El Precio de la Civilización

Crónicas del dinosaurio apalancado: Sareb (I)

Se atribuye a Arquímedes la famosa frase de "dadme un punto de apoyo y moveré el Mundo". El sabio griego fue el primero en formular matemáticamente el principio de la palanca. En el mundo financiero se habla de apalancamiento cuando una empresa se endeuda. Esto permite a los accionistas, si el beneficio es suficiente, obtener una elevada rentabilidad por cada euro invertido. Sin embargo, si no hay punto de apoyo, si la palanca se rompe, las consecuencias pueden ser desastrosas.

Esto ha ocurrido en la economía española en los últimos años. Se habla de un exceso de apalancamiento de las empresas no sólo en los análisis académicos o periodísticos, sino incluso en las justificaciones (exposiciones de motivos) de las leyes. De hecho, no sólo en España, sino a nivel internacional, se está exigiendo un mayor capital a los bancos. El negocio bancario es, por esencia, apalancado: consiste en captar dinero del público para prestarlo a empresas y particulares. En principio, un banco debe lo que presta, y sólo tiene una fracción de dinero de los accionistas que es lo que se denomina coeficiente de recursos propios. Si los clientes resultan insolventes, no sólo los accionistas perderán sus ahorros sino que otros ahorradores también pueden perderlo como los preferentistas, de los que hablábamos aquí o como pasó en Chipre, hasta los depositantes. 

Bien, para solventar el problema del exceso de apalancamiento, se ha creado el dinosaurio más apalancado de la historia: la SAREB o banco malo. La SAREB tiene un capital del 2% de sus activos. Esto quiere decir, que de cada 50 euros de activos que tiene la sociedad 1 lo han puesto sus accionistas. De este capital, un 45% es del Estado a través del FROB. Esto significa que según las reglas europeas de contabilidad, SEC, SAREB no pertenece al Sector Público. Además, SAREB tiene deuda subordinada, que supone un 6% de sus activos, que también está distribuida en un 45% del Estado y un 55% del Sector Privado. Si no hay beneficios, esta deuda no devengará intereses.

Lo que sí devengará intereses es el 92% restante de deuda "senior" íntegramente avalada por el Estado. Esto no se considera deuda pública, porque el Estado se limita a avalar la deuda de una entidad formalmente privada. Con independencia de lo que digan las normas europeas, ¿qué pasa si hay pérdidas? Las primeras pérdidas las soportarán los accionistas, 45% Estado, a continuación los acreedores subordinados deberán transformar la deuda en capital para que la sociedad no tenga que aumentar capital o liquidarse. Si esto no es suficiente, los acreedores "senior" no perderán nada, porque cuentan con la garantía del Estado. En consecuencia, si las cosas van realmente mal, el contribuyente español tendrá que poner el 45% de las primeras pérdidas, capital y deuda subordinada, y el 92% de las siguientes. Aunque nadie le haya informado, usted, amable lector está corriendo con un 94,5% del riesgo de SAREB. Si las pérdidas sobrepasan un mínimo umbral, el 94,5% irán a déficit público.

Según su página web, SAREB tiene un activo de algo más de 50.000 millones de euros, aunque creo que no está actualizada, ya que según la presentación de su Director General , el activo total es de algo más de 55.000 millones de euros, compuesto por Activos inmobiliarios, 76.000 viviendas vacías, 6.300 viviendas alquiladas y 14.900 suelos, por un valor de adquisición total de 11.357 millones de euros. También tiene activos financieros, es decir, préstamos y créditos por importe de 39.454 millones de euros, distribuidos en 90.500 préstamos y créditos. Todo esto son activos deteriorados que los bancos no han podido vender.

¿Qué pasa si estos activos se siguen deteriorando y valen menos? ¿Qué pasa si los intereses de la "deuda senior" y los demás gastos de comercialización superan a los ingresos? La respuesta es que la entidad tendrá pérdidas. Si las pérdidas son de un 2%, SAREB habrá perdido todo el capital. Si son superiores al 8%, todos los fondos propios. Parece una hipótesis de pesadilla, pero desgraciadamente, no es tan difícil, porque hay que recordar que son activos deteriorados que las entidades de créditos no han podido vender o cobrar.

Lo peor es que cuando nos despertemos, el dinosaurio SAREB, con decenas de miles de viviendas vacías y ocupadas y con muchos, muchos créditos morosos, seguirá estando allí, como el dinosaurio de Monterroso al despertar de una pesadilla. Si ustedes siguen por aquí la semana que viene, seguiremos hablando del gran dinosaurio apalancado de la economía española: SAREB.


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