El Precio de la Civilización

Napalm al amanecer

El pasado jueves tuve el placer de escuchar la propuesta de reforma fiscal directamente a uno de los expertos de la comisión "Lagares", el  catedrático Rafael Ortiz Calzadilla, en el marco de una mesa redonda con varios expertos. Entre los partícipes estaban los dos últimos Directores Generales de Tributos, José Manuel de Bunes y Jesús Gascón . El placer se debió a una invitación de la Asociación Española de Asesores Fiscales (AEDAF www.aedaf.es). Como ya me imaginaba, si antes de la mesa redonda tenía muchas dudas y prevenciones sobre el informe del comité de expertos, al terminar tenía unas cuantas más.

Lo que sí me resultó sorprendente fue que uno de los expertos, Javier Gómez Taboada citase mi libro ¿Hacienda somos todos? en un foro técnico como ése, como elemento de crítica tanto de la reforma de los expertos, como especialmente de la subida indiscriminada de impuestos de los últimos tiempos.

Bien, es cierto que citar a alguien del "lado oscuro de la fiscalidad", que es como nos conocen popularmente muchos asesores, parece dar un plus de legitimidad cuando se critican las subidas de impuestos. Sin embargo, me quedé con las ganas de explicarle al "sabio" de la comisión mi enorme respeto por su trabajo: intentar reconstruir el agujereado sistema tributario siempre es mucho más difícil que criticar el intento. Además, los sabios de Lagares no han cobrado nada por su trabajo. No deja de tener gracia que en España haya decenas de miles de asesores cobrando en ocasiones sueldos importantísimos; y cuando hay que reformar los impuestos hay que contratar una comisión externa de sabios y además, no pagarles. Por otra parte, una de las citas era "apocalíptica", es decir basada en la película Apocalipsis Now:

"Tristemente, la civilización ha disminuido con la crisis fiscal. Una de las supuestas vías de salida cuando se pierde una guerra en la jungla es usar el Napalm: subir indiscriminadamente los impuestos; pero eso, por supuesto,  tiene efectos colaterales, especialmente en las empresas y familias que pagaban correctamente sus impuestos con anterioridad. Al Teniente Coronel Bill Kilgore (Robert Duvall) en Apocalipsis Now le gustaba el olor del Napalm al amanecer, porque creía que era el olor de la victoria. No creo que  el olor de un subida masiva de impuestos sea el olor de la victoria frente a la crisis, y desde luego en Vietnam ese olor llevó a la derrota."

¿Me he pasado y no han subido tanto los impuestos? Una primera respuesta es la afirmación de algunos altos cargos de este Gobierno de que los impuestos han subido en este dos años 30.000 millones de euros. Sin embargo, esta cifra no es más que la cuantificación de lo que debían haber recaudado las diversas subidas de impuestos aprobadas, no lo que efectivamente habían recaudado.

Una respuesta mucho más afinada la dio en un brillante análisis en este medio, Antonio Maqueda con datos demoledores: las familias estaban pagando los tipos efectivos más altos de la historia tanto en el IRPF como en el IVA, que son los tributos que más recaudan. 

Aun así, esto sigue siendo una respuesta incompleta:  los que pagan impuestos, efectivamente están pagando mucho más, pero eso no significa que estemos recaudando mucho más. De hecho en 2013, de acuerdo con las cifras oficiales, aunque ha aumentado el gasto público, sin tener en cuenta las ayudas a la Banca, ha disminuido el déficit, pero sólo en 2.637 millones de euros; nos siguen quedando más de 67.000 millones de euros que reducir de déficit, poca cosa.

Bien, hemos aumentado la recaudación en ingresos corrientes en 2.300 millones en 2012 y en otros  1.800 millones de euros en 2013. Esto, por otra parte incluye todos los conceptos con nuevos impuestos como todos los aplicados al sector eléctrico (muy cuantiosos y que son uno de los factores de la gran subida del recibo de la luz). Si además de nuevos impuestos se están pagando niveles record de IBI, IVA e IRPF, la recaudación debería haberse disparado.

Si la recaudación no se ha disparado, es simplemente porque cada vez se recauda sobre bases menores. En parte, este problema es la caída del Producto Interior Bruto (PIB), el tener decrecimiento económico. Sin embargo, ésa no es la parte más importante. El principal problema es que las bases sobre las que recaen los impuestos caen en relación con el PIB. En 2007, las bases de los cuatro grandes impuestos (IRPF, IVA, Sociedades y Especiales) ascendían a más del 123% del PIB. En 2012, las bases de los grandes impuestos han alcanzado un nuevo mínimo, el 105% del PIB. Menores bases sobre la actividad económica, y por cierto menos actividad económica, menos PIB, gravada a tipos cada vez más altos no es la vía de salida a la crisis.

Está claro que la subida de impuestos a los que ya los pagamos ha llegado a su tope. Para cerrar la temible brecha del déficit, y que la deuda pública deje de aumentar sin control sólo nos quedan dos vías complementarias: mejorar la lucha contra el fraude y reducir el gasto público, aunque buena parte de la clase política (con la única excepción en el Parlamento de UPyD) no quiera verlo.

La noche de la crisis no ha quedado atrás, aunque ahora algunos parezcan vislumbrar algunas luces del amanecer. Y sí, huele a napalm antes del amanecer, pero no, no es el olor de la victoria.


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