El blog de Paula Mercado

La asignatura pendiente de la independencia energética

La anexión de Crimea, por parte de Rusia ha elevado la prioridad en cuanto a la necesidad de la autosuficiencia energética europea. Ya en 2009, el desacuerdo entre Gazprom y la ucraniana Naftogaz dejó sin suministro a varios países europeos durante 13 días en pleno mes de enero. Desde entonces, se establecieron rutas de gasoductos alternativos que evitaran el paso por Ucrania, pero el hecho es que el 30% del gas europeo procede de Rusia y la mitad de este volumen se transporta aún a través de Ucrania.

Considerando que Alemania recibe un tercio del suministro de gas y petróleo de Rusia y que el Gobierno se ha comprometido a cerrar sus plantas nucleares en 2022 y obtener hasta un 45% de suministro a partir de energías renovables –solar y eólica- en 2022, tiene por delante una encrucijada algo difícil de sortear. El fracking, una alternativa para la obtención de gas que está comenzando a usarse con éxito en EEUU, es asimismo rechazado por el Gobierno alemán.

La técnica de fracking o fracturación hidráulica, consiste en la extracción de gas natural mediante la fracturación de pizarras y esquistos. Para extraer el gas atrapado en la roca se utiliza una técnica de perforación mixta, primero hasta 5.000 metros en vertical y después de 2 a 5 kilómetros en horizontal. Entonces se inyecta agua con arena y una serie de aditivos químicos a gran presión, fracturando la roca y liberando el gas que asciende a la superficie a través del pozo. Un método que se encuentra con la oposición de grupos ecologistas por los riesgos que podría conllevar, pero que puede suponer la independencia energética para EEUU en los próximos años.

La necesidad de la independencia energética no es de ahora. La crisis del petróleo de 1979 supuso ya un gran retroceso económico en los países desarrollados, sin que desde entonces se haya conseguido más que mejoras relativas en cuanto a optimización y aprovechamiento energético. Por esta razón, la inversión en empresas cuya actividad esté relacionada con la exploración, extracción, refinado, transporte o distribución de energía obtiene en el largo plazo resultados superiores. El índice MSCI World Energy alcanza una revalorización anualizada de 10,59% a diez años, frente a un 7,33% del MSCI World.

No son abundantes los fondos que invierten en el sector energético, pero podemos encontrar algunos ejemplos con una evolución positiva. Uno de los más notables es la clase B en euros de Julius Baer Multistock Energy Transition que obtiene una rentabilidad de 9,36% de rentabilidad, según VDOS, en lo que llevamos de año y un 27,14% en el último periodo anual. Con un horizonte de inversión a largo plazo, invierte en sectores y empresas con las mejores perspectivas a lo largo de toda la cadena de valor de la industria energética. Por rentabilidad, el fondo se sitúa en el primer quintil durante 2012, 2013 y en el actual 2014, con un dato de volatilidad en el último año de 11,94%. La inversión mínima requerida para suscribir este fondo es de 1 participación, siendo su último dato de valor liquidativo de 161,79 euros. Aplica a sus partícipes un 1,60% de comisión fija y 0,20% de depósito, además de hasta un 3% de comisión de reembolso.

Un 2,57%, según VDOS, es la rentabilidad acumulada desde enero por la clase A2 en euros de BGF New Energy Fund revalorizándose en el último año un 13,23%. Referenciado al MSCI World (net) invierte al menos el 70% de su cartera en valores de renta variable de empresas de nuevas energías de todo el mundo, incluyendo energías alternativas, energías renovables, combustibles alternativos o almacenamiento de energía y tecnologías instrumentales relacionadas con la energía. Se posiciona en el primer quintil por rentabilidad durante 2012, 2013 y 2014, con un reducido dato de volatilidad de 8,60% en el último periodo de doce meses, que lo sitúa en el quintil cinco por este concepto. La suscripción de este fondo requiere una aportación mínima de 5.000 euros, gravando a sus participes con una comisión fija de 1,75% y de depósito de 0,44%.

De la gestora española Ibercaja, la clase A de Ibercaja Petroquímico se revaloriza un 5,21% en el último año y un 14,17% a tres años, según VDOS. Con calificación cinco estrellas de VDOS, invierte al menos un 75% de sus activos en empresas cuya actividad principal sea la explotación, producción, refino y distribución de petróleo, gas y sus derivados. Puede asimismo asignar una parte de su inversión a empresas petroquímicas, agroquímicas, químicas especializadas y de gases industriales. Su evolución histórica por rentabilidad sitúa a este fondo en el primer quintil durante 2011 y 2012, con un dato de volatilidad en el último año de 9,76%. Para suscribir este fondo se requiere una inversión mínima de 300 euros, la misma cantidad mínima que ha de mantenerse para permanecer como partícipe del fondo. Partícipes a los que aplica una comisión fija de 1,90% y de depósito de 0,20%, además de una comisión de reembolso de hasta el 2%, por permanencias inferiores a un mes.

El descontrol de la central japonesa de Fukushima nos ha alertado del grave riesgo potencial de una fuente de energía muy extendida en países como Francia, segundo país por número de centrales nucleares tras EEUU. Tal vez los controles tecnológicos son eficaces en condiciones normales, pero es más difícil lidiar con las consecuencias que un desastre natural, como el ocurrido en Japón, puede ocasionar.

Por ello, la inversión en energía continuará ofreciendo buenos resultados. Aunque, eso si, debe considerarse adecuada para inversores a largo plazo, dispuestos a aceptar un elevado nivel de riesgo, inherente a la inversión en un solo sector.


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