El blog de Mirabaud & Cie

La sucesión de patrimonios requiere planificación y asesoría personalizada

La empresa familiar se enfrenta a numerosos y muy diferentes retos a la hora de preservar su patrimonio. Uno de los más destacables es afrontar una sucesión efectiva y exitosa del legado a transmitir, en muchas ocasiones de gran envergadura, multidisciplinar (mobiliario, inmobiliario, empresarial, artístico…), y gestado desde varias generaciones atrás. No todos los grupos familiares están listos para superarlo. De hecho, a veces sorprende el reducido número que realmente lo está.

Si bien es cierto que las nuevas generaciones están muy preparadas, adolecen, lógicamente, de la experiencia vital y profesional suficiente para saber reaccionar ante según qué supuestos. Es probable que sus padres y abuelos se hayan esforzado por educarles y explicarles las situaciones más difíciles en las que han podido encontrarse y cómo han logrado salvaguardar la empresa familiar. Pero ellos, por sí mismos, no se han tenido que enfrentar a ello. Han de estar bien asesorados para tener éxito cuando lo hagan. Y, antes de todo, estar abiertos a recibir y seguir las indicaciones de esa asesoría.

Los cerca de 200 años de experiencia de Mirabaud en gestión patrimonial nos han enseñado que si un cliente mantiene su confianza en una entidad durante generaciones es porque ha obtenido buenos resultados y excelencia en la gestión. Una confianza atávica que, en principio, podría parecer condición única y suficiente para que los nuevos herederos sigan contando con ella. Pero no es así. Al menos, no totalmente. Además de haber demostrado un pasado exitoso, una entidad ha de proporcionarles equipos muy bien preparados, que conozcan en profundidad todas las necesidades, objetivos y prioridades del grupo familiar, les permita tener liquidez y, por supuesto, trabaje para continuar incrementando su patrimonio. 

El factor humano y la asesoría especializada, absolutamente imprescindibles en la gestión patrimonial en general, ganan peso cuando se afronta el relevo generacional en la empresa familiar".

En este contexto, el factor humano y la asesoría especializada, absolutamente imprescindibles en la gestión patrimonial en general, ganan peso cuando se afronta el relevo generacional en la empresa familiar. Estos dos factores hacen que, por ejemplo, tras un análisis en profundidad del actual momento de mercado y centrándonos en el puro ámbito de la inversión, en Mirabaud recomendemos a nuestros clientes alejarse de las subidas de tipos de interés reduciendo al máximo la duración de la exposición a renta fija en las carteras y buscando activos de renta variable que nos expongan al ciclo expansivo de crecimiento. Quizá, mal asesorado o sin asesoramiento de ningún tipo, un heredero neófito apueste por una inversión radicalmente distinta y arriesgada que, seguramente, le genere problemas.

Además, las nuevas generaciones de herederos las forman ya, en su mayoría, nativos digitales; jóvenes que no conciben sin las nuevas tecnologías ningún ámbito de su vida, incluida la empresarial al frente del legado familiar; y estas pueden ser enormemente influyentes en sus decisiones de inversión. El actual entorno hace así más patente aún la necesidad de estar asesorado por un gestor patrimonial experto y de confianza, porque una mala gestión y filtrado de la sobreinformación provocada por las redes sociales, el inbound marketing o la analítica big data, por poner apenas tres ejemplos, puede desembocar en la toma de decisiones poco acertadas e inversiones contraproducentes para el legado familiar.

No perdamos tampoco de vista que el perfil de riesgo, por naturaleza, suele ser superior en las personas más jóvenes. Por eso, si se tiene como objetivo la liquidez, la preservación del patrimonio -y su incremento-, es fundamental hacer ver a los herederos las ventajas de planificar con tiempo las estrategias de inversión, aconsejarles el mejor movimiento en cada momento de mercado. Por ejemplo, en el actual paisaje macro y pensando en el año en curso, buscar rentabilidades de entre el 2 y el 5 por ciento es un planteamiento muy razonable, con niveles de exposición a renta variable por encima del 30%. Tratar de ir por encima en rendimientos con decisiones de alto riesgo puede funcionar… o, lo más probable, no.

En nuestra opinión, sólo gracias a una transición planificada, con control de riesgos, visión a largo plazo, correcta diversificación del patrimonio y un perfil de inversión adaptado al grupo familiar puede facilitarse que quienes reciben el legado puedan preservarlo y aumentarlo. Y, lo más importante: hemos de ayudarles a estar preparados para afrontar con éxito las nuevas etapas empresariales, con conflictos de muy diversa índole, a los que tendrán que enfrentarse.


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