El Blog de Vontobel

Los bonos de alto rendimiento, un activo a tener en cuenta de cara a 2015

En varias ocasiones hemos dado ya voz en este blog a nuestros gestores Luc d'Hooge y Mondher Bettaieb y a sus perspectivas para los mercados de bonos emergentes y de crédito corporativo europeo, respectivamente. Sin embargo, ahora me gustaría centrar la atención en otro segmento de la renta fija, los bonos de alto rendimiento. Además de que pensamos que se trata de una clase de activo que los inversores deberían considerar de cara a su cartera para 2015, es un tipo de deuda, sobre todo la norteamericana, que ha estado en boca de todos tras los descensos que estamos viendo en los precios del petróleo. Aproximadamente, el 17% del mercado de bonos de alto rendimiento norteamericano corresponde al sector energético. La caída del precio del petróleo y la consiguiente ampliación de los diferenciales en el sector energético de alto rendimiento de Estados Unidos ha causado mucha inquietud entre los inversores. No obstante, tendemos a estar en desacuerdo por múltiples razones. En primer lugar, no toda la deuda del sector energético es igual. El grado en que una empresa se ve afectada negativamente por los precios más bajos del petróleo depende de muchos factores, incluyendo el del subsector y la región en la que opera, su modelo de negocio, su estructura de capital y el perfil de liquidez. A ello tendríamos que sumar también que muchos productores han cubierto, al menos parcialmente su producción, en algunos casos hasta dos años, y que gran parte de la economía de Estados Unidos se beneficia de los precios más bajos del petróleo, además de ciertas industrias como el transporte y los productos químicos.

Teniendo esto en cuenta, en términos generales, esperamos que el crecimiento del PIB en Estados Unidos en 2015 sea ligeramente más alto en comparación con el de 2014, impulsado por el consumo. En este contexto, nos sentimos cómodos con el riesgo de crédito en Norteamérica y nos gusta el mercado de alto rendimiento de Estados Unidos en los niveles actuales. Dicho esto, el mercado se mantendrá volátil en 2015, con el foco puesto en la política monetaria y fiscal.

En Europa, por su parte, vemos una alta probabilidad de que el crecimiento continúe siendo lento y se mantenga la ausencia de inflación. Esto último también puede incitar al BCE a ampliar su política monetaria no convencional, posiblemente mediante la compra de bonos corporativos o gubernamentales. Dentro del segmento de alta rentabilidad europeo, creemos que los bonos con calificación BB pueden beneficiarse al máximo del potencial de un QE, ya que cada vez más inversores que estaban centrados en el segmento de grado de inversión están cambiando sus inversiones hacia posiciones de menor calidad crediticia. Además, los bonos con calificación BB deberían ser relativamente resistentes en caso de que el PIB se desacelere aún más. Ninguno de estos argumentos parece ser aplicable a los bonos con calificación B y CCC. Por lo tanto, esperamos que estos dos segmentos tengan peor rendimiento que la deuda con calificación BB el próximo año, a menos que haya sorpresas al alza en el crecimiento del PIB en Europa.

En general, seguimos siendo de la opinión de que los bajos rendimientos del efectivo y los bonos de gobierno harán atractivos los diferenciales de crédito corporativo. La reciente ampliación de los diferenciales del segmento de alto rendimiento en Estados Unidos debería conducir a los compradores a entrar de nuevo en el mercado. Por estos todos motivos, seguimos estando positivos en bonos globales de alto rendimiento de cara al año próximo.


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