El Precio de la Civilización

La rabia o el programa fiscal de Podemos (aunque no paguemos)

“Los impuestos son política”. Ésta es una realidad que se suele olvidar a menudo, no sólo por parte de los profesionales, sino también por parte de alguno políticos. Otros, sin embargo, hacen de los impuestos el eje de sus propuestas. Esto viene a cuento porque algunos lectores de mi libro ¿Hacienda somos todos? me han pedido una valoración del programa fiscal de Podemos, a la vista de su éxito en las elecciones europeas. En el libro expongo las propuestas fiscales de varios partidos políticos, entre ellos Izquierda Unida pero cuando lo escribí este nuevo partido político no existía, y su programa es mucho más radical que casi cualquier cosa que uno haya visto en los últimos tiempos.

El programa se puede consultar aquí y una excelente valoración jurídico tributaria, realizada por el profesor Leopoldo Gandarías en su blog El pensamiento está libre de impuestosaquí. En este artículo me quiero centrar en el gasto a financiar, antes de comentar algunas medidas fiscales.

En primer lugar se quiere establecer la edad de jubilación en 60 años. Esto dispararía el gasto en pensiones hasta unos niveles casi insostenibles. En segundo lugar, también se quiere establecer una renta básica para todos, por el mero hecho de ser ciudadano. Esto supone un gasto descomunal: suponiendo una renta mínima en el umbral del salario mínimo interprofesional, que está en algo más de 9.000 euros al año, estamos hablando de un gasto potencial de decenas de miles de millones de euros, que sale, simplemente de multiplicar el número de parados sin prestación por 9.000 euros. Por supuesto, esto no dejar de ser una estimación muy conservadora: habría cientos de miles de personas que dejarían de trabajar, o pasarían a hacerlo en negro, para cobrar esta "renta mínima ciudadana".

Esto se quiere financiar mediante una fiscalidad progresiva y "lucha contra el fraude fiscal". Si tenemos en cuenta que España ya cuenta con uno de los IRPF más elevados del mundo, parece difícil obtener mucha recaudación adicional por la parte de arriba, por la de los ricos. Esto supondría un gran aumento de los impuestos a las clases medias: somos los únicos que podríamos pagarlo, así que, "paguemos" y hagamos pagar a los defraudadores. La lástima es que, más allá de endurecer sanciones, no esté muy claro en el programa cómo se hace pagar a los defraudadores.

Aún así, sólo estos dos programas consumirían cualquier incremento de impuestos, y también cualquier mejora en la lucha contra el fraude fiscal. El resto del programa, por ejemplo, la recuperación del control público de "sectores estratégicos", que supone realizar masivamente expropiaciones, probablemente conllevarían más gasto público. Esto obligaría a España a endeudarse. Sin embargo, con las propuestas de Podemos, siendo muy suaves, no lo tendría fácil. Se propone una auditoría ciudadana para delimitar que parte de la deuda pública y privada es ilegítima, y en consecuencia, se dejaría de pagar. Aquí, desde luego, late la rabia y la indignación contra la banca, pero creo que no es una buena idea. Por una parte, el impago de la deuda dejaría quebrado al sistema financiero, que es imprescindible. Sin sistema financiero no se puede conectar el ahorro con la inversión y la economía simplemente se desmorona. El sistema financiero es una parte esencial de una sociedad civilizada, por lo que, si se ha corrompido, hay que reformarlo; la alternativa es la pérdida masiva del dinero de los depositantes, es decir, el caos.

Más allá de endurecer sanciones, no está muy claro en el programa cómo se hace pagar a los defraudadores

El otro 'problemilla' de repudiar la deuda, en este caso pública, es que nadie te presta más. Esto supone un lujo carísimo si se tiene superávit, pero si hay déficit hace imposible financiarlo. La solución a esta imposibilidad es que el Banco Central Europeo compre toda la deuda que emitan los Estados, “directamente y sin limitación alguna”. Esta propuesta del programa efectivamente soluciona el problema de financiar el déficit público, a costa simplemente de destruir la moneda por la hiperinflación. No es teoría, ya pasó en la Alemania de los años 20 y fue una de las causas del auge del nacionalsocialismo. Sin remontarnos tan lejos, en Venezuela, con prácticas de este tipo se alcanzó recientemente la inflación más elevada del mundo en estos momentos: el 56%. Ya señalaba Keynes que la forma más segura de destruir las bases del capitalismo es corromper la moneda.

Con este panorama, las medidas específicamente fiscales tienen poca importancia, pero alguna de ellas es muy exótica. Así, se propone crear un tipo de IVA superreducido para productos básicos. Probablemente, es lo más factible del programa, porque ya existe y es del 4%. Eso sí, habría que complementarlo con un impuesto incrementado para bienes de lujo, entre el 30% y el 35%, es decir, la resurrección del impuesto franquista sobre el lujo. Además, se propone "suprimir" las sicav o acabar con los paraísos fiscales… No es que no se abuse, por ejemplo, de las sicav, pero, por supuesto, aquí, como en todo el programa, falta algún matiz…

Desde luego, hay buenas ideas, aunque algunas de difícil aplicación práctica, como las relativas al intercambio de información, la obligación de la banca de informar de las actividades de las filiales o la obligatoriedad de que las multinacionales desglosen por países su actividad. Sin embargo, en las medidas fiscales parece brillar más las ganas de hacer pagar a los 'ricos' que un planteamiento coherente para financiar un gasto público que crecería de forma exponencial, como hemos visto.

Esta rabia se vislumbra especialmente en el establecimiento de continuas sanciones penales: rebajando el límite del delito fiscal a 50.000 euros o estableciendo sanciones penales a las empresas que coloquen dinero en paraísos fiscales (se supone que antes de que hayamos acabado con ellos)… Sólo pensar en los miles de casos pendientes de delito fiscal, y cuya tramitación lleva a veces más de una década, me hace pensar que no podemos extender indiscriminadamente el ámbito del delito fiscal sin colapsar definitivamente los Tribunales.

En fin, podría continuar el comentario pero haría el artículo interminable. Sólo un par de observaciones. En primer término, el sistema fiscal tiene graves fallos recaudatorios y de equidad. En este sentido, una propuesta de izquierdas con un apoyo popular importante podría ser una aportación muy beneficiosa. Sin embargo, la difícil viabilidad de casi todo lo que hemos visto, y de lo que se puede leer en el programa, hace muy complicado que nada de esto no ya prospere sino que simplemente sea tomado en serio. En segundo lugar, "la indignación es el camino al lado oscuro": este tipo de propuestas, irrealizables, sólo conducen a la frustración.

De todas formas, sí que creo que el resultado de las elecciones europeas influirá en la política fiscal en España. De momento, ya lo ha hecho en Francia con una rebaja de impuestos; pero eso lo comentaremos en un próximo artículo.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba