El Precio de la Civilización

El debate fiscal

Ya hemos comentado con anterioridad en este blog que el planteamiento gubernamental de “no hay otra política posible”, “no hay margen para hacer otra cosa”… era simplemente la negación de la política. Esto se ha aplicado especialmente en el campo de los impuestos. Se han realizado continuas subidas de impuestos, bajo el argumento, o la excusa, de que era la única forma de aumentar la recaudación y, consecuentemente, reducir el déficit público. Hace unos días, la fundación del partido en el Gobierno, la FAES, proponía un “documento estratégico” en el que se abogaba por una radical reforma fiscal, porque considera la política fiscal seguida hasta ahora era un “error gravísimo”. El documento, apadrinado por José María Aznar, ha sido elaborado por un equipo liderado por José Félix Sanz, catedrático, y por Gabriel Elorriaga, inspector de Hacienda y presidente de la Comisión de Hacienda del Congreso. 

El debate no comienza ahora y se abrió hace unos meses. En concreto, el 16 de mayo en ICADE, la Organización Profesional de Inspectores de Hacienda, en el marco de los XIII Encuentros Tributarios, organizó un debate entre representantes de las principales fuerzas políticas, para que nos expusiesen su programa fiscal. Ese día tuve el placer de moderar el debate fiscal entre los portavoces de Hacienda del PSOE y UPyD, los profesores Pedro Saura y Álvaro Anchuelo, y el presidente de la comisión de Hacienda, Gabriel Elorriaga por parte del PP.

Fue un placer porque los tres intervinientes debatieron durante más de dos horas sin descalificaciones personales y con argumentos. Sorprendentemente, o no tanto, los puntos de acuerdo eran bastante importantes. Uno de los puntos de acuerdo era la crítica a la política fiscal seguida hasta ahora, y sobre todo, su articulación mediante sucesivos decretos-leyes que impedían tanto el debate en profundidad como las enmiendas. Desafortunadamente, no pudo asistir ningún representante del Ministerio de Hacienda por problemas de agenda.

La intervención de Elorriaga fue, con mucho, la más comentada porque abogaba por la reducción de impuestos y la vigencia de la curva de Laffer, lo que suponía una crítica muy evidente a la política fiscal del PP en el último año. Por su parte, el portavoz socialista, Pedro Saura, fue también crítico con las subidas de impuestos, aunque por razones distintas a las de Elorriaga: las subidas de impuestos están siendo injustas porque pagan los de siempre. Este enfoque era lógico ya que la propuesta fiscal del PSOE incluye también otras subidas de impuestos, aunque distintas de las de Montoro. La crítica de Saura se centró fundamentalmente en la amnistía fiscal y en el fracaso de la lucha contra el fraude por falta de medios. 

Por su parte, Álvaro Anchuelo insistió especialmente en la necesidad de un recorte del gasto público, especialmente, el de las CCAA para que hubiese margen para reducir la fiscalidad, exagerada, que soportan los rendimientos del trabajo en España. Además, Anchuelo consideraba necesario desplazar la carga de la fiscalidad desde el trabajo hacia el consumo y la riqueza. Obviamente, entre otras cuestiones, también criticó la amnistía fiscal, aunque esta “medida”, a estas alturas ya no la defienden ni sus promotores. 

Más allá de la discusión en profundidad de las propuestas, que dejo para los lectores, hay dos comentarios obvios. El primero, claramente positivo, es que, efectivamente, hay una parte de la clase política que tiene propuestas, criterio propio, y está dispuesta a debatir en público, y con expertos en la cuestión como los Inspectores de Hacienda. El otro comentario es la ausencia de influencia de los debates, incluso cuando están fundamentados, y en ellos participa el partido en el Gobierno, en la política que efectivamente se lleva a cabo.

Mientras hay un clamor en muchos ámbitos sobre la necesidad de una reforma fiscal en profundidad, y también sobre la urgencia de acabar con las medidas fiscales de emergencia, nos encontramos el viernes pasado un nuevo aumento de impuestos por vía de Decreto-Ley. Además, las medidas excepcionales de “consolidación fiscal” se prorrogan un año más. El BOE parece insensible no sólo a la situación social, sino incluso a las propuestas del propio partido en el poder. A corto plazo parece que seguiremos con la misma política fiscal. Los resultados no han sido buenos, recaudamos muy poco con impuestos muy elevados, como informaba el otro día Antonio Maqueda. Como señalaba Albert Einstein “no puedes esperar distintos resultados, si siempre haces lo mismo”. La buena noticia es que parece que hay ideas de reforma a medio plazo.

¿Ustedes qué opinan?


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