El Precio de la Civilización

La recaudación es un problema

Recientemente, el presidente Mariano Rajoy señalaba en una entrevista que España tenía un problema de ingresos fiscales. En realidad, España tiene un grave problema con toda su política fiscal, lo que incluye ingresos y gastos. Esto lleva siendo así desde que comenzó la crisis; recordemos que en sólo dos años pasamos de un superávit público del 2% en 2007 a un déficit superior al 11% en 2009. Siendo esto muy grave, aún peor es nuestra incapacidad para cerrar la brecha del déficit. Desde 2009, el déficit se ha ido reduciendo ligeramente, pero con muchísima probabilidad, tampoco cumpliremos el objetivo de déficit de 2013, que es el 6,5%, como detallan José Ignacio Conde Ruiz, Juan Rubio Ramírez y Carmen Marín en el blog Nada es gratis. Esto significa que la deuda pública no ha parado de incrementarse respecto del producto interior bruto, y a medio plazo es uno de los problemas más inquietantes de la economía española.

Según los últimos datos oficiales, el sector público español gastó la friolera de 491.579 millones de euros, es decir el 47,77% del PIB; incluso sin tener en cuenta las 'ayudas bancarias', que tristemente no dejan de ser déficit, el gasto público total fue aproximadamente del 44% del PIB. Pues bien, el récord de recaudación de España en 2007, en el punto álgido de la burbuja inmobiliaria fue del 41,12% del PIB. Nos guste reconocerlo o no, claro que tenemos un problema de disciplina en el gasto público, por la sencillísima razón de que España nunca ha sido capaz de obtener una recaudación suficiente para pagar los actuales niveles de gasto público.

No obstante, también tenemos un problema de ingresos públicos. Que esto se haya reconocido es una novedad, porque todo el programa político del PP en la posición, incluyendo el famoso programa electoral, estaba basado en el recorte de gastos, siendo un absoluto anatema la subida de impuestos. Sin embargo, la realidad es que desde la llegada al Gobierno del PP, la consecución del objetivo de déficit se ha fiado fundamentalmente a la subida prácticamente indiscriminada de impuestos. La novedad de las declaraciones del presidente es, en realidad una novedad doble: por una parte se reconoce que hay un problema de falta de ingresos, y además, esto supone que las subidas fiscales no han funcionado. De hecho, el ministro Montoro también ha declarado que la reforma fiscal se hará de la forma que menos perjudique al crecimiento económico. Esta afirmación supone, de hecho, que la reforma fiscal será en la práctica una nueva subida de impuestos, puesto que si fuese una bajada de impuestos, lo que se pretendiría sería que dinamizase la economía, no que la deprimiese lo menos posible.

Soy bastante escéptico en que se pueda obtener un 44% del PIB en ingresos públicos, y aún más escéptico en que, si esto fuese posible, no afectase de forma grave a la economía española. En consecuencia, no creo que nuevas subidas de impuestos sean la solución cuando ya tenemos una de las fiscalidades directas, por lo menos en términos nominales, más elevadas del mundo. Está claro que tenemos un problema para recaudar que no es que los impuestos sean excesivamente bajos, sino de cumplimiento de las leyes fiscales. Sin embargo, en el panorama político, con la notable excepción de UPyD, que sí considera que se debe reducir el gasto público, fundamentalmente el suntuario y territorial, el planteamiento de otras fuerzas políticas, incluyendo el PP, reduce los problemas fiscales a una cuestión casi exclusivamente de ingresos.

A corto plazo, los problemas recaudatorios se manifiestan en el probable incumplimiento del objetivo de ingresos, esencial para el cumplimiento del déficit. En los presupuestos, estaba prevista una recaudación de 175.000 millones de euros. En estos momentos, en noviembre llevamos un 1,08% más de recaudación que en el mismo mes del año anterior, según declaraciones de altos cargos, es decir, aproximadamente 154.700 millones de euros. Para conseguir el objetivo de los presupuestos de 2013, habría que recaudar en diciembre casi 21.000 millones de euros, frente a 15.000 que se recaudaron en diciembre de 2012. Esto es incluso, más improbable de lo que parece porque en diciembre de 2012 ya se recaudaron casi 5.000 millones de euros más que en 2011, debido a la retención de devoluciones, que Europa ha obligado a ajustar, como comentamos en otro artículo anterior de este blog, Las devoluciones y el déficit desaparecido.

Es cierto que en términos homogéneos llevamos un 3,8% más de recaudación que en el mismo periodo del año anterior. Sin embargo, la recaudación homogénea de 2012 fue 5.100 millones de euros inferior a la real, precisamente por las diferencias en el calendario de devoluciones, fundamentalmente. Para ser precisos, la recaudación homogénea entre enero y noviembre de 2012 fue de 152.408 millones, y en este mismo periodo de 2013 de 158.200 millones de euros. La diferencia obedece simplemente al calendario de devoluciones.

Además, había, a 31 de octubre, 2.500 millones de euros pendientes de devolver de la liquidación anual del impuesto de sociedades. En 2012 se subieron los pagos fraccionados, y se recaudaron casi 2.800 millones de euros que hay que devolver en 2013. De estos 2.800 millones, 300 fueron menor recaudación en agosto de este año. El resto, 2.500 millones de euros, estaba pendiente de devolver al cierre de octubre, y será menor recaudación de 2013 en términos de contabilidad nacional.

Habiendo problemas, obvios, a corto plazo, más inquietante es la situación a medio plazo. Las subidas de impuestos, salvo la del IVA, ya no tienen mucho recorrido recaudatorio;,puesto que estamos en tipos muy elevados. Además, las bases imponibles de los grandes impuestos siguen disminuyendo. Esto indica que hay un problema de diseño del sistema fiscal, pero también, sobre, todo de fraude.

Que en esta situación, la crisis institucional parezca haber afectado de lleno a la Agencia Tributaria es extraordinariamente preocupante por dos razones. En primer lugar, por el coste que esto supondrán en la lucha contra el fraude. En segundo término, muy especialmente por el grave perjuicio que esto puede ocasionar a la conciencia fiscal. Otro día comentaremos la cuestión con algo más de calma.

Estos y otros temas los abordo en El Precio de la Civilización. Impuestos y Fraude en España, que publicará la editorial Debate, previsiblemente en febrero. Entretanto, y aunque el panorama sea inquietante, y no sólo por cuestiones económicas, espero que tengan unas felices fiestas de Navidad, y verles por aquí en los próximos artículos.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba