El Blog de Vontobel

¿Está acabada la renta fija?

La renta fija ha dado muchas alegrías a los inversores durante los últimos años. No cabe duda de que las condiciones han sido altamente propicias para ello y en este sentido nadie cuestiona el papel protagonista que han desempeñado los bancos centrales. Por un lado no sólo han aportado abundante liquidez al mercado mediante la compra masiva de bonos, sino que además, con una política de tipos históricamente bajos, han permitido un abaratamiento de los costes de financiación a las empresas.

 Sin embargo, las diferencias entre la renta fija privada y la pública son cada vez más notorias. Si bien la deuda gubernamental está prácticamente agotada en líneas generales, sobre todo la de países desarrollados, y en el mejor de los supuestos solo permitirá preservar capital al inversor, en el caso de la renta fija privada aún quedan interesantes oportunidades de inversión, aunque hemos de insistir una vez más en la importancia de la adecuada emisión de las emisiones. Desde Vontobel ya venimos apostando por esta clase de activo desde el año pasado, cuando nadie, o casi nadie, creía en ella y quienes lo hacían se decantaban mayoritariamente por duraciones cortas.  No obstante, el tiempo ha acabado dándonos la razón, como así reflejan los datos. A finales de octubre, el índice Merrill Lynch EMU Corporate A-BBB registraba una rentabilidad de 7,2%. Es cierto que no esperamos que estas cifras se repitan el próximo ejercicio, pero en cualquier caso claramente descartamos que se trate de una opción de inversión que esté agotada y pensamos que sus rentabilidades seguirán siendo superiores al activo libre de riesgo.

En efecto, a pesar de la reciente volatilidad, seguimos siendo optimistas con el crédito corporativo europeo con grado de inversión. Pensamos que los rendimientos del índice de referencia se mantendrán en niveles bajos, respaldados por las medidas pro liquidez adoptadas por el BCE. Medidas que es probable que permanezcan vigentes hasta que la tasa de desempleo en Europa disminuya de manera considerable. Por tanto, creemos que podemos encontrar valor en las emisiones y sectores con beta más alta y con más alto rendimiento y en los bonos con menor calificación crediticia de la zona euro, sin bajar nunca de BB, sobre todo porque las tasas de impago deberían seguir bajo control en un ambiente con tanta liquidez. No olvidemos que a día de hoy se encuentran en el 2,1%, lo que las sitúa muy por debajo de su media histórica que alcanza el 4%.


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