El Precio de la Civilización

El elefante en la habitación

Cuando hace un año envié mi primera colaboración a Vozpópuli, El descrédito, no pensaba que se fuese a convertir en algo habitual. Por otra parte, aunque he escrito de cosas variadas, desde Jenofonte, a las preferentes, muchos lectores valoran el blog por incidir en cuestiones fiscales, en particular el análisis del déficit público, que se ha comentado en reiteradas ocasiones en este blog.

Esta cuestión del déficit público se ha ido complicando y oscureciendo. Por una parte, la metodología ha cambiado. Ahora forzado por Eurostat, el Ministerio de Hacienda debe computar las devoluciones tributarias cuando se solicitan y no cuando se hacen efectivas, tema muy complejo de entender; por otra parte, la publicación de los informes del mes de diciembre se ha retrasado, nada menos que hasta el 31 de marzo. En fin, queda mes y medio antes de que se hagan públicos unos datos muy importantes.

No hay que olvidar que, cuando se incurre sistemáticamente en déficit, como es el caso de España, la deuda pública no para de crecer. Si cada vez se debe más, llega un momento en el que no se puede devolver la deuda y nadie va a aceptar refinanciarla para no verse obligado a una quita. Veamos, la capacidad de repago de una deuda depende de los ingresos. Esto quiere decir que, si yo debiese un millón de euros, estaría arruinado. Sin embargo, si los debiese un crack futbolístico, que ingresa varios millones de euros al año, esta persona tendría una situación financiera saneada. En consecuencia, para saber cómo vamos en el tema de las finanzas públicas, el sistema más sencillo es comparar la evolución de la deuda con el tamaño de una economía, con el PIB, y ver su evolución.

Esta cuestión empieza a ser preocupante para cualquiera que la quiera ver. Hace unos días estuve en la presentación del libro del fallecido David Taguas, Cuatro bodas y un funeral. En la presentación, el exministro popular Josep Piqué señalaba que un resumen de la preocupante situación económica y financiera de España era un gráfico del libro en su página 131. Cuando abrí mi ejemplar, me di cuenta de que había incluido el mismo gráfico en mi propio libro, que ya estaba en imprenta. Bueno, casi exactamente: Taguas comenzaba el gráfico en marzo de 2001 y yo, en enero de 2000, pero la figura era exactamente la misma. En fin, era una tranquilidad porque, aunque no se compartan las ideas de Taguas, una cosa que siempre se agradecía en sus artículos y razonamientos es que estaban basados en datos que sistemáticamente eran precisos. El gráfico es el siguiente:

Al cierre de 2013, las administraciones públicas debían la friolera de 961.555 millones de euros, un 94% del PIB. Un año, la deuda era de un 86% del PIB, y cuando el PP llegó al poder del 70,50%. Esto significa que en 2012 se incrementó la deuda pública en un 15,5% del PIB, y en 2013 en un 8% del PIB. El terrorífico dato de 2012 se explica, en parte, por los rescates bancarios, pero ni en 2012 ni en 2013 las finanzas públicas han estado controladas, independientemente de los datos de déficit. Esto empezará a controlarse cuando el crecimiento de la deuda sea parecido al de la economía, de tal forma que no sigamos acumulando cada vez más.

Por esa razón se habla de reconducir el déficit al 3%. Se estima que una economía europea puede tener un crecimiento del 1% y una inflación del 2%. En estas condiciones, con un déficit del 3%, la deuda se mantiene más o menos constante en términos reales. Estamos muy, muy lejos de ese punto, lo que significará que cada vez pagaremos más en intereses, detrayéndolo de otras partidas presupuestarias o dejando sin control el gasto público, lo que siempre significa menos financiación privada.

De este 'elefante en la habitación', que es el endeudamiento público, y de otros temas de economía e impuestos como facturas falsas, las sicav, la amnistía fiscal, la reforma fiscal en ciernes, los paraísos fiscales, la burbuja futbolística... hablo en mi libro ¿Hacienda somos todos? Impuestos y fraude en España (Editorial Debate). Presento el libro el próximo 6 de marzo, a las 19.30 horas en el Espacio Bertelsmann, antiguo Centro Cultural del Círculo de Lectores, en la calle O'Donnell 10, Madrid; en el que tengo un presentador de lujo, el director de esta casa, Vozpópuli, Jesús Cacho. Están todos ustedes invitados.

Para concluir estas líneas, me gustaría hacer pública la dedicatoria que me hizo David Taguas de su libro: "Al final, aunque nos costará aún algún sacrificio adicional, espero que consigamos salir". Creo que en esta cuestión David Taguas también tenía razón y, aunque la noche de crisis no ha quedado atrás, amaneceremos, Profesor.


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