El Blog de Robeco

Inversiones de tendencia (2): ¡en busca de alternativas!

Recientemente The Economist publicó la siguiente gráfica en la que se ve que las mejores inversiones de la última década no han sido la renta variable ni los bienes inmuebles, sino los terrenos agrícolas (farmland). Y aunque los terrenos forestales (forestry) también reciben un pequeño espacio, me parece que The Economist ha simplificado un poco demasiado las cosas. Si buscamos inversiones exóticas y alternativas, hay más en las que pensar. 

Más inversiones exóticas

Con solo un terminal Bloomberg e investigando un poco se puede llegar muy lejos. A continuación presento una gráfica como la de The Economist con, además de terrenos forestales y agrícolas, sellos, vino y monedas especiales como inversiones exóticas. Para poder poner las cifras en perspectiva, también se muestra el rendimiento y el riesgo de las inversiones alternativas más "tradicionales", como el oro, materias primas, fondos de cobertura y capital-riesgo, y de acciones y obligaciones.

Me hubiera gustado añadir también el arte, si no fuese porque es un poco la oveja negra de las inversiones alternativas. Seamos sinceros, ¿quién puede comprarse hoy en día un Monet o un Van Gogh? Además, solo cuentan las obras que se han terminado por venderse en el influyente índice Moses MEI. Esto implica una fuerte sobreexposición de las obras más populares y más negociadas. Un clásico ejemplo de "sobre exposición" con un efecto impulsor de precios como consecuencia. 

Los terrenos agrícolas vuelven a ser ganadores

Volvamos a mi gráfica: una rápida mirada nos muestra que también en los últimos diez años los terrenos agrícolas han sido los que mayores rendimientos han producido. Un rendimiento medio del 17% por año supone un negocio extraordinario. Aunque por debajo de los terrenos agrícolas, el oro, las monedas especiales y los sellos también obtuvieron una buena puntuación: un rendimiento medio anual del 10%. Con un rendimiento del 8%, las acciones se mantuvieron por debajo de este grupo. El vino también supo mantenerse ligeramente por encima del S&P 500. Conclusión: las inversiones exóticas tuvieron unos últimos diez años especialmente buenos.

Algo que desde luego no se puede decir de las inversiones alternativas tradicionales. Aunque se consideraba una locura el no tener materias primas, fondos de cobertura y capital-riesgo en la cartera, la realidad es que en términos de rendimiento estas inversiones a penas aportaron nada. El capital-riesgo sigue siendo el mejor de los tres, con un rendimiento medio anual del 2 %. Mucho menos que las obligaciones del Estado, por nombrar alguna. De las consabidas alternativas solo el oro pudo seguir el ritmo.

Sharpe

Como es natural, hay más que motivos para que la gráfica tenga también un eje x. Este eje muestra el riesgo medio de cada categoría de inversión. Y es que el riesgo y el rendimiento están relacionados. Por eso es mejor una clasificación en función del ratio de Sharpe, que indica la relación entre rentabilidad y riesgo. Desde luego para los estadistas entre nosotros.

Será una clasificación más pura pero de resultados iguales. El siguiente cuadro aclara que las inversiones exóticas también puntúan bien en el ratio de Sharpe. Los terrenos agrícolas, los terrenos forestales y los sellos ocupan tres de las primeras cuatro posiciones. Las obligaciones del Estado suben con fuerza en la clasificación por su bajo riesgo. Y actualmente el oro es también la única de las inversiones tradicionales que aguanta todavía algo el ritmo. Sin embargo, los fondos de cobertura, el capital-riesgo y las materias primas se quedan por debajo. O en cualquier caso no lo han conseguido durante los últimos diez años. 

Con un poco de esfuerzo

Basándose en las cifras de riesgo y rentabilidad mostradas, uno se lanzaría sin pensárselo dos veces a las inversiones exóticas. Pero un periodo de diez años no es tan largo. Además muchas de las inversiones exóticas sufren por los "sticky prices". Al contrario que, por ejemplo, las acciones, las inversiones exóticas no se valoran a diario, por lo que su riesgo estructural está subestimado. Pero todavía más importante: estas cifras solo ofrecen una parte del cuento. Porque ¿cómo se compra un bosque? ¿O un terreno agrícola? E incluso si se consigue, puede que un terreno en particular rinda de forma completamente diferente al terreno medio. En realidad lo ideal es invertir en una "cesta" de terrenos forestales y terrenos agrícolas. Los sellos y las monedas especiales sí que se pueden conseguir, pero si el importe es elevado hay que pensar en cómo guardarlas y asegurarlas. Tampoco faltan los buenos burdeos, pero para conservar el valor es necesario un armario climatizado para vinos o una bodega. Además, hay que poder demostrar que ese carísimo vino de 1978 se ha conservado correctamente durante todo ese tiempo. Es imposible, me parece.

Sin embargo es posible esquivar muchos de estos obstáculos. Sobre todo para los inversores más resistentes existen bastantes inversiones. Si busca en Google "wine fund" encontrará muchas sociedades de inversión con fondos en vinos. Y el Stanley Gibbons Group se centra específicamente en monedas y sellos especiales en los que es posible invertir cantidades no demasiado grandes. Para ello es necesario esforzarse un poco, pero teniendo presente los pocos rendimientos que ofrecen las inversiones alternativas tradicionales, ¡una búsqueda así, seguro que merece la pena!


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