestos que abonan las empresas españolas, ¿es la situación fiscal de nuestras compañías excepcional en el contexto internacional? ¿Acaso nuestras empresas pagan menos impuestos que, por ejemplo, las sitas en Estados tan socialdemócratas e intervencionistas como Suecia, Dinamarca o Francia?

Siguiendo a Eurostat, en el año 2011, la recaudación derivada de las rentas empresariales en España equivalió al 1,9% del PIB y, por tanto, representó el 5,9% de la recaudación total (incluyendo aquí las cotizaciones sociales como recaudación tributaria). Asimismo, en 2012 (tras los rejonazos de Montoro), la recaudación aumentó hasta el 2,2% del PIB y proporcionó el 6,7% de los ingresos totales.

¿Qué sucedió en Suecia, Finlandia, Dinamarca, Francia, Alemania o Islandia? En Suecia, la recaudación sobre beneficios empresariales ascendió en 2012 al 2,71% hasta representar el 6,3% de la recaudación total; en Finlandia, sumó el 2,19% del PIB y supuso el 4,95% de la recaudación total; en Dinamarca, en 2011, ascendió al 2,8% del PIB y copó el 5,8% de los ingresos totales; en Francia, proporcionó el 2,1% del PIB y el 5,2% del total de recaudación; en Alemania equivalió al 2,6% del PIB y al 6,6% de la recaudación total; en Holanda fue del 2,2% del PIB y del 5,8% de la recaudación total; y en la tan renombrada Islandia, proporcionó el 1,9% del PIB y 5,3% de la recaudación total.

 Fuente: Eurostat

En general, en la Unión Europea la media de recaudación por fiscalidad sobre las empresas fue del 2,6% del PIB, lo que aportó el 6,6% de la recaudación total. Vemos, por consiguiente, que el sablazo tributario sobre las empresas se situó en España, en el año 2012, en la media europea cuando la medimos como porcentaje de la recaudación total (6,7% de la recaudación total frente al 6,6%); en cambio, se situó ligeramente por debajo (el 2,2% del PIB frente al 2,6%) si lo medimos como porcentaje del PIB. Pero que este último porcentaje esté por debajo de la media europea se debe a que la presión fiscal española también se encuentra por debajo de la media europea: es decir, para acercarnos a Europa es verdad que debería aumentar la recaudación en Sociedades... pero también en todos los otros tributos.

Por consiguiente, la recaudación por beneficios empresariales de España no es excepcional en el contexto internacional, sino la norma. De hecho, aún cuando incrementáramos la recaudación por Sociedades a los niveles de Dinamarca (el 2,8% del PIB), apenas recaudaríamos 6.000-7.000 millones de euros más que ahora: una cifra harto insuficiente para cubrir los 70.000 millones de deficit público. Habría estado bien colocar los datos de Oxfam dentro de este contexto para leerlo completamente.

Y si queremos recaudar más, bajemos impuestos

La última de las mentiras de Oxfam es relacionar la baja recaudación por Sociedades con la baja tributación sobre las empresas. La ONG proestatal defiende que debemos aumentar el Impuesto de Sociedades para recaudar más. Aunque no sea un gran defensor de la curva de Laffer, lo cierto es que, en materia de Sociedades, convertirse en un refugio contra el expolio fiscal internacional puede salir muy rentable. En Irlanda, la recaudación por Sociedades equivale al 2,4% del PIB (frente al 2,2% español) y proporciona el 8,3% de la recaudación total (frente al 6,6% español). ¿Esa mayor recaudación se debe a que el impuesto de Sociedades en Irlanda es mayor al español? No: en Irlanda, el tipo del impuesto de Sociedades es el 12,5% frente al 25-30% en el caso de España (y no, no se crean ese mito de que el tipo efectivo de España es el 3,5%). Por tanto, del hecho de que quisiéramos recaudar más de las empresas no se sigue que debamos aumentar los impuestos sobre las empresas.

En suma, Oxfam escoge y distorsiona los datos para justificar un incremento del tamaño del Estado a costa del sector privado, esto es, un incremento de la rapiña tributaria a costa de la sociedad.


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