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¿Por qué los inversores deberían apostar por los bonos emergentes?

En primer lugar, no estaría de más recordar una vez más que a nivel global se trata de un variado universo de países que cuentan con mercados cada vez más sólidos y que disfrutan de interesantes tasas de crecimiento. Desde hace años somos unos firmes creyentes del potencial de esta temática, tanto para los mercados de acciones como de bonos, y con el tiempo no hemos hecho más que reafirmarnos en esta convicción, como así lo demuestran las incorporaciones que hemos realizado en nuestros equipos.

Los bonos emergentes se han convertido en una clase de activo central a incluir en las carteras

En lo que respecta al caso concreto de la renta fija, pensamos que con un crecimiento esperado del PIB que rondará entre el 4 y 5% en próximos años, todo apunta a que los emisores de estos países no deberían tener ninguna dificultad para hacer frente a su deuda. De hecho, se trata de un mercado que, respaldado por este crecimiento, está cobrando cada vez mayor peso. Y los datos así lo reflejan. En los últimos diez años el universo de referencia prácticamente se ha quintuplicado al mismo tiempo que el número de países que forman parte del universo de inversión es ahora más del doble que antes. Como resultado, los bonos emergentes se han convertido en una clase de activo central a incluir en las carteras.

Otro aspecto a tener en cuenta es la rentabilidad. Comparados con otros segmentos dentro de la misma clase de activo, los bonos emergentes disfrutan a día de hoy de las rentabilidades más altas del universo de bonos. En divisa local el mercado está ofreciendo entre un 6,5-7% de rentabilidad y en divisa extranjera, eliminando por tanto el riesgo de divisa, los rendimientos se sitúan en torno al 5,5-6%. Y si a esto le sumamos una adecuada estrategia de inversión, estas rentabilidades podrían ser incluso superiores.

Los bonos en euros disfrutan de unos niveles de diferenciales más atractivos, incluso después de cubrir el efecto de la divisa

Una de las principales características del mercado de bonos emergentes a día de hoy es su ineficiencia, lo que se traduce en que a menudo sufren movimientos bruscos ocasionados por las reacciones irracionales de los inversores que en ocasiones pierden el contexto histórico y se comportan como “adictos a los titulares de la prensa”. Esto abre un abanico de oportunidades para los inversores contrarios a la tendencia que, con una adecuada selección de bonos, son capaces de crear una cartera con sólidas rentabilidades. Tomemos por ejemplo el caso turco. El Gobierno turco ha emitido bonos denominados en euros y en dólares, ambos con vencimientos en la primavera de 2019, por lo que el riesgo de crédito es similar en las dos emisiones. Sin embargo, los bonos en euros disfrutan de unos niveles de diferenciales mucho más atractivos, incluso después de cubrir el efecto de la divisa, por lo que constituyen una oportunidad de inversión más interesante.

Otro rasgo distintivo de estos mercados es su elevadasegmentación lo que también crea oportunidades de valoración que podrían pasar inadvertidas para determinados inversores que solo se centran en algunas partes específicas del mercado. Por todas estas razones creemos que la deuda de mercados emergentes ofrece grandes oportunidades a los inversores que no se dejen llevar por las tendencias de mercado y que, por el contrario, quieran aprovechar las bondades de la renta fija de estos países. 


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