El Blog de Robeco

Inversión en tendencias (6): el año del Unicornio

Unicornios... No se habla de otra cosa en Silicon Valley. Los unicornios son empresas que no cotizan en bolsa y tienen un valor de más de mil millones de dólares. ¡y resulta que hay muchas! Hay ejemplos muy conocidos, como Spotify, el servicio de reproducción de música en streaming (que se estima que vale 9.000 millones de USD), o la aplicación de canales de conversación Snapchat (de 16.000 M. USD). Y cómo olvidar a los realmente grandes, como Uber, proveedor de servicios de taxi (51.000 M. USD), o la agencia de alquiler de alojamientos AirBnB (26.000 M. USD).

Pero no sólo hay unicornios en Silicon Valley, se trata de un fenómeno mundial. El valor del fabricante chino de teléfonos móviles Xiaomi se estima que asciende a los 46.000 M. USD, y el de la empresa de venta al por menor Flipkart, en la India, ha alcanzado los 15.000 M. USD después de la última ronda de financiación. ¿Y en los Países Bajos? ¡Sí, también tenemos un unicornio! Se trata de un servicio de pagos virtual, Adyen, valorado en 1.500 M. USD al término de 2014. Adyen posibilita que sus clientes, como hacen Facebook, Spotify o AirBnB, reciban pagos de cualquier parte del mundo a través de Internet o de teléfono móvil en cientos de divisas diferentes.

Lo que muchos se preguntan es por qué todas estas empresas no salen a bolsa. ¿El mercado bursátil no ha sido siempre la mejor forma de captar capital? Amazon.com tuvo ante sí tantas posibilidades de crecimiento en 1997 que optó por salir a bolsa como forma de captar capital adicional. El valor de la empresa era de 438 millones de USD en aquel momento. Hoy en día, Amazon.com está valorada en aproximadamente 250.000 M. USD y, consiguientemente, quienes invirtieron en sus acciones cuando salieron a bolsa han obtenido un rendimiento fantástico. Así se ilustra en la figura 1.

Figura 1. Historial del precio de la acción de Amazon.com (en USD)

Facebook solamente optó por salir a bolsa cuando su valor había alcanzado unos 100.000 M. USD. Aunque el precio de su acción se ha duplicado desde su salida a bolsa en 2012, la mayor rentabilidad se obtuvo fuera del mercado de valores; es la que cosecharon los "ángeles inversores", capitalistas de riesgo y otros inversores iniciales. ¿Por qué este cambio fundamental en la elección del momento de salida a bolsa?

Una de las explicaciones más sencillas es que las empresas retrasan su salida a bolsa, simplemente, porque pueden. Gracias al desarrollo de la tecnología digital (como los servicios en la nube que presta Amazon Web Services) los costes de arranque de las empresas tecnológicas se han reducido notablemente, por lo que no necesitan captar tanto capital. Por otra parte, la disponibilidad de capital para las tecnológicas es ENORME. Los unicornios deberían arrodillarse para dar las gracias a las empresas más consolidadas como Amazon, Facebook y Google. Los ingresos, el incremento de los beneficios y el flujo de efectivo disponible que han registrado estas empresas en los últimos quince años han sido increíbles (como se ilustra seguidamente). También como consecuencia de ello, muchos grandes inversores aguardan ansiosamente la próxima ronda de financiación de empresas como Uber y Snapchat, con el símbolo del dólar en sus pupilas.

Figura 2. Evolución de los ingresos y flujos de efectivo disponibles de algunas grandes empresas de Internet

Otro motivo es que los fundadores de los unicornios quieren concentrarse sobre todo en el crecimiento de la empresa, y no dedicar tiempo a otras cosas. Para ellos, mantener relaciones con inversores institucionales, publicar resultados trimestrales y asumir los costes asociados a la gestión de (lo que consideran) una maraña burocrática, como la adecuación a la ley Sarbanes-Oxley (que se aplica a las entidades que cotizan en las bolsas estadounidenses), son tediosas cuestiones secundarias que no hacen sino distraer su atención de lo fundamental: la continuada expansión de la empresa. Desde luego, razón lo les falta. Y es que no son pocas las empresas que han salido a bolsa demasiado pronto, sin tener su modelo de negocio plenamente desarrollado y probado. ¿No es mejor optar por unos pocos hombros, pero fuertes, en los que apoyarse y a quienes no importe asumir posibles pérdidas iniciales?

Por último, otro motivo para demorar la salida a bolsa es que parece que el horizonte de inversión de los inversores bursátiles se hace cada vez más corto. Los inversores penalizan a las empresas que quieren invertir capital adicional en nuevos proyectos. El motivo, que esta inversión es a costa no sólo de los resultados a corto plazo, sino también de los dividendos y de los programas de recompra de acciones, que en estos tiempos gozan de enorme popularidad. Además, debido al bajo nivel de los tipos de interés, los inversores bursátiles están más interesados en la rentabilidad al contado, y la mayoría de estos unicornios no van a poder ofrecerla en sus primeros años.

No obstante, también existe preocupación sobre el ascenso de estas empresas no cotizadas. En primer lugar, la elevada valoración de los unicornios está suscitando temores sobre una posible "burbuja de las no cotizadas". Además, las valoraciones están determinadas fundamentalmente por un grupo reducido de inversores. El mercado de valores sería pues un mecanismo de valoración más fiable, ya que las valoraciones elevadas sirven principalmente a los intereses del selecto grupo de inversores de las no cotizadas. Mientras que, en el pasado, solía aplicarse un descuento a las empresas que no estaban en bolsa —ya que los inversores disponían de menos posibilidades de vender rápidamente sus participaciones—, ahora sucede lo contrario. Por ejemplo, la valoración del unicornio WeWork, una empresa que alquila espacios en oficinas compartidas, se sitúa en 10.000 millones de USD, que es casi el triple de la que presenta su competidora cotizada Regus Plc, que aparentemente gestiona una superficie de oficinas diez veces mayor.

Lo razonable de estas preocupaciones queda patente en los decepcionantes resultados de algunas empresas que finalmente han decidido salir a bolsa. Por ejemplo, la acción de Twitter, tras casi dos años de una enorme volatilidad en su precio (fluctuando entre 21 y 75 USD), se sitúa ahora escasamente por encima de su precio de salida inicial (26 USD). Además, tras su salida a bolsa, hubo una lluvia de críticas por parte de los inversores que motivó una elevada rotación del personal de la empresa. Las acciones de Alibaba, que se presentaron en el mercado bursátil el año pasado como el diamante en bruto de China, parece que han perdido su brillo, y se sitúan actualmente en su mismo precio de salida de 68 USD, que en aquel momento se consideró incluso conservador.

Debido a su elevada valoración, la mayoría de los unicornios tendrán, sobre todo, mucho que demostrar una vez salgan a bolsa, ya que las expectativas serán enormes. Por tanto, los inversores tendrán que vigilar a estos unicornios pero con una saludable dosis de escepticismo.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba