El Precio de la Civilización

Thalatta o una crónica de los días antiguos

La historia de un grupo de hombres que tienen que volver a casa desde un territorio hostil ha sido tratado varias veces por Hollywood. Los protagonistas van desde los pandilleros juveniles  que protagonizan, The Warriors, los amos de la noche, a los heroicos supervivientes de Galáctica, estrella de combate... La historia real es menos glamurosa, pero merece ser recordada...

Hace 2.400 años diez mil mercenarios griegos se embarcaron con destino a Persia para unirse a Ciro el Joven en su intento por hacerse con el trono. Cuando el imprudente Ciro murió en la batalla de Cunaxa, cerca de Babilonia, los griegos quedaron en la peor de las situaciones posibles: todos los persas se unieron para exterminar o tomar como esclavos a unos griegos que habían ido a Persia a saquear y que estaban a miles de kilómetros del hogar y con la retirada cortada. Hay pocos ejemplos tan claros de estar en el lugar equivocado, en el momento menos oportunos y por las peores razones. Para acabar de rematar una situación imposible, Clearcus el general al mando de los griegos, y su estado mayor fueron  asesinados en  un intento de capitular.

Por comparación a la situación de los diez mil griegos, cualquier situación es fácil. Aún así, la situación actual de España tiene sus reminiscencias: por muchas razones, algunas equivocadas, el país y sus instituciones parecen haber llegado a un callejón sin salida. España apostó a un modelo de crecimiento basado en el crédito y la construcción. Ahora, cuando se ha resentido la financiación exterior de España, nos hemos quedado aislados y hundidos como los griegos en Babilonia. Un modelo económico donde hay más de un 26% de paro es un fracaso sin paliativos, pero lo peor es la ausencia de expectativas y el absoluto descrédito de nuestra clase dirigente asediada por la corrupción. ¿Qué se puede hacer?

Líderes

Las crónicas de la antigüedad ofrecen algunas recetas sorprendentes. Los antiguos griegos "inventaron" el pensamiento racional y las lecciones de la "marcha de los diez mil" o Anábasis son un claro ejemplo. En primer lugar, los propios soldados griegos eligieron a Jenofonte, un aventurero ateniense como Stratego (es decir general), porque tenía un plan. Esto demuestra que la democracia no es incompatible con el ejército y sobre todo que el poder está directamente ligado a la voluntad de obedecer de los subordinados. Por otra parte, resulta evidente que, sobre todo en situaciones críticas, el poder se concede para hacer algo, no simplemente para mantenerse en él.

El planteamiento de Jenofonte se basaba en un análisis realista: si se tiene la retirada cortada y continuar adentrándose en Persia era suicida, lo único realista, pero difícil, era marchar al norte hacia las colonias griegas del Mar Negro. La marcha de miles de kilómetros, en territorio hostil exigía dejar atrás todo lo imprescindible y en, cualquier caso, no garantizaba nada, especialmente si el ejército no permanecía unido y cada uno hacía literalmente la guerra por su cuenta. No existe maniobra militar más complicada que una retirada ordenada que jamás puede ser una desbandada. Si la retirada es hacia lugares desconocidos, en tierra hostil y a lo largo de miles de kilómetros, no se puede ser optimista...

En el caso de la España actual, convendría recordar estas elementales lecciones: el poder, sobre todo el poder democrático no es más que un correlato de la voluntad de obedecer de los ciudadanos. A los líderes políticos se les elige para realizar un análisis racional y realista, y sobre todo para que ejecuten un plan. Por otra parte, si no se sabe a dónde se va, se acaba siempre en otra parte. Por último, la falta de unidad en situaciones críticas convierte las retiradas en desbandadas con pésimos resultados.

Contra todo pronóstico, unos meses después, una avanzadilla del ejército griego comenzó a gritar "Thalatta", el mar. Para ellos, como para muchos griegos y occidentales después, el mar era la vida y la libertad porque era el regreso a casa. El precio no había sido barato: las bajas habían sido numerosas y los supervivientes lo habían perdido todo. El precio de la vida y de la libertad nunca es barato, pero siempre merece la pena pagarlo.

Para alcanzar un objetivo así, hay que reaccionar, y las palabras de Jenofonte son muy ilustrativas: "¿Por qué permanezco acostado? La noche avanza y el enemigo se acerca". El fin de la noche más oscura no es el amanecer, sino el despertar porque sólo entonces las pesadillas quedan atrás...


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