El Precio de la Civilización

El regreso de los brotes verdes

En estos días estamos asistiendo a una reedición de los "brotes verdes". Aunque la primera campaña de Zapatero y Salgado no fue precisamente un éxito, parece que el actual Gobierno no se ha podido resistir a la tentación de pintar el futuro de color de rosa, o por lo menos, un poco menos oscuro de lo que le parece al común de los mortales. Esto, como estrategia de comunicación puede ser discutible, sin embargo, cuando se traslada a la previsiones macroeconómicas es la antesala del desastre por dos razones, la pérdida de credibilidad y, sobre todo, que los ingresos y gastos presupuestarios no se ajustarán a la realidad.

El cuadro macroeconómico de 2012 fue un ejercicio de realismo, en el que se consideró que el PIB iba a caer un 1,5%. Finalmente, la caída del PIB ha sido ligerísimamente inferior, sólo un 1,4%. Sin embargo, a mitad de ejercicio hubo que adoptar medidas de choque: suprimir la paga extra de diciembre de los funcionarios, aprobar la mayor subida de IVA de la historia... Aún así, y con datos provisionales del propio Gobierno, no se pudo cumplir el objetivo de déficit, que quedó en un 6,74% del PIB, excluyendo el terrible coste de los "rescates bancarios", es decir, pérdidas de las antiguas cajas que asume el contribuyente, de los que ya comentamos aquí la semana pasada.

¿Qué pasó? Muchas cosas, pero fundamentalmente que no se tuvo en cuenta que la recaudación de los impuestos, y una parte de los gastos, el desempleo, está vinculado a la demanda interna y no al crecimiento (en este caso decrecimiento) general de la economía. Esto quiere decir que si una empresa vende un coche en España, el IVA y el impuesto de matriculación se ingresan aquí. Si se vende en otro país, ambos impuestos indirectos se ingresan en el país donde el comprador final adquiere el coche. Por otra parte, los beneficios de las empresas españolas en el exterior, básicamente filiales de multinacionales españolas, están exentos del impuesto de sociedades (porque este impuesto ya se paga donde la filial obtiene el beneficio). Con estos mimbres, en la medida en que la economía española se internacionaliza se equilibra el déficit por cuenta corriente pero se recauda bastante menos. Si alguien se quiere leer un análisis más detallado, aquí lo tiene.

Además, si se lleva a cabo una reforma laboral para conseguir una "devaluación interna" van a ocurrir dos cosas: en un primer momento, las empresas ajustarán plantillas para adecuarse a la menor demanda aprovechando un despido más barato. Además, se reducirán los sueldos. Esto tiene tres efectos fundamentales: una menor recaudación del IRPF, ya que un 85% del impuesto lo abonan los asalariados; menor recaudación de cuotas a la Seguridad Social por las mismas causas, y un mayor pago de prestaciones por desempleo. Sólo por estas dos causas, la Seguridad Social se ha desviado un 0,96% del PIB, es decir, más de 10.000 millones de euros de desfase. Evidentemente, la previsión de un déficit 0 en la Seguridad Social no era realista, pero la recuperación de competitividad vía devaluación interna en que ha consistido la reforma laboral ha tenido un coste terrible para las Arcas Públicas.

Si todo esto ha ocurrido acertando en las previsiones económicas, ¿qué ocurrirá si las actuales previsiones de una caída del 0,5% no se cumplen? La respuesta es sencilla: las finanzas públicas quedarán fuera de control (si es que hemos recuperado realmente su control). Lo peor es que cualquier tipo de medida restrictiva (no digamos ya una reforma en profundidad) necesita unos meses para hacer efecto. Esto quiere decir que si se acaban teniendo que adoptar medidas de choque, tienen que ser terriblemente severas para tener algún efecto real en el déficit. Esto lo hemos visto en el cuarto trimestre de 2012, cuando las medidas restrictivas fueron tan duras que se derrumbó el consumo interno y la caída del PIB alcanzó un 0,8% intertrimestral, es decir un -3,2% interanual, que es el último dato disponible del Instituto Nacional de Estadística.

¿Es realista la previsión de decrecimiento del Gobierno? No lo parece, ya que prevé un decrecimiento inferior en un punto a todas las previsiones privadas y a la del Banco de España. Además, los dos efectos que se comentaron anteriormente, la internacionalización de la economía española y la situación del mercado de trabajo van a continuar en 2013. Todo esto parece indicar que la recaudación no irá en 2013 como un cohete.

Como un último problema tenemos lo que comentaba en estas páginas Javier Ruiz acerca de que el Estado había retenido 3.800 millones de euros para cuadrar el déficit. Si estas devoluciones no se corresponden con menores solicitudes de devolución, o incluso como señalaba el catedrático y diputado de UPyD Álvaro Anchuelo ha habido más solicitudes de devolución, el cumplimiento del déficit será aún más complicado.

Definitivamente, no hay brotes verdes, por lo menos no en el ámbito fiscal, y el tema de los impuestos y su recaudación en España lo condiciona todo. Esto quiere decir que deberíamos abordar sin más dilación reformas en profundidad en materia fiscal, lucha contra el fraude, y sobre todo una reforma en profundidad de un Estado cuyo coste ya no podemos financiar ni aún recurriendo a grandes subidas de impuestos. Todo esto sería mucho más fácil con crecimiento económico, pero éste no vendrá si no se reducen los desequilibrios fiscales y se restaura la credibilidad, lo que empieza por tener previsiones creíbles y que se cumplan y no por vender brotes que todos sabemos que no son verdes.


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